Liliana Herrero: “No existe el canto sin territorio y sin tiempo”

Por Gabriela Chamorro.

Foto (Marcos Capra)

Liliana Herrero se presentará el sábado 10 de marzo a las 21hs, en el Centro Cultural Municipal Leopoldo Marechal en Villa Tesei. La artista compartió una cálida charla con El Ciudadano. Se mostró ansiosa por pisar por primera vez nuestra ciudad y reflexionó sobre las reivindicaciones de la mujer y el presente de nuestro país.

 El próximo sábado a las 21hs Liliana Herrero traerá su música a Hurlingham. Una entrada bastante acomodada de 100 pesos seguramente permitirá a más de uno darse el gusto de escucharla en vivo. En el concierto la acompañará Pedro Rossi en guitarra y voz y Ariel Naónen contrabajo y, a pesar de que el año pasado se cumplieron 30 años de la edición de su primer disco, y de que, al escucharla, una observa a una artista segura y madura confiesa que se siente expectante: «Siempre es muy interesante ir a tocar por primera vez a un lugar porque ahí aparecen nuevos públicos, nuevos oídos… se renueva todo, se renueva la vida misma»– reflexiona.

La propuesta es presentar los temas del último disco Imposible que incluye 10 canciones de autores que ya no están pero que perduran en la memoria de todos como Yupanqui, Buenaventura Luna, Chacho Muller, Manuel Castilla, Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón, Tejada Gómez, entre otros pero ella asegura que «nunca dejamos de mezclarlos con temas de otros discos, incluso con algún tema nuevo que estemos probando»- y afirma que «los conciertos siempre tienen un recorrido por diversos discos y años en los que yo estuve arriba del escena-rio, vamos a presentar un formato acústico muy lindo, a mí me gusta mucho ese sonido con la guitarra de Pedro Rossi, de siete cuerdas que tiene un peso muy grande para mí auditivamente y Ariel Naón con el contrabajo»

Quien se sumerja en sus canciones palpitará de inmediato esa particular forma de interpretar y reinterpretar el folclore tradicional desde una mirada nueva, contemporánea. Ella asegura que fue una decisión estética desde el primer día que empezó a cantar y grabar.

«Yo creo que como yo no soy una compositora, como en el caso de Mercedes (Sosa) yo necesito interrogar ese texto, porque cada tema es un texto.  Un tema de Yupanqui es un tema del cual nosotros podemos recostarnos para pensar el horizonte, la memoria musical y poética de este país. Entonces trato de ver qué formas auditivas yo le doy que correspondan con mi forma de cantar y a su vez elegir qué contrastes me interesa manifestar entre los instrumentos y la voz»

Sin embargo Herrero se apresura a aclarar que esa reinterpretación es simplemente «una mirada diferente sobre ese patrimonio cultural musical y poético».

Convencida que ésa es la tarea del intérprete y que no hay cover posible insiste en que se «puede pasar por otra zaranda, por otro tamiz y producir un horizonte auditivo novedoso pero eso no tiene un calificativo respecto al original, eso no hace que sea mi versión mejor que la del original. Al contrario, esos son pilares de la cultura. Porque si no estás en un territorio sin tiempo y eso no es así. No existe el canto sin territorio y sin tiempo» – dice convencida.

Liliana Herrero siempre fue una artista profundamente comprometida con los avatares de su país. Hace unos meses hizo público un «Manifiesto» donde insta a todas las voces de nuestra patria a debatir e intervenir, a «no aceptar la idea de que las cosas son así», a diferenciar lo popular de lo masivo y rescatar a los que están a la in-temperie, a los marginados. Ante la consulta de si creía que los artistas estaban en estos tiempos a la altura de las circunstancias fue categórica: «En general no.  Me parece que no somos mucho los que estamos diciendo lo que nos pasa con esta época tan oscura». Sin embargo cierta necesidad de esperanza la obligó a agregar casi al instante: «Pero hay muchos que sí, vamos a ponerle un color optimista digamos. Yo necesito hacerlo. Pero una cosa es la música y el escenario no es una tribuna política. El escenario es un lugar de reflexión sobre la Argentina. Cuando uno canta, canta un territorio, canta una memoria; eso es un acto político aunque yo no me exprese políticamente en términos literales»- subraya.

Coherente con su idea nos habla sobre su necesidad de pertenecer a distintos grupos y realizar determinadas denuncias y el tema surge casi obligado: los maestros, el cierre de escuelas.  Y consciente de que hay gente que siente que puede quedar al margen de decir algo al respecto ella siente que no es su caso y asegura que el hecho de cerrar una escuela señala «un fracaso enorme para un país» y agrega: «dicen toman a los niños de rehenes, me parece que es al revés ¿no? El gobierno toma de rehenes a los niños y victimiza a los niños y a los gremios porque no aceptan la paritaria que les ofrecen que es vergonzosa».

Herrero asegura que esto ocurre también con los bancarios y con muchos gremios pero lo que siente que es «desesperante» es «el nivel de violencia y represión que hay y el de despidos que es altísimo desde que empezó este gobierno».

