A 30 años de la desaparición de la Dr. Giubileo un libro busca respuestas a su desaparición

MERCEDES- Por María Florencia Alcaraz (Infojus Noticias)

Cecilia Giubileo era una médica que trabajaba en la Colonia Montes de Oca. Desapareció en junio de 1985 y nunca se supo nada más de ella. El caso no tiene detenidos, ni responsables juzgados. Hace 15 años el Departamento Judicial de Mercedes declaró prescripta la causa y archivó para siempre el expediente. El libro “El retrato del olvido”, de reciente publicación, recupera uno de los misterios más grandes del periodismo policial argentino.

La noche que desapareció para siempre de la Colonia Montes de Oca, la médica Cecilia Giubileo firmó un acta de defunción, le dio el pésame a los familiares de la persona fallecida, recetó un antifebril, habló con algunos internos y se fue a descansar a casa la médica del lugar. Nunca más se supo de ella. El último 16 de junio se cumplieron 30 años de su desaparición, un enigma que no tiene detenidos, ni responsables juzgados: es un expediente archivado en algún despacho del Departamento Judicial de Mercedes. El periodista y sociólogo Matías Cambiaggi se obsesionó con la ausencia de Giubileo y escribió “El retrato del olvido”. El libro publicado por la editorial Letra Viva recupera uno de los misterios más grandes del periodismo policial argentino y retrata la búsqueda de la “primera desaparecida en democracia”. Desde esta semana está en las librerías.

“La doctora desaparecida era lesbiana y drogadicta”, tituló el diario El Civismo de Luján el 26 de junio de 1985 cuando habían pasado apenas diez días desde que el rastro de la mujer de 39 años se hizo evanescente. Fue la primera nota que se publicó sobre el caso. “La ponían en el lugar de sospechosa a ella”, dice a Infojus Noticias Cambiaggi, que recopiló todo el archivo que pudo, habló con el abogado de la familia, viajó hasta Colonia Montes de Oca y llegó a visitar a los familiares de la mujer en Córdoba.

Cuando la médica se convirtió en un interrogante, el autor de “El retrato del olvido” tenía apenas 8 años. Recuerda haber escuchado de ella cuando veía el noticiero de canal 9 con su abuela, donde José de Zer cubría el caso. Desde esas coberturas hasta el libro de Enrique Sdrech, se han escrito múltiples notas periodísticas, se han publicado libros, proyectado documentales y presentado informes televisivos.

Los medios reflejaron hipótesis de todo tipo sobre el destino de la médica: los prejuicios machistas, las pistas más policiales y hasta suposiciones esotéricas. Que se fue a Europa, que está con un amante, que la mataron porque vio algo: todas las versiones aún resuenan en Torres, el pueblo de Luján donde está ubicada la Colonia.

Reconstruir su última jornada laboral fue una tarea difícil para los investigadores: la única pista que tenían era el auto de la mujer, un Renault 6 que permanecía en el mismo lugar donde ella lo había dejado estacionado. La investigación fue un rompecabezas sin piezas: la hoja de registro de la Colonia había sido arrancada y la construcción donde la médica había estado por última vez había comenzado una etapa de remodelación.

Desde el hospital psiquiátrico siempre abonaron la teoría que se había ido por sus propios medios. Mientras sus amigos y compañeros denunciaban la desaparición en la comisaría y se abría una causa por “averiguación de paradero”, las autoridades de la institución le iniciaron un sumario interno por abandono de trabajo.

“No hay una respuesta a lo que pasó”, sintetiza Cambiaggi. Hace 15 años, el Juzgado 2 de Mercedes declaró prescripta la causa y archivó para siempre el expediente.

La historia de una búsqueda

Cambiaggi  estaba trabajando con el foco puesto en los espacios de encierro cuando se enfrentó con sus recuerdos de la infancia y la posibilidad de escribir un libro que le tomó dos años de investigación y escritura. “El periodista Rodolfo Palacios me propuso escribir sobre Montes de Oca, fui hasta allá y me di cuenta que era material para un libro”, cuenta.

En ese viaje comenzó la búsqueda que lo llevó a encontrarse con el pasado de Giubileo y la historia argentina: había militado en el PRT y también había estado en el Cordobazo. Más allá de reconstruir el caso, Cambiaggi se guio con una pregunta: “¿Qué nos pasa a nosotros con esa historia?”. “Es una historia sin malos ni buenos. Por eso se vuelve una historia incómoda: a los malos hay que buscarlos en nosotros como sociedad”, dice el escritor.

Cambiaggi  no se pega a ninguna de las hipótesis que se manejaron. Aunque no descarta que se haya tratado de un femicidio, en tiempos en los que esa palabra aún no entraba en las redacciones periodísticas y aún menos en las legislaciones. “Por estar sola acá y ser mujer, las posibilidades de encubrimiento del crimen -si es que fue un crimen- eran más fáciles”, desarrolla. Y agrega: “Puede haber sido otro médico, un paciente. Ella puede haber visto cualquier cosa”.

La pista del tráfico de órganos

Mientras el director del hospital psiquiátrico de ese entonces, Florencio Sánchez, insistía en que la mujer se había ido por su propia voluntad; la lupa se posó sobre la institución y puso de relieve una serie de abusos y maltratos a los pacientes. Una de las tantas pistas que se instalaron en los medios y en la causa judicial, vinculaba la desaparición de Giubileo con el tráfico de órganos: que ella habría visto algo relacionado a ese delito.

“Hay mucha hipocresía con respecto a los espacios de encierro. Es vista como la población sobrante, a nadie le interesa. La desaparición de Giubileo hizo que estemos todos con las miradas puestas ahí”, dice Cambiaggi. La institución, que alberga pacientes psiquiátricos y personas con discapacidades, aún no puede despegarse del caso. “Cuando la nombrás allá, Giubileo es mala palabra”, cuenta el autor.

La búsqueda de Cambiaggi, que empezó con la oportunidad de escribir una historia, cerró con la materialización de la publicación. De alguna manera u otra, se obsesionó con el caso, como lo hicieron otros cronistas que trabajaron la desaparición de la médica. Dice que no se termina con el texto en las librerías, sino en que un caso así “no vuelva a pasar nunca más”.