Estampilla conmemorativa y vuelos tripulados por mujeres para celebrar a Adrienne Bolland

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El 1 de abril de 1921, la francesa Adrienne Bolland, de solo 25 años de edad y una experiencia de 40 horas de vuelo, se convirtió en la primera mujer en cruzar con su aeronave la Cordillera de los Andes y por eso se realizó el evento conmemorativo central de una serie que realizó  durante la semana anterior la Asociación de Mujeres en Aviación de Argentina (AMAA), la Embajada de Francia, el Correo Argentino y otras entidades aeronáuticas.

«Para las mujeres en aviación es súper importante este aniversario porque nos permite destacar el rol de la mujer en la historia aeronáutica», dijo a Télam Vanina Busniuk, presidenta de AMAA, entidad de tres años de vida que cuenta ya con más de 100 socias de todo el país.

«Estamos hablando de una mujer que cumplió varios récords mundiales porque fue la primera mujer en sobrevolar la Cordillera de los Andes, pero además alcanzó el nivel de vuelo más alto registrado para una mujer (4.850) para la época y fue la primera francesa en cruzar el canal de la Mancha», agregó esta pilota comercial oriunda de la localidad chubutense de Trelew.

El acto central se realizó en el Museo Nacional de Aeronáutica de la ciudad bonaerense de Morón, donde el Correo Argentino presentó oficialmente la emisión postal homenaje que es al mismo tiempo la primera dedicada a una mujer aviadora en la historia de esta institución.

Durante el evento -del que participó el ministro de Defensa, Agustín Rossi, la embajadora de Francia Claudia Scherer-Effosse, la presidenta de Correo Argentino Vanesa Daniela Piesciorovski y la presidenta de la AMAA Vanina Busniuk, entre otros- se realizó  una exhibición de  un globo aerostático a cargo de Leticia Marques, primera en sobrevolar las Salinas Grandes con un globo solar, es decir, sin combustible y propulsado solo por el aire caliente.

También participó  Jennifer Dillon, primera pilota argentina de acrobacia aérea argentina en obtener la licencia FAI Aerobatics, emitida por la Fédération Aéronautique Internationale y la primera en representar al país en competencias internacionales.

Con este acto, quedaron  además inauguradas dos muestras en el Museo: una biografía fotográfica de Bolland aportada por la AMAA y otra sobre aerofilatelia cedida por la Asociación Aerofilatélica Argentina.

El pasado miércoles, la empresa Air France realizó dos vuelos conmemorativos tripulados exclusivamente por mujeres: el AF406 París-Santiago de Chile y el AF 228 París-Buenos Aires que fue recibido en Ezeiza por la directora general de Air France/KLM para Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay, Nathalie Larivet, y la embajadora del país Europeo en esta ciudad, Claudia Scherer-Effosse.

Y el día anterior la embajada de Francia realizó otro acto en sus instalaciones, donde quedó inaugurada la muestra fotográfica que recorre la vida de Adrienne Bolland (1895-1975).

«Ella se impuso contra todos los prejuicios de una época que hicieron que muchos la juzgaran de loca, pero actualmente pasa que el número de mujeres en la aeronáutica es minoritario en relación de los hombres», dijo Busniuk.

Para esta pilota, la historia de Adrienne «es una prueba de que las mujeres podemos desarrollar con gran destreza en las mismas actividades que durante mucho tiempo estuvieron destinados solo a los hombres».

Bolland se constituye así en un «símbolo de lucha por la igualdad de los derechos y oportunidades» y su legado «nos señala el camino a seguir para un mundo con equidad e inclusión».

La menor de siete hermanos, Adrienne Bolland nació en 1895 en la localidad francesa de Arcueil y solo un año antes de protagonizar su proeza se inscribió en la escuela aviación de la fábrica de aviones Cuadron, donde obtuvo su licencia dos meses después.

Conocida como «la leona» por su carácter decidido, Bolland solo pudo conseguir un trabajo profesional como pilota de promoción para la firma, luego de pasar con éxito la apuesta a la que la sometió el director de la escuela: si era capaz de realizar un looping con el G3, el puesto sería suyo. Bolland hizo dos consecutivos y el trabajo fue suyo.

Su primer desafío profesional en ese puesto fue convertirse en la primera mujer francesa en cruzar el canal de la Mancha, hito que alcanzó sin mayores inconvenientes 17 de agosto de 1920.

Su siguiente meta la traería en barco junto a su mecánico René Duperrier y cuatro biplanos Caudrón a Buenos Aires, donde arribó el 23 de diciembre de 1920.

Hasta su partida de regreso a París en julio, Bolland realizó múltiples exhibiciones por todo el país, como aquella en la que alcanzó los 4.850 metros de altura batiendo el nuevo récord femenino para Sudamérica.

El cruce aéreo de la cordillera era una proeza que se había intentado por lo menos desde 1915 y un total de ocho vuelos tripulados por hombres precedieron a Bolland en su hazaña.

El primero en lograrlo fue el argentino Luis Candelaria el 13 de abril de 1918, cuatro años después del accidente que le costó la vida a uno de los próceres de la aviación argentina, Jorge Newbery (1875-1914), durante los preparativos para intentar esa marca.

«Minutos después del despegue y cuando comenzaba a tomar altura, se me salieron los anteojos, de modo que he debido efectuar todo el recorrido sin ellos… el buen tiempo reinante me alentó para proseguir la tentativa (…) Seguí, pues, tomando altura y avanzando sin inconveniente. Pero al llegar a Uspallata, llegué a temer que no podría seguir, pues, una enorme mole de nieve amenazaba interceptarme el paso», contó Bolland al diario chileno La Nación el 1 de abril de 1921.

«Para salvarla debía tomar altura con mucha rapidez. Deshice con este fin, por dos veces, parte del camino hecho y como no lograra la altura necesaria con la rapidez que era menester, salvé esa muralla de nieve pasando con mi máquina por un pequeño claro que oportunamente descubrí en la mole de nieve», prosiguió.

Había partido a las 6.35 de Mendoza y llegó a Santiago de Chile tres horas y 15 minutos después, trayecto durante el cual alcanzó los 4.200 metros de altitud a una velocidad media de 50 kilómetros.

El biplano monomotor de 80 caballos de vapor de potencia confeccionado en metal, madera y papel, había sido fabricado en 1912 y participado de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) como avión de reconocimiento y entrenamiento.

Tanto en Santiago de Chile como en Buenos Aires, a su regreso, la esperaba una multitud de varios cientos de miles de personas y su figura fue protagonista en la prensa varias semanas más.

«A su regreso a Francia, continuó con la actividad aeronáutica y desarrolló exhibiciones acrobáticas, la más famosa de ellas, fue en 1923 en Orly donde completó 212 loopings en 72 minutos», cuenta el historiador Eloy Martín en la publicación «Centenario del primer cruce en avión de nuestra Cordillera de los Andes por una valiente Mujer Piloto» del Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile.

Casada con un veterano de la Gran Guerra, durante la Segunda Guerra Mundial «se enroló con su esposo en la Resistencia, dedicándose al reconocimiento encubierto de campos de aterrizaje sobre la región del Loiret. Fue una activa militante de izquierda y feminista», prosigue Martín.

En 1961 y 1971 Bolland volvió al cono sur para conmemorar los 40 y 50 años, respectivamente, de su hazaña, auspiciada por Air France.

Cuatro años después, Adrienne murió en París a los 79 años.

 

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