Comienza una nueva edición del Festival Internacional de CineMigrante

CAPITAL FEDERAL- Inaugura el festival el filme «La jaula de oro», del realizador y camarógrafo español Diego Quemada Diez, que relata el viaje de tres adolescentes desde los barrios bajos de Guatemala hacia los Estados Unidos por la frontera mexicana.

La muestra está centrada en las temáticas de la movilidad humana, la migración, ya sea interna o externa, y la diversidad cultural como fenómeno necesario del desplazamiento voluntario o forzado de personas, cuenta este año con una selección de más de 75 películas de distintos países del mundo.

Largos, medios y cortometrajes, ficciones, documentales y cine de animación además de una sección especial titulada Palestina en construcción, componen lo más fuerte del festival, que con funciones con entrada libre y gratuita se desarrollarla hasta el miércoles 15, con epicentro en el Centro Cultural de la Cooperación y el Cine Gaumont y proyecciones en distintas salas, bibliotecas y centros culturales.

Este año además, CineMigrante ofrece un foco del festival Doc Madrid otro del DocsDF mexicano y una retrospectiva del español Ahmad Natche, que junto a Roger Korza es además el curador de la sección Palestina, que se integra con filmes que arrancan en la década del 70 y que describren cinematográficamente distintos acercamientos a la problemática de este pueblo, con películas de realizadores como Jean Luc Godard, Avi Mograbi, Mustada Abu Ali y Azza El Hassan, entre otros.

«La prima neve», del italiano Andrea Segre; «Who is Dayani Cristal?», producción mexicana de Marc Silver y Gael Garcí­a Bernal; «Everyday Rebellion», de Arman T. Riahi; «Resistente» de Renate Costa; «Algas», de Marí­a Laura Pintor y «La Salada» del argentino Juan Martí­n Hsu, que se verá en carácter de preestreno y oficiará de película de cierre del festival, son algunos de los filmes que se verán en la muestra.

Todas las proyecciones que forman parte de la programación, las conferencias, mesas debates y encuentros tendrán entrada libre y gratuita.

Organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (Incaa), la Secretarí­a de Derechos Humanos de la Nación, y el Centro Cultural de la Cooperación, el festival hospedará este año un Encuentro latinoamericano de arte urbano, con artistas de Colombia, México y Costa Rica; además de mesas redondas y jornadas de capacitación.

«El festival fue creciendo en su concepción de pensar la movilidad humana y la migración desde que empezó en 2010 con una propuesta cinematográfica que no estaba presente en la Argentina pero que tiene desarrollo en otros festivales importantes de distintos países», destacó a Télam Florencia Mazzadi, directora del festival.

«El tema de la migración y la movilidad humana atraviesa una serie de perspectivas de la humanidad como especie; nosotros con CineMigrante hicimos en 2010 una radiografía de la movilidad humana internacional y luego fuimos ´complejizando´ la mirada», señala Mazzardi.

«Pasamos a incluir como propios de la cuestión migrante aspectos como el encuentro de la interculturalidad, la música como expresión de territorio, distancia y desplazamiento; la movilidad de los pueblos originarios corridos de sus tierras por la soja o la minería o el espacio urbano como lugar donde conviven diariamente diferentes personas de diferentes lugares», agrega la directora del festival, que surgió en el marco de la reglamentación en 2010 de la nueva Ley de Migración, que garantiza el derecho de migrar como uno de los derechos humanos.

Mazzardi destaca que es evidente que en mundo «hay proyectos políticos que apuntan a la integración y otros que por priorizar el interés económico buscan expulsar gente».

«CineMigrante -dice en este sentido- nació acompañando un proceso de ampliación de derechos en la Argentina, que implica un necesario cambio en la matriz de pensamiento de nuestra sociedad aboliendo la xenofobia y el racismo e integrando a comunidades como la boliviana, africana y paraguaya, que desde hace años viven con nosotros».

«Porque -concluye- creemos que la identidad se construye cotidianamente más allá de la pertenencia a un estado nación; la identidad del territorio nacional es la identidad de los que llegaron de los barcos y también de los desde hace décadas llegan de países cercanos o limítrofes o de los que vienen de África y Asia.