Preparan homenaje a Mercedes Sosa en el aniversario de su nacimiento

(Por Karina Micheletto para Página 12) Por ella cantamos, dicen, como una declaración de principios, los artistas aquí reunidos. Así se llama el espectáculo que han preparado León Gieco, Víctor Heredia, Liliana Herrero, Pedro Aznar, Peteco Carabajal, Alejandro Lerner, Piero, Julia Zenko, Lito Vitale, Orozco – Barrientos, Bruno Arias, Franco Luciani y Soledad Pastorutti. Y junto a ellos, la banda histórica de la homenajeada: Popi Spatocco (a cargo de la dirección musical de toda la movida), Colacho Brizuela, Carlos Genoni, Rubén Lobo y Beatriz Muñoz. Este seleccionado de artistas celebrará el cumpleaños de Mercedes Sosa, proverbialmente nacida un 9 de julio, en Tucumán. Será en el teatro Opera, el mismísimo día del cumpleaños de la Cantora, y son muchos y muchas los que no quieren perderse la fiesta. Tantos, que las entradas ya se encuentran agotadas para este evento único.

La reunión se prepara a diez años de la muerte de Mercedes y avanza con tanto de recuerdos y añoranzas como de celebración en tiempo presente. Es que, por lo que representa, por el camino que abrió y por el que dejó como legado, hoy Mercedes está viva, como corrige Liliana Herrero en la entrevista con PáginaI12. Junto a ella están León Gieco y Popi Spatocco, quienes empezaron a soñar este festejo con Fabián Matus, el hijo de Mercedes, recientemente fallecido. También está Araceli Matus, la nieta de Mercedes, hija de Fabián, que oficia de “anfitriona” en la Fundación Mercedes Sosa, en el corazón de San Telmo. Este espacio cultural también está cumpliendo diez años, y el recital también tiene que ver con apoyar y sostener este lugar, que es el legado de Mercedes: será un concierto solidario y a total beneficio de la fundación.

Todo el staff técnico en sonido, Iluminación y escenario, también será el mismo que trabajó durante años con la tucumana: la fiesta será, realmente, con los amigos de siempre. “Los que giramos por el mundo con ella, los que compartimos su generoso escenario y los que decidimos reunirnos el día de su nacimiento para celebrarla con música”, presentan.

La entrevista con PáginaI12 transcurre entre risas, anécdotas, recuerdos y sanguchitos de miga compartidos. La charla es en la sede de la Fundación Mercedes Sosa, una de los edificaciones más antiguas de Buenos Aires: este lugar tiene casi 300 años, fue inicialmente destinado a los jesuitas y, tras la expulsión de la orden, convertido en lugar para “la corrección de todas las mujeres de mal vivir”: cárcel de mujeres, bajo la orden religiosa del Buen Pastor.

Tirar la posta

Gieco surge enseguida como el entusiasta motor y disparador de anécdotas. Recuerda las giras con Mercedes por Europa, las visitas a su casa con David Byrne o Pat Metheny, en el departamento de Carlos Pellegrini. Cuando Bono lo invitó a cantar con él, e invocó “Solo le pido a Dios” creyendo que era una canción de Mercedes. Cuenta sobre Bruce Springsteen, que también conocía el tema por Mercedes. Sobre Paul Mc Cartney, otro admirador de “la Negra”. Sobre el fragmento de “Solo le pido a dios” que le dedicó, pensando en su exilio.

“Mercedes estuvo y está en todos lados”, concluye León. “Ella fue una grande de verdad. La he visto cantar en estadios de Europa, contratada por la gente que contrataba a los Rolling Stones y a Bob Dylan, esos eran los tipos que la llevaban. Era muy conocida en el mundo. Eso lo constaté cuando estuve de gira con ella, realmente era una super star total”, evoca.

De vuelta en el concierto del Opera, León arranca a contar, y a contagiar: “La idea surgió hace mucho, en medio de una gira que hicimos con Víctor y con Piero por Latinoamérica. Lo charlamos después con Fabián (Matus), fue un sueño que tuvimos: celebrar todos los cumpleaños de Mercedes con una reunión de artistas, tocando, cantando”, repasa

“Es una forma de recordarla, de agradecerle, de seguir haciendo también lo que ella tan bien hacía: tirar la posta hacia las generaciones que nos siguen”, analiza León. “El primero que tiempo después tomó el envión para hacer algo similar fue Popi (Spatocco) en Cosquín, logró un concierto maravilloso, con unos arreglos increíbles. Algo parecido llevó después a Mendoza, para los Premios Gardel. Y ahora será una versión diferente, pero con el mismo espíritu. Esperando que sea el primero de muchos 9 de julio en los que seguiremos homenajeando a esta grande de verdad, con diferentes artistas”, promete.

-¿Cómo pensaron este concierto?

