…y comieron perdices

Dar el “sí” por tercera vez no es poca cosa. Es más,  en los tiempos que corren en los que tanto mujeres como hombres le escapan a la “firmita” con los justificativos más variados, podemos a llegar a considerarlo solo para corajudos… y corajudas.

Pero José es canceriano, y como todo canceriano apuesta siempre al hogar, a la comida casera, a las florcitas en el macetero, las medialunas del desayuno, los videos de música constante en el lcd que compró para ver el mundial  y al tiempo generoso y la invitación a los  mates cada vez que alguien llega con o sin aviso a su casa.

Y hace unos años, cuando él hacía poco que salía de su segunda separación,  su mejor amigo del trabajo le presentó a Mariana. Puntualmente le hizo un reto: “Si me sacás de encima al pesado del novio de mi hermana, te la entrego a ella”  Y yo no sé si para quedar bien con el amigo o por  simple orgullo macho, parece que hizo bien la tarea y hubo “onda” y se la tuvo que entregar no más…

Siento testigo de cerca de una historia de amor tan linda pienso en cuánto de despabilados tenemos que estar para valorar cuando la persona indicada llega a nuestra vida. Porque convengamos que no es fácil que llegue “el o la indicada”. Si miro alrededor veo  tan pocas parejas felices y no me refiero solo  a casados, me refiero a novios, a juntados, a divorciados y  vuelto a juntar. Y todo dista tanto del versito que enseñan en los cursos pre matrimoniales sobre la tolerancia, el crecer juntos, el compañerismo y todo eso. No digo que no sirva, no, pero me refiero a que difícil que  extremadamente difícil e improbable es que esa persona que te llega al alma coincida en el camino de la vida con tu propia vida y encima tengas el valor de animarte a hablarle, a conocerla, a declararte, como mi querido hermano José lo hizo con la dulce Mariana.

Por eso, porque no es poca cosa lo que viven y porque además de tocados por la varita son un par de valientes, esta columna de hoy es para los dos y para todos los que todavía se animan y como jamás podría expresarles en palabras todo lo que les deseo para este cambio de estado civil pongan play en Contigo, la canción de Sabina y acá van de regalo unos versos de adelanto:

Yo no quiero cargar con tus maletas;

Yo no quiero que elijas mi champú;

Yo no quiero mudarme de planeta,

Cortarme la coleta,

Brindar a tu salud.

 

Yo no quiero domingos por la tarde;

Yo no quiero columpio en el jardin;

Lo que yo quiero, corazón cobarde,

Es que mueras por mí.

 

Y morirme contigo si te matas

Y matarme contigo si te mueres

Porque el amor cuando no muere mata

Porque amores que matan nunca mueren.