Aveas Korpus, música y militancia

Por REGINA GARRIGA LACAZE

LA PLATA. Cuando lo conocí a Mariano, yo estaba dando clases como ayudante en una cátedra de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. No recuerdo el día, pero sí que dábamos clases a las 8 de la mañana. Mariano era alumno de esa comisión. Unas de la primeras veces que hable con él por fuera de la cátedra, me comentó que tenía una banda y que me iba a traer un demo con un par de canciones. Lo hizo y me señaló con el dedo la contratapa del sobre, apuntando el índice sobre una canción: “Liliana”. Me miró y me dijo: “Escucha el tema. Es sobre mi tía desaparecida”.

Llegué a casa y lo hice. El tema me produjo rabia, esa que te da cuando no entendés cómo pudieron pasar las cosas. Lo volví a escuchar y no podía parar de pensar que eso que escuchaba había pasado realmente, que era una historia verídica que me contaban.

Con el tiempo a Mariano sólo lo encontraba en los pasillos de la facultad. En su momento me consultó acerca del demo, y le dije que me había gustado. Años más tarde comenzamos a tener contacto de nuevo cuando recordé aquel tema. Le escribí para ver si tenía ganas de tocar algunas canciones en el programa de radio donde estaba. Me dijo que si.

Aveas Korpus

En un principio eran dos: Mariano Tomaselli Pizá (voz y guitarra) y Martín Tomaselli Pizá (batería), dos hermanos de Río Colorado. Después de unos años, se sumaron Elunén Moreno (guitarra) y José Carrizo (bajo).

Desde el inicio “Aveas Korpus” fue una banda básicamente de rock, fusionada con otros estilos “ya que los integrantes tenemos influencias bastante variadas”, explica Mariano. Pero no sólo es eso. Sus letras, sus mensajes, el alma del grupo es la militancia por los derechos humanos y la búsqueda de la verdad.

Los hermanos Tomaselli Pizá pertenecen a una de las tantas familias que la dictadura militar de 1976 se dedicó a desmoronar. “Mi vieja Diana, presa 5 años en Villa Devoto, entre el ‘75 y el ‘80; mi viejo Víctor, preso en Rawson 6 años, entre el ‘75 y el ‘81. Mi abuelo Pablo, también, 1 año y medio en Rawson. Y mi tía Liliana Pizá, secuestrada y llevada al Centro Clandestino “La Cacha” en abril de 1977; hoy está desaparecida”, relata Mariano.

A partir de estas historias es que “Aveas Korpus” transmite sus valores y milita, tal como afirma Mariano, en post “de resistencia y de contribuir a la memoria colectiva; necesaria y vital para construir un futuro, siempre, más próspero para generaciones que vengan”.

Es que es la forma en que encontraron estos jóvenes en transmitir su historia personal y colectiva, de toda una sociedad y una generación marcada por el terrorismo de estado. “Desde ahí surgió la necesidad de comunicar un pensamiento colectivo, a través de la música. Previo a Aveas Korpus, con solo una guitarra y una batería; y hasta el día de hoy que somos cuatro tipos enchufados”, explica Mariano.

Es que el objetivo es movilizar a la gente para pensar en conjunto y recordar colectivamente. Y desde ese punto es que las canciones de “Aveas Korpus” se construyen; desde cuatro miradas que se complementan para ser una y para que esta, a su vez, se fusione y se mezcle con la visión de cada uno que escucha la banda. “buscamos ser lo más coherentes posibles, en cuanto a la expresión de un pensamiento o un sentimiento e intentamos plasmarlo en las composiciones. Creo que no existe la objetividad, ni en la música, ni en la comunicación; ni en el arte en sí mismo. Todo tiene una intencionalidad y si la hay, pienso que está ejercida desde lo subjetivo”, afirma Mariano Tomaselli Pizá.

“Los que vendrán más allá”

“El nombre surgió de una charla, en el bar de un amigo en Río Colorado. “Che y por qué no le ponen “Habeas Corpus”. Nos gustó y tenía lógica con las letras y lo adoptamos. Cómo ya hay otra banda con ese nombre, lo deformamos un poco y encontramos que ‘Aveas’ escrito de esa forma, quiere decir “estar bien, alegrarse”; así que la conjugación de ambas cosas, tanto del recurso jurídico del Habeas Corpus, como la alegría de la música, cuadró perfecto”.

Eso es esta banda: la fusión entre recordar el pasado con la alegría de la música y la militancia por la protección de los derechos humanos y la búsqueda de la reconstrucción colectiva de la historia.

Y es esta característica principal, lo que llevó a estos jóvenes a ser banda sonora del documental de los 30 años de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. “Fue una experiencia muy linda y nueva también. Nunca habíamos participado en un proyecto audiovisual y tampoco componiendo música instrumental; sin letra. La composición de “Luces”, así se llama la canción, la pensamos respecto de la conformación de la estructura del documental; que se dividió en tres partes. La dictadura, pos dictadura y época actual, en el marco de los juicios y de las políticas preparatorias”, comentaron los chicos en diarioplatense.com.ar.

A fines del 2013, “Aveas Korpus” comenzó a grabar su primer CD, “Los que vendrán más allá”, con ocho canciones, algunas  nuevas y otros viejos clásicos de la banda reversionados, se espera que el disco salga y tenga su presentación en septiembre de este año.

“Liliana”

La letra de la canción “Liliana”, tema que se encuentra incluido en el disco, está dedicada a Liliana Pizá, y la letra de la misma fue escrita por Rafael Cedeño, quien se inspiró en el libro “Liliana, ¿dónde estás?”, escrito por Pablo Pizá.

A Liliana la secuestraron el 26 de abril de 1977 en una casa de Callao y Brandsen de Berisso, en un operativo realizado por fuerzas conjuntas. En ese mismo operativo, también secuestraron a Elba Leonor Ramírez Abella, y fueron asesinados Alberto Paira, compañero de Liliana; y Arturo Baibiene, compañero de Elba. Luego del secuestro, Liliana y Elba fueron llevadas al centro clandestino de detención tortura y exterminio conocido como La Cacha.

Los hijos de ambos matrimonios fueron entregados en custodia a una vecina. Luego, el comisario de la seccional de Berisso, fue el encargado de entregarlos a Ignacio Ramírez Abella, abuelo de los dos hermanitos Baibiene, quien pudo, luego de conocer la identidad de la bebé y de saber que Julia era hija de Alberto Paira y Liliana, comunicarse con Domingo Paira, para entregarle a  su nieta.