En los barrios populares de San Martín el Padre Pepe repartió barbijos hechos por presos

 

Presos de la Unidad 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fabricaron 2800 tapabocas que fueron donados al padre Pepe Di Paola para que los distribuya entre los vecinos de barrios humildes de San Martín y así contribuir a la lucha contra la propagación del Covid-19.

 

«Estamos fabricando tapabocas para la fundación del padre Pepe, destinados a las villas de San Martín. Somos 15 internos que estamos trabajando en diferentes áreas: corte y confección, armado y empaquetado», sostuvo uno de los presos que participó de la elaboración de los barbijos caseros.

 

Según informó el SPB en un comunicado de prensa, la iniciativa, que tendrá continuidad, es coordinada por autoridades penitenciarias en conjunto con la fundación Hogar de Cristo, del padre Di Paola, referente de los denominados curas villeros.

 

De los 2800 tapabocas, 1000 son para niños. El padre Pepe los repartirá en las parroquias Inmaculada Concepción, San Juan Bosco y San Cayetano de José León Suárez, en San Martín.

 

«Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos bonaerense se impulsó la iniciativa que conjuga capacitación laboral y servicio comunitario por parte de los privados de libertad. La actividad forma parte de las capacitaciones en oficio que se promueven desde la Subdirección General de Trabajo y desde Dirección General de Asistencia y Tratamiento del SPB, con el fin de brindar herramientas útiles a los internos para su reinserción social al tiempo que realizan una tarea solidaria en pos del bienestar de la sociedad», informaron fuentes penitenciarias.

 

La semana pasada comenzó un curso «no formal» de costura coordinado por un preso llamado Carlos, tendiente a capacitar a otros internos en la confección de tapabocas a partir de conocimientos básicos en el uso de la máquina de coser.

 

En el curso participan 15 presos y hasta el 30 de este mes de lunes a viernes de 10 a 16 serán capacitados. «En este espacio, los privados de libertad aprenden un oficio y ya confeccionan 500 tapabocas por día, en tres talles distintos para chicos y grandes. Frente al Covid-19 y con todas las medidas de bioseguridad que establece el protocolo, los internos cortaron y cosieron telas bajo el molde de tapaboca, con el fin de donar su producción para que los vecinos puedan tener elementos de protección y prevención del virus», agregaron las fuentes consultadas.

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