Y en la charla vuelve a su lugar en el escenario y a diferenciar los papeles. «Esa es mi opinión personal y yo no voy a ir hablar sobre eso en el escenario, no, porque en el escenario me sostiene otra cosa que es más político. Yo no estoy dispuesta a transformar un horizonte musical en un panfleto porque además el Cuchi Leguizamón o los autores que yo canto, Yupanqui o quien sea se sostienen solo, no necesitan de mí para sostenerlos».

Y para que no queden dudas aclara «Yo no voy a elegir una canción de Lali Espósito porque ese es otro horizonte, es un horizonte del mercado aliado con los medios y entonces eso da como resultado un híbrido que no tiene territorio, no tiene tiempo, no tiene memoria, pero bue-no eso es lo que está pasando en los medios ahora creo, no sé muy bien porque hace tiempo que apagué el televisor definitivamente»- afirma

Y la charla transita en el tiempo y en este mes de marzo que comienza con reivindicaciones, según Herrero «muy importantes y profundas, no sólo las de las mujeres ahora el 8 de marzo, sino los derechos humanos el día 24».

Asegura que va a acompañar el reclamo de miles de mujeres y que si bien estuvo participando sólo colateralmente de los reclamos, porque no estuvo trabajando activamente en las Asambleas, considera que se debe apoyar el pedido de mayor derechos para las mujeres y funda-mentalmente la demanda de res-puesta ante esta profundización de violencia contra el género. «Yo no dudo en acompañar este reclamo, son muchas las reivindicaciones, muchísimas, no son solamente la violencia también está por ejemplo el tema del aborto que es un tema complejo que hay que analizarlo con mucha profundidad y mucha seriedad» pero también aseguró que uno no debe quedarse  atrapado en el modo en que los medios discurren estos temas  porque «esto es tan serio, tan importante que no hay que escuchar estas interpretaciones de los medios que son absolutamente banales y livianas y hasta soeces diría yo»- recalcó.

Orgullosa del movimiento que discute este tema y que está dirigido «muy horizontalmente, muy democráticamente» asegura que «hay que leer, estudiar, ver los grandes escritos que se hicieron sobre el feminismo, que son muy antiguos y que en estos últimos años han adquirido una fuerza enorme».

Herrero está convencida que sería ideal que no hubiera nada que reclamar y que estas con-quistas hubiera sido dadas naturalmente a las mujeres pero al no ser así y prever una gran marcha para este próximo 8 de marzo opinó: «me parece que es algo que la política no va a dejar de poder tener en cuenta, porque es enorme, va a ser una marcha multitudinaria con reclamos justos. El otro día leí una nota de Alan Pauls que decía que este es el tiempo de las mujeres, tal vez lo sea» , pero concluyó «sin la exclusión de los hombres porque eso sería un disparate, no me parece que sea en contra de ellos, es en contra de formas malditas del capitalismo»- sentenció.

Poco falta pues, para encontrarnos con esta enorme artista y esta gran mujer respirando memoria en el escenario. Ella, a quien Mercedes Sosa nombró su sucesora más de una vez públicamente, nos regalará su voz áspera pero dulce, sus convicciones fuertes, su tensión en cada gesto melódico, haciendo política de la forma que mejor sabe hacer, cantando a Yupanqui, a Falú, a Violeta Parra, a Aníbal Sampayo, bien dice ella que esos textos se sostienen por sí solos, pero que cantados por ella, se nos presentan con una contundencia mayor.

La entrerriana Liliana Herrero se presentará el próximo 10 de marzo en el Centro Cultural Municipal, Leopoldo Marechal. Liliana Herrero estudió filosofía en Rosario, militó en el peronismo y se dedicó a la docencia, cerca de sus 40 años Fito Paez la convence a que deje la docencia para dedicarse profesionalmente a la canción y le produce su primer disco que llevó su nombre, en 1987. Luego llegaron «Esa fulanita» (1989); «Isla del tesoro» (1994); «El diablo me anda buscando» (1997); «El tiempo quizás» (1998); «Leguizamón-Castilla» (2000); «Recuerdos de provincia» (2003); «Confesión del viento» (2003); en 2004 «Falú-Dávalos» (2004); «Litoral-Paraná» y «Litoral-Uruguay» (2005); «Igual a mi corazón» (2008); «Todos estos años de gente» (2009); «Catálogo» (2009); «El hilo de una voz» (2010);  «Este tiempo» (2011); “Maldigo” (2013) e “Imposible” (2016).

En 1995 fue premiada con el Konex como una de las mejores cinco intérpretes de la década y fue la representante argentina en el Foro de Organizaciones No Gubernamentales desarrollado durante la Conferencia Internacional de la Mujer, realizada en Beijing. Su actuación fue transmitida por la radio nacional de China. En 2012 su disco “Este Tiempo” ganó el premio a Mejor Álbum Artista Femenina de Folklore.

 

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