Popi Spatocco:-Desde mi lugar como director artístico, la idea es tratar de generar un ambiente donde todo el mundo esté cómodo y donde en las canciones y el espíritu de Mercedes se vea reflejado el cariño que todos le tenemos. Eso se va a ver en las uniones y los cruces, que de alguna manera reflejan lo que Mercedes hizo en vida: juntar a la gente, crear una sensación de comunidad artística plural, abierta. Lo más lindo que sucede en estos conciertos es precisamente eso: el encuentro entre colegas que se quieren, se admiran y se sienten reconocidos dentro de la estética de Mercedes. Por eso creo que juntarnos ahora a recordarla es un gesto estético, y también político. Alrededor de una gran pregunta: ¿qué sentido tiene reunirnos hoy para recordar y celebrar a Mercedes, decir que Mercedes sigue estando viva en nosotros?

–¿Qué sentido encuentran?

P.S.:-Lo que Mercedes simbolizó y lo que estos artistas siguen simbolizando, tiene un gran valor porque tienen un valor en el pueblo, como gran palabra de la que hay que seguir hablando. Ese es el sentido más profundo.

León Gieco:–Y hay algo que ocurre cuando tocamos con, y ahora por Mercedes: Ella nos iguala a todos. No importa si sos más o menos famoso, más o menos conocido, ella es la gran igualadora. Mercedes es una hermanadora.

Araceli Matus:-¡Una abueladora! (risas). A mí me parece importante que esté la banda de siempre de Mercedes completa, creo que el que menos estuvo tocó 20 años con mi abuela. Y también todos los técnicos que la acompañaron. De la última banda, salvo el guitarrista, están todos. Para mí que la extraño tanto, ver a los músicos de mi abuela reunidos, es como un alivio…

–Traslado la pregunta: ¿qué sentido tiene, tanto artístico como político, interpretar a Mercedes hoy?

Liliana Herrero:-Mercedes tiró un horizonte sobre el cual pensar la música, la cultura y la vida artística de la Argentina. Tiró un lazo. Tal vez las puntas de un mismo lazo, como diría Fito en una canción. Esa otra punta nunca la alcanzamos, por eso es necesario seguir reuniéndonos. Esta idea de que todos los 9 de julio se sumen nuevos músicos y músicas, sigan reponiendo esa memoria en el escenario, forma parte de ese sentido. Me parece que ese es el gesto artístico y también político, como decía Popi, porque es construcción de comunidad. Es construcción de una comunidad libre y emancipada, y eso es condición para la transformación del mundo. Tanto el mundo “real y efectivo”, como el mundo artístico.

-¿Cómo la recuerdan a Mercedes?

L.G.:-Ella fue muy inquieta y trabajaba mucho. Y escuchaba todo lo que encontraba, y lo que le dábamos. La he visto “descubrir” a artistas que me acercaron un cassette, y que terminaron cantando con ella. Ese espíritu de Mercedes nosotros también intentamos seguirlo, lo que pasa es que Mercedes era grande de verdad… Ese espíritu es el que me gustaría que se viera en el próximo 9 de julio, con cinco o seis artistas nuevos, que el día de mañana puedan decir: “Yo toqué en el Festival Mercedes Sosa”, o “Yo toqué en la Fundación Mercedes Sosa”. Que sea como un paso más, y un escalón bastante alto.

P.S.:–Lo más importante de Mercedes está más allá, inclusive, de las canciones. Es esa mirada tan poderosa sobre lo que es la cultura popular, y esa idea de que es una cultura que avanza, siempre. Mercedes nunca se quedó, nunca se repitió, siempre estaba buscando cosas nuevas. Eso mismo creo que es lo más importante, porque ella tenía también esa idea de movimiento, de que no era ella sola. Aunque sin lugar a dudas era la líder de un montón de gente que quiere hacer música en la Argentina. Y quiere hacerlo con un sentido de honradez, de profundidad, de pertenencia, de sinceridad. Eso es lo más importante. Y creo que es lo más importante que puede ofrecer esta fundación: ser, al igual que Mercedes, un lugar que cobije un montón de músicos.

–Si ella viviera estaría atenta y curiosa a esos músicos jóvenes…

LH:–Corregiría una sola cosa: Ella vive. Porque la historia no procede a etapas, no es antes una cosa y después otra. La historia procede a saltos, a grandes saltos transformadores. Mercedes siempre te va a estar esperando. Siempre está allá adelante. Por historia de vida, por dedicación, por amor, por compañerismo, por amistad, por música, por Cantora, con su voz era privilegiada. Ese mundo no está en el pasado. Porque siempre estará… Allá, de un modo inalcanzable, pero con el lazo tirado para que nosotros levantemos la soga. Eso, para mí, es una revolución cultural.

