Emotivo adiós a los bomberos muertos en Barracas

 

BUENOS AIRES- Cientos de personas despedían esta madrugada a los nueve bomberos que murieron en el incendio y derrumbe de una planta de almacenamiento de documentación en Barracas, en un marco de ceremonias que se desarrollan en distintos puntos de la Capital y el Gran Buenos Aires.

Por un lado, los seis bomberos pertenecientes a la Policía Federal eran velados desde la medianoche en el Salón Dorado de ese cuerpo, ubicado en avenida Belgrano y Virrey Cevallos, de la Capital Federal.

Los fallecidos fueron el comisario inspector Leonardo Day, la subinspectora Anahí Garnica -de 27 años, madre de una niña y miembro de la primera promoción de mujeres en la Superintendencia de Bomberos-, los cabos primero Eduardo Adrián Canessa y Damián Béliz, además de los agentes Maximiliano Martínez y Juan Matías Monticelli.

Raúl Garnica, papá de la bombero Anahí Garnica y bombero también durante 33 de sus 56 años, dijo que “el dolor de la pérdida es inconmensurable, y con gusto cambiaría mi situación por la de ella si se pudiese”.

“Anahí siempre quiso ser bombero, pero la Policía Federal hasta hace unos años no aceptaba mujeres, así que se había puesto a estudiar porque era muy inteligente pero ni bien se enteró que iban a tomar chicas fue la primera en salir corriendo a inscribirse”, recordó.

“El día que me vino a contar que iba a ser bombero no le quise creer, pensé que me estaba haciendo una broma, pero tenía una cara de felicidad tan grande que me convenció de que era cierto”, añadió el papá.

“Tuve el orgullo de poder servir con mi hija en varios operativos y no tengo dudas de que era una gran bombero, de esas de un incendio por día. Ver tanta gente que hoy la viene a despedir sinceramente a pesar de no haberla conocido también me emociona mucho”, concluyó Garnica.

Marcelo Tucci, jefe de los bomberos voluntarios de Florencio Varela, dónde se formó Maximiliano Martínez, contó que “Maxi llegó al cuartel de muy chiquito con una vocación enorme, y cuando nos dijo que iba a hacerse bombero de la policía Federal para poder vivir de esto y dedicarse de lleno nos pareció normal”.

“Durante seis meses estuvo llendo y viniendo de Florencio Varela a capital federal, cumpliendo tareas bombero en los dos turnos en ambos lugares con una energía enorme, pero hace tres meses empezó a armar una familia con su novia y como tenía que mudarse a Wilde renunció llorando a los bomberos de Varela”, agregó.

“Maxi esta siempre dispuesto a salir y a dar una mano, su vida era ser bombero y se va a hacer difícil acostumbrarse a su ausencia”, finalizó.

Fuentes del Ministerio de Seguridad informaron a Télam que los cuerpos de los servidores públicos que perdieron la vida en el siniestro, que destruyó los depósitos de la empresa internacional Iron Mountain (IRM) en ese barrio porteño, «serán velados hasta las 16» y que el sepelio será en el cementerio de Chacarita.

En tanto, el velatorio de los restos de Sebastián Campos, el bombero voluntario de Vuelta de Rocha, se desarrolla desde las 22 de ayer y culminará hoy a las 14 en el cuartel en el que trabajaba, situado en Garibaldi 2042 del barrio de La Boca.

Cacho, papá del bombero voluntario Sebastián Campos y también bombero, contó que “Seba se crió adentro del cuartel viniendo a acompañarme, era normal que le surgiera la vocación y el la llevaba adelante con mucha alegría”.

“Mi mujer me conoció así, bombero, y lo aceptó y lo entendió cuando seba quiso hacer lo mismo, quizás por eso hoy presintió que algo había pasado cuando vimos el incendio en la televisión, porque él era uno de los primeros en salir siempre”, añadió.

“Seba nos dejó una nietita de un año y medio, a la que cuando empiece a entender le contaremos que su papá era un pibe bueno, trabajador, responsable y buen hijo”, concluyó Cacho.

En el siniestro también murieron los rescatistas Pedro Baricolo y José Méndez, integrantes de Defensa Civil de la Ciudad de Buenos Aires.

A Barícola lo despedían desde las 23 hasta las 10 en Paraná 7093, Villa Adelina -norte del conurbano- y el sepelio será en el cementerio de Olivos.

El velatorio de José Méndez lo realizaban en el mismo horario en el cuartel de bomberos de Wilde, en calle Brandsen al 4800, informaron fuentes del gobierno de la Ciudad.

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El Gobierno por su parte formalizó hoy los dos días de duelo nacional por el trágico incendio de ayer en un depósito del barrio porteño de Barracas y destacó «el profesionalismo y el heroico valor demostrado» por los siete bomberos y los dos rescatistas que murieron en el siniestro.

El decreto que establece que desde la víspera y durante esta jornada la bandera pemanezca izada a media asta en los edificios públicos lleva el número 137 y fue publicado en el Boletín Oficial con las firmas de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

En los considerandos, la norma dispuesta ayer señala «que el luctuoso accidente acaecido como consecuencia del incendio y posterior derrumbe de un depósito situado en el referido barrio porteño ha provocado una enorme consternación y la pérdida de varias vidas humanas, como así también numerosos heridos».

En ese marco, subraya «que el Gobierno y el pueblo de la Nación Argentina acompañan con su solidaridad y pesar el dolor de los familiares de las víctimas» que perdieron la vida en el siniestro.

Finalmente, se reconoce «el profesionalismo y el heroico valor demostrado por los bomberos de la Policía Federal, el comisario inspector Leonardo Arturo Day; la subinspectora Anahí Garnica; los cabos primero Carlos Veliz, Maximiliano Martínez y Eduardo Adrián Conesa; el agente bombero Juan Monticelli; los integrantes de Defensa Civil Pedro Baricola y José Méndez, en carácter de servidores públicos, y el bombero voluntario Sebastián Campos, que en un gesto que los enaltece han ofrendado sus vidas en defensa del patrimonio de terceros y en cumplimiento del deber».

Asimimso pudo saberse que  el papa Francisco aseguró esta mañana sentirse «profundamente apenado» por la muerte de los 9 bomberos y rescatistas que perdieron la vida ayer mientras combatían el incendio ocurrido en un depósito de documentación bancaria en Barracas.

«Quisiera transmitir a todos mi cercaní­a y decirles que me siento muy unido a los que sufren y están abatidos por tan lamentable suceso» señaló el Papa a través de la Nunciatura Apostólica, según precisó la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA).

Asimismo, el Pontífice pidió a Dios que «otorgue consuelo y fortaleza a los afectados por tan trágica desgracia e inspire, a todos, sentimientos de solidaridad fraterna, que ayuden a afrontar esta adversidad de la mejor forma posible».