Tras su aparición Severo declara ante la Justicia

BUENOS AIRES- Alfonso Severo, testigo en el juicio por el crimen de Mariano Ferreyra, que estuvo desaparecido ayer y finalmente fue hallado anoche con vida en Gerli, se encuentra declarando en el Polo Judicial de esa ciudad bonaerense, ubicado en avenida Mitre al 2600
Tras su aparición Severo fue trasladado al hospital Finochietto de Avellaneda, donde recibió el alta médica a las 0.30 tras ser sometido a una serie de estudios, y aseguró que «pase lo que pase» va a presentarse a declarar ante el tribunal.
El hombre fue gerente de la empresa Ferrobaires y debía declarar hoy en el juicio oral por el crimen de Ferreyra -militante del Partido Obrero- sobre cuestiones clave relativas a los vínculos entre la dirección de la Unión Ferroviaria (UF) y la patota que atacó a manifestantes de izquierda el 20 de octubre de 2010.
En 2010, durante la instrucción, Severo dibujó un croquis en el que revelaba cómo funcionaba la patota y explicó cómo se guardaban armas en talleres ferroviarios y se practicaba tiro.
Esos datos se le iban a consultar hoy en el juicio, pero Severo (que recibió amenazas en la instrucción y durante los últimos tres días sufrió intimidaciones telefónicas) desapareció anoche y su familia denunció que «alguien lo secuestró».
«Estaba esperando el colectivo en la esquina de mi casa en Mariano Acosta y Clemenceau, a una cuadra de la fábrica de Cristalux. Ahí apareció Severo, y al verme me pidió si lo podía ayudar, que estaba secuestrado», sostuvo Fabián Abba, quien trabaja en la sección Circulación del Diario Popular y asistió al testigo en su vivienda de Gerli.
Agregó que «al principio no lo creí pero luego cuando vi que estaba con los precintos me di cuenta quien era. Lo llevé a la puerta de mi casa, le saqué los precintos y le serví un vaso de agua fría ya que estaba muerto de sed y muy nervioso».
Abba señaló que llamó al 911 y que como no llegaba nadie, Severo pidió que llamara a la remisería que es de su propiedad y al poco tiempo se hicieron presentes varios amigos de Severo.
El hombre añadió que «lo había reconocido, pero que no quiso preguntarle nada por el estado en el que se encontraba Severo», aunque éste pudo narrarle cómo lo habían secuestrado: le cruzaron una moto y con una pistola en la cabeza lo subieron a un auto; fue lo único que me contó ya que estaba muy aturdido y agitado”.
«Estaba muy nervioso, lloraba y tenía sed. Sólo le di un vaso de agua porque no quiso entrar a mi casa: dijo que había estado secuestrado y que no quería estar encerrado», relató.
Por su parte, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, celebró sobre la medianoche la aparición de Severo, y agregó que «si bien estamos tranquilos y satisfechos, deben investigarse todas las características de esta desaparición».
«Es llamativo y merece ser investigado en todas las hipótesis», expresó el ministro en diálogo con la prensa, y en ese marco reafirmó que en el esclarecimiento del caso «no hay que seguir un solo hilo conductor y no por eso no se seguirá, porque es necesario investigar desde cero las muchas hipótesis que existen», puntualizó.