LG:–Con lo de “inalcanzable” me hacés acordar que ella siempre usó una carpeta con las letras. Una vez hablábamos de ese tema y me explicó que eso la hacía sentir segura. “Me ayuda a visualizar la letra”, me dijo. ¡Qué tremenda! Como dice Charly, tuvo ojos de videoclip: ella visualizaba las letras, las veía. Es una concentración mucho mayor que estar en el escenario y mirando a la gente, y es mucho más complicado también.

–¿Cuál es el recuerdo a nivel familiar, cotidiano?

A.M:–Exactamente así: familiar y cotidiano. Mi abuela me contaba lo que le había pasado en las giras, me decía: ¡mirá lo que te perdiste por no venir! Por ahí me estaba contando que había estado con Bono y con Günter Grass en Alemania… Me lo contaba chocha, sabía que era algo importante, pero en realidad no le importaba mucho. Una vez, en un show del Luna Park, fue a verla Jimmy Page, ¡yo estaba como loca! Después pidió ir a verla al camarín, y ella me decía, bajito: ¿este quién es, nena? Ya en casa, le puse videos de Led Zeppelin. ¿Y este por qué me vino a ver?, me preguntaba. No sé si era muy concierte del lugar que ocupaba. ..

L.G.:–Con David Byrne pasó lo mismo. Yo estaba tocando con Pete Seeger en Nueva York y él vino a vernos. Me dijo que iba a venir a la Argentina, y entonces lo invité a ir a ver a Mercedes. Me dijo: sería lo máximo que me puede pasar en mi vida. En ese momento los Talking Head eran número uno en el mundo. La llamé a Mercedes y me dijo: ¿Pero quién es, nene, David Byrne? (risas).

L.H.:–Yo recuerdo muchas charlas, conmigo, con Horacio (González, su pareja). Aprendí mucho de ella, conversando sobre cómo elegir un tema, eso es muy difícil para un compositor. Ella tenía una capacidad enorme para elegir, y lamento que algunos temas preciosos que eligió no se escuchen tanto. Ser una intérprete es algo complicado, tal vez más complicado que ser una compositora. Mercedes tenía además mucho humor. Me acuerdo cuando grabé “Cosechero”, un tema muy clásico, de Ramón Ayala. Fiel a mi estilo había intervenido mucho el tema. Ella me dijo: “Escuché ‘Cosechero’. A vos los correntinos te van a perseguir por toda la 9 de julio y te van a matar”. Se quedó seria, me asusté. Hasta que largó una carcajada.

–¿Y algún recuerdo de escena?

L.H.:–La primera vez que canté con ella, tuvo un gesto enorme. Había ido a cantar a Rosario, yo vivía allí aún. No recuerdo qué cantamos, pero sí recuerdo el momento en el que entré. Me presentó de una forma muy cariñosa. El asistente me iba a dar un micrófono, pero ella se lo arrebató y le dijo: no, va a cantar con mi micrófono. Que era espectacular. Ella cantó con el otro. Ese es un gesto tremendo para una cantora. Me dio lo mejor que tenía, aparte de su compañía, su voz, su abrazo.

L.G.: A mí Mercedes me enseñó algo muy grande. Yo odio que los músicos se equivoquen. Odiaba. Porque me lo curó Mercedes. Una vez, en una gira por Alemania, yo tenía que cantar una sola estrofa de “Solo le pido a dios”. Nada más. Pero cuando llegó mi parte, me olvidé la letra. Ella siguió, sola. Cuando terminó el tema fui a darle un beso y le pedí disculpas. No pasa nada, Leoncito. ¡Colacho, vamos con la segunda parte de nuevo para que cante León! A partir de ese evento, nunca más miré para atrás cuando una persona se equivocó. Es una enseñanza de Mercedes.

A.M.:–Te fue bien. La han escuchado decirle a un sonidista: “¡Asesino de cantantes!” (risas generales).

P.S.:–Ella tenía un nivel de exigencia muy alto, con ella y con los demás. Iba al Carnegie Hall, o a tocar con la Filarmónica de Berlín, no se podía fallar. Además porque creo que sabía que estaba llevando lo mejor que teníamos nosotros, los argentinos. Por eso siempre cantaba el tema, decía el compositor y el autor. Estaba representado a todos. Por eso también la exigencia.

La entrevista termina, las risas siguen hasta la puerta y, ya en la calle y en la charla final, lo abordan a León. Un artista viene a traerle su CD. Se llama Nino Monfroglio, es vecino de San Telmo. “Me enteré por Instagram que estabas acá y vine a saludarte”, le dice, sonriente por el logro. La manager de Gieco había subido la foto. La escena –repetida, en tantos lugares y situaciones—hace pensar en lo que se habló en la entrevista. En las postas que se pasan, en los igualadores, y en las vueltas de la música.

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