Batucadas y comparsas en la VI Edición del Festival Cervatino

AZUL-  Un gran desfile comunitario inaugural hizo vibrar la costanera Cacique Catriel de la ciudad de Azul, en donde más de 3.000 personas festejaron con batucadas y comparsas la VI edición del Festival Cervantino, que se extenderá hasta el domingo 10 con propuestas artísticas, literarias, académicas, deportivas y turísticas.

A la vera del arroyo Azul, la Plaza Don Quijote, engalanada con un mural del dibujante Miguel Rep y con esculturas del Gran Caballero Hidalgo, Sancho Panza, Dulcinea y Rocinante creadas por el artista Carlos Ragazzoni, fue escenario del multidisciplinario desfile, uno de los clásicos cervantinos que cada año agrupa murgas, docentes y alumnos de escuelas locales, entre otros actores sociales.

Cuatro días pasaron desde el comienzo del Festival Cervantino «Azul. Soy Quixote» y la ciudad sigue igual de movilizada; por las calles el eco positivo se siente. Es que cientos de personas se reúnen a lo largo del día en los distintos escenarios de la geografía azuleña, participando de charlas, talleres, muestras artísticas, puestas en escenas, shows musicales y paseos turísticos.

Ejemplo de esto fue la conferencia que brindó en la Feria de Libro el Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien planteó los desafíos de la no violencia en la actualidad ante un numeroso público que superó las expectativas del festival.

Otra muestra también fue la presentación del nuevo libro de Rep, en la que niños y adultos se sumaron para aprender sobre su mirada de género y disfrutar de sus dibujos en una pantalla gigante.

La nota literaria la dio Juan Sasturain que habló sobre la génesis de “Etchenike”, un personaje creado bajo la influencia de Cervantes y ofreció una suerte de clase abierta sobre el género policial, la historieta y la novela negra, entre otros temas.

La música se hizo escuchar en los primeros días de esta edición: el arranque del Festival tuvo como invitados de lujo a los músicos populares Carlos Aguirre y Jorge Fandermole y a Palo Pandolfo que, en la madrugada del sábado pasado, hizo sacudir a cientos de jóvenes en el pub Dominga de la ciudad azuleña.

Para la secretaria de Cultura de Azul, Estela Cristina Cerone, estos cuatro días son “la expresión de un balance muy positivo, de un urdimbre comunitario muy fuerte. Mientras en la Feria del Libro se ofrecen charlas, en el Teatro Español hay obras y danza; mientras que en los museos y las escuelas se inauguran muestras y en las plazas hay ferias artesanales y batucadas al aire libre. Es un despliegue maravilloso”.

No es casualidad que el lema cervantino de esta edición sea “Cultura por la paz”, es que Azul, ciudad ubicada a 299 kilómetros al sudoeste de Buenos Aires, está viviendo una convulsión política luego de que el oficialismo desplazara del gobierno al Frente Amplio Popular tras 12 años de gestión municipal.

“Nos pareció que estaba bueno aprovechar este Festival y darnos la oportunidad de encontrar el punto en común en términos culturales, deportivos y educacionales”, dijo a Télam el nuevo director cervantino, José Benderski.

“Entendemos a la paz como construcción colectiva; por eso el Festival es también una excusa para movilizar a la comunidad e ir corriendo cada vez más el límite de la gente protagonista”, reforzó Cerone.

Hasta el próximo domingo se desplegarán numerosas actividades como las Jornadas Cervantinas, una serie de encuentros que tendrán lugar el lunes y martes de la mano de académicos y especialistas de la obra del autor español. También se ofrecerá una degustación de las comidas tradicionales de la época quijoteana y la exhibición de productos, flores y artesanías de la zona.

En el plano musical y teatral, se destaca la presentación del grupo instrumental Puente Celeste (jueves a las 20) y de la obra “El Partener”, dirigida por el dramaturgo Mauricio Kartún (viernes a las 21). Para un cierre a pura fiesta, tocará la agrupación Bomba del Tiempo.

Este aclamado Festival de Azul que reúne a toda la comunidad se realiza consecutivamente hace seis años y fue designado por la Unesco como ciudad cervantina por poseer el acervo cultural más impresionante del autor de “Don Quijote de la Mancha” fuera de España.

La propuesta es inclusiva: que todos sean protagonistas. Por eso, a mediados de marzo y abril, Azul realiza una convocatoria abierta a nivel nacional y regional que invita a multiplicar la experiencia de cada edición.

Así, se suman voces de instituciones civiles, centros de jubilados, grupos comunitarios, organizaciones privadas y públicas y espacios educativos con el objetivo de profundizar el sentido de identidad de este gran encuentro cultural.

Ese acento en la participación comunitaria es lo que convierte al Festival Cervantino “Azul. Soy Quixote” en un excelente encuentro para compartir heterogéneos lenguajes artísticos e ilusiones y molinos de vientos.