Se robaron la placa que homenajeaba a Aramburu

Alrededor de 500 personas marcharon desde Km 18 hasta Cinco Esquinas para exigir al gobierno local la creación de una dirección municipal de derechos humanos y repudiar la placa que se hallaba instalada en una propiedad sobre Jauretche y que homenajeaba al ex presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, pero que horas antes de la movilización fue sustraída por desconocidos.

Los vecinos y organizaciones participantes fueron convocados por la Comisión Memoria, Verdad y Justicia de Hurlingham, tras la denuncia que hiciera días antes el concejal sabbatelista Adrián Eslaiman, quien presentó en el Concejo sendos proyectos para la remoción de la placa de bronce y la creación de la mencionada dirección en el ámbito de la Municipalidad.

La columna partió del denominado Paseo de la Memoria, en Km 18, y marchó por Vergara hasta concentrarse en Cinco Esquinas, donde se leyó un documento en el que expresó “la necesidad de crear la Dirección de Derechos Humanos en la esfera municipal” y se ratificó el repudio a la placa que rinde honores al dictador Pedro E. Aramburu. Luego, a poco de cumplirse un nuevo aniversario de los asesinatos, se celebró un homenaje a los 32 civiles y militares fusilados por la denominada Revolución Libertadora que derrocó al presidente Juan Domingo Perón en 1955 y uno de cuyos jefes fue el propio Aramburu.

Además, la movilización sirvió presentar la Comisión Memoria, Verdad y Justicia, integrada por Abuelas de Plaza de Mayo; Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas; HIJOS Zona Oeste; Asociación ex Detenidos Desaparecidos Mansión Seré – Zona Oeste; Liga Argentina por los Derechos del Hombre; Comisión Campo de Mayo; CTA Morón, Ituzaingó, Hurlingham; SUTEBA Hurlingham; Los NDM; Frente Transversal; MBB-CTA; Movimiento Evita; Libres del Sur; Centro Cultural Kichari Huasi;Agrupación Augusto Perret; Agrupación Patria Grande; Agrupación Arturo Jauretche; Movimiento de Liberación Carlos Mujica; SIVENDIA; MO-NAFE y el Nuevo Encuentro.

Sobre la sustracción de la placa de bronce, Eslaiman señaló: «Lamentamos que esto haya sucedido. La placa debería haberla retirado el señor intendente, tal como hizo Kirchner en 2003, cuando descolgó los cuadros de Videla y Bignone de la ESMA. Esto hubiera representado una reparación de la memoria histórica y un triunfo de la democracia», a lo que añadió: «No es casualidad que esto sucediera ahora; quienes robaron la placa tuvieron una conducta antidemocrática, porque no respetaron los mecanismos institucionales previstos. Y de lo que se trata aquí es, justamente, de consolidar la democracia, más allá de las procedencias políticas».
La placa homenaje fue colocada en el lugar en 1979, en plena dictadura militar, a través de una ordenanza del entonces interventor de la dictadura en lo que conformaba entonces el antiguo Morón, cuando Hurlingham aún era parte de ese municipio. Desde entonces permaneció allí, en los sucesivos mandatos municipales de los justicialistas Juan José Álvarez y Luis Acuña.

Hasta ser sustraída por desconocidos, según señalaron allegados a la familia Sacca, propietaria del edificio ubicado en Jauretche y Av. Vergara (Cinco Esquinas), donde había sido emplazada en tiempos de la última dictadura militar, la placa de bronce recordaba al dictador ya que con su nombre había sido denominada la hoy Jauretche y hasta aquel momento Eduardo VII (ver De calles…).

DESCUBRIMIENTO

Aunque durante décadas había permanecido desapercibida para autoridades y transeúntes, fue el concejal Adrián Eslaiman, de Nuevo Encuentro, quien la redescubrió y presentó un proyecto de ordenanza para remover del lugar dicha placa, cuya leyenda señalaba: «Teniente General. Pedro Eugenio Aramburu. 1903-1970. Presidente de la Nación. Gobierno de la Revolución Libertadora. Mártir de la Libertad».

En los fundamentos del proyecto del edil sabbatelista, se indica que «una comunidad tiene autonomía y control sobre su propia cultura cuando decide con qué símbolos desea poblar su mundo, qué crea y reproduce para las generaciones venideras que tomarán su ejemplo y replicarán en acciones futuras. Considerando que uno de los valores que como sociedad debemos inculcar tendrá que ver con el valor de la democracia, es en donde este proyecto de remoción de placa que homenajea al ex presidente de facto encuentra su más sólido fundamento» •

De calles, repudios y homenajes
Escribe: Rody Rodríguez (h)

En el año 1978, en pleno gobierno militar, el comisionado que estaba a cargo de la Municipalidad de Morón, Enrique Rodríguez decidió que la tradicional Av. Eduardo VII en el centro de Hurlingham pase a llamarse Tte. Gral. Pedro Eugenio Aramburu. Fue en esa ocasión que las autoridades municipales de facto colocan en 5 Esquinas la placa que lo recuerda. Obviamente para la iconografía militar golpista, el nombre de Aramburu fue siempre uno de los más preciados. Presidente de facto en 1955, en la Revolución Libertadora que derrocó a Juan Domingo Perón, fue secuestrado y posteriormente asesinado por Montoneros en 1970. Desde ese episodio la figura de Aramburu quedó marcada como la de la más famosa víctima de la subversión y en esa condición «como mártir de la libertad», se lo homenajeó por esos años entre otras cosas poniéndole su nombre a una calle. Con la llegada de la democracia, hubo quienes recordaron también que Aramburu fue un dictador y un asesino. Por eso, el Concejo Deliberante (de mayoría radical en ese entonces y presidido por Isac Kauffmann ) aprobó que la calle céntrica del pueblo deje de llamarse Aramburu y rebautizaron a la avenida con el nombre del incuestionable pensador nacional Arturo Jauretche. Lo gracioso, o lo tragicómico, es que en la misma sesión decidieron cambiar también el nombre de la calle Debussy (continuidad de la actual Jauretche) por el de… ¡Aramburu! Es decir de 5 esquinas hacia Rubén Darío, los concejales consideraron a Aramburu como un déspota asesino, pero de 5 Esquinas hacia Barrio Luna, los mismos concejales opinaron que Aramburu fue un patriota y un mártir víctima del terrorismo. El absurdo duró algunos años más hasta que el inofensivo músico francés Claude Debussy volvió a ponerle su nombre a la calle y de Aramburu quedó la placa que pasó inadvertida por 32 años, hasta que el concejal sabbatelista Adrián Eslaiman la encontró y creyó propicio sacarla de ahí, fundir esos gramos de bronce para donarlos al artista Eduardo Zerneri, y hacer un acto de repudio. Pero, como no podía ser de otro modo, la placa tuvo un final patético: se la robaron •