Fueron absueltos el productor de TV y su esposa por el presunto abuso sexual de dos niñas

TIGRE- El productor televisivo Lucas Montero y su esposa, Carolina Porto, fueron absueltos hoy por el beneficio de la duda en el juicio oral al que fueron sometidos por presuntamente haber abusado sexualmente de dos compañeritas del jardín de infantes de su hija en 2007, en su casa de un country de la localidad bonaerense de Tigre.

El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro, que consideró que las pruebas acumuladas durante el debate no son suficientes para condenar al matrimonio por «abuso sexual en concurso real con corrupción de menores, reiterados en dos hechos».

Fuentes ligadas a la causa informaron que la decisión de los jueces provocó gritos, insultos y golpes dentro y fuera de la sala de audiencias entre los familiares de los imputados y los de las presuntas víctimas.

En la resolución los jueces Esteban Andrejín, Lino Mirabelli y Agustín Gossn entendieron que «habiendo reparado de manera pormenorizada en el marco evidencial aportado al juicio, no es válido predicar que se hubiese probado, más allá de toda duda razonable, el factum inculpatorio».

En los alegatos del juicio, el fiscal Jorge Strauus había pedido que se condene a 7 años de prisión a Montero (38) y a Porto (37) por al menos dos hechos de abuso ocurridos entre agosto y septiembre de 2007, mientras que las querellas habían reclamado 9 años de cárcel.

Alberto Linares, de la Unidad de Victimología del Ministerio de Justicia de la Nación, que acompaño a las familias de las niñas durante los últimos siete años, dijo a Télam que el fallo «es una enorme frustración».

«Los jueces exigen un nivel de certeza que nunca se puede probar. Es necesario abrir un debate y pensar en la creación de tribunales orales especializados en delitos sexuales», remarcó, y recordó que los imputados intentaron evitar el juicio, pero un fallo de la Corte Suprema de la Nación ordenó realizarlo.

En su resolución, los magistrados enumeraron que al no declarar las niñas en el juicio, de 4 años al momento de los supuestos abusos, sus dichos se escucharon a través de la reproducción de la Cámara Gesell, el testimonio de sus padres y las psicólogas intervinientes.

Una de las niñas declaró que en ocasión de concurrir a la casa de los Montero le «sacaron la ropa» y quedó «desnuda» cuando jugaban a las princesas y manifestó que no quería volver a ese lugar.

Otra de las nenas contó que el padre de su compañerita, en alusión a Montero, la «trata mal» y que «lo peor fue lo que hizo» ese hombre.

En el juicio, las madres de las niñas dieron otros detalles: una contó que cuando una vez tenía que concurrir a la casa del matrimonio, su hija tuvo un berrinche y al retarla, la niña manifestó: «Igual no quiero porque estoy cansada de que el papá me toque».

Según una de las mujeres, uno de los «juegos» que hacían era introducirle a las niñas unas pelotitas «en las dos colas», pero los jueces desestimaron de plano esto porque ninguna de las médicas que revisó a las pequeñas encontró lesiones.

Los jueces cuestionaron las declaraciones de las madres y sostuvieron que «construyeron un discurso a partir de la convicción de que los actos inverecundos ocurrieron», y dijeron que no demostraron «adiestramiento para interrogar acerca de tan sensible asunto» sino que contaron su historia a todas las madres del jardín.

Para los magistrados, las niñas solo manifestaron episodios que las condujeron a sentirse «ofendidas», pero ningún hecho contra su integridad sexual.

No obstante, el TOC 2 reconoce que una de las nenas, la primera vez que fue revisada «tenía bulbitis», una afección que puede ser compatible con situaciones abusivas o trastornos higiénicos.

También admitieron que, como dijo una psicóloga que declaró, «a veces los niños guardan silencio por verguenza o por miedo a ser culpados o por ausencia de canales adecuados».

Otra psicóloga dijo que «el testimonio (de una niña) cumple con casi todos los criterios que hacen a un relato creíble o válido», aunque la que atendía personalmente a una de ellas dijo que en tres años de terapia nunca le relató ningún abuso, aunque presentaba un cuadro de stress post traumático típico de esa situación.

Los jueces valoraron la declaración de Montero, quien excluyó su presencia en la vivienda cuando las niñas concurrían a jugar con su hija y dijo que pasaba la mayor parte del tiempo en su trabajo en el noticiero de Telefé.

El productor dijo que «hubo una psicosis colectiva» y que la madre de una de las nenas «creyó ver lo que no vio y prendió una mecha que no se pudo parar».

Además, se tuvo en cuenta que ni los imputados ni su hija presentan algún trastorno psicológico o psiquiátrico.