López y la Ex ESMA en los premios nacionales de fotografía

CAPITAL FEDERAL– Las fotos ganadoras del Salón Nacional 2015 están relacionadas a la memoria y los crímenes de la última dictadura militar. Allí volvió a aparecer Julio López y también hay una metáfora sobre los niños nacidos en cautiverio. Los trabajos de todos los participantes se expondrán desde hoy hasta el 12 de julio en Palacio Nacional.

Una constelación fotográfica donde el fin y el principio se engarzan: por un lado la desaparición de Jorge Julio López y su imagen que vuelve, enfocada en un territorio vivo donde hay agua y plantas. Por otro, 45 polaroids con flores que crecen en los muros de la Ex ESMA y traen la continuidad de la vida ahí donde la muerte fue regla. “Apareciendo a López en el río Ctalamochita”, de Gabriel Orge, y “Flores en la ESMA”, de Gabriel Díaz, son los grandes premios del Salón Nacional 2015 en fotografía. La memoria es base en la que transcurre la escena. Sus trabajos pueden verse en el Palacio Nacional de las Artes, ex Palais de Glace, donde quedarán como parte de la colección permanente.

“Apareciendo a López en el río Ctalamochita” es parte de un proyecto que se llama Apariciones y propone “materializar un deseo colectivo proyectando sobre el espacio público la presencia de una ausencia, que en el caso de López evoca dos períodos de nuestra historia. El concepto de la obra hace referencia a la ‘aparición’, a la fragilidad de la existencia y la potencia del recuerdo. Hasta ahora, la imagen de López (tomada por Helen Zout) apareció en lugares relacionados a mi propia historia, espacios simbólicamente potentes que me permiten construir una metáfora visual”, dijo a Infojus Noticias Orge, autor del “Primer premio adquisición”.

López desapareció el 18 de septiembre de 2006 tras declarar en el juicio contra crímenes de lesa humanidad que investigaba, entre otros, a los culpables de haberlo torturado. La primera vez fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 en su casa de 140 y 69 en La Plata, y en su última declaración dijo que estuvo en el centro clandestino de detención Pozo de Arana, cercano al destacamento policial de esa localidad. Allí fue «picaneado» junto a Norberto Rodas y Alejandro Sánchez. López también recordó que el 1 de noviembre de 1976 lo sacó de la celda «Etchecolatz con el grupo de ‘picaneadores’». En una de esas audiencias, Zout fotografió a López.

Orge trabaja con un cálculo en la relación distancia, tamaño de la imagen, situación lumínica del lugar elegido e intensidad de la proyección, aunque hay cuestiones que se resuelven sobre la marcha, en el hacer mismo: “En algún caso previamente armé una maqueta en mi taller simulando el espacio original de la proyección para pre visualizar lo que sucede con la imagen proyectada”.

-Aunque la fotografía que quedará en el Salón Nacional es una, las presentadas fueron varias ¿Cuántas veces hizo aparecer a López?

-Apareció en cuatro ocasiones y cada lugar tiene una significación particular, la primera vez fue en el octavo aniversario de su segunda desaparición y fue sobre la medianera de un edificio en la ciudad de Córdoba Capital, en otra ocasión fue sobre los árboles de un lugar que se llama Labios del Indio en Bialet Massé, también en un mural que pintaron mis sobrinos. En las barrancas del río Ctalamochita en la ciudad de Bell Ville, que es el lugar donde nací. Esa zona del río es un lugar muy significativo para mí, ahí aprendí a nadar en contra de la corriente estimulado por mi tío Ovidio y a los seis años, en ese mismo lugar, vi la primera escena de violencia en mi vida. La textura de la barranca, el reflejo en el agua y el cielo de noche son los elementos que contienen y resignifican la figura de López.

Flores en la Esma

Díaz usó películas Polarois vencidas hace diez años. Para que estas placas de revelado instantáneo funcionen se tienen que conjugar químicos con pilas internas, que en este caso, como algo excepcional, también sobrevivieron al paso del tiempo. “Hay algunos fundamentos que se construyen en el fotografiar, no es que uno pueda preparar la metáfora sino que se construye con decisiones estéticas como el material utilizado. Después permaneces en la posibilidad del revelado y ahí se empiezan a tejer relaciones, que tiene que ver con mi imaginario y mi posibilidad de decir procesos internos de muchos años que se conjugaron con la estética y mi momento personal. La propuesta de nombrarlo de esta manera es hablar de la vida en territorios de la muerte”, dijo Díaz, autor del «Gran premio adquisición».

Durante los años de la dictadura cívico-militar, alrededor de 500 niños fueron separados de sus padres biológicos y su historia. Esta práctica sistematizada se daba tanto para aquellos niños que eran secuestrados con su familia como los que nacían dentro de los centros clandestinos de detención y tortura. En la década del 90, después de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, la agrupación HIJOS escrachaba la casa de los genocidas libres para que, si no había justicia desde el Estado, hubiera condena social. Díaz fotografió algunos de esos escraches: la memoria y qué hacer con ella no son algo nuevo en su producciones.

Lo técnico en este caso tiene mucho valor para Díaz “porque la Polaroid se extinguió hace algunos años y ‘Flores en la Esma’ es la recuperación de un material que ya no existe. De manera sorprendente para mí las películas funcionaron, y siento que belleza de la imagen atravesó todos esos años guardados. Hay rincones de las fotografías a los que estas iluminación no llegó, por el daño y el paso del tiempo, y eso también interviene en el sentido”.

Formaron el jurado Eduardo Carrera, RES, Juan Travnik, Tony Valdez y Julie Weisz. Las 43 obras se expondrán  hasta el 12 de julio en el ex Palais de Glace, que está en Posadas 1725. La entrada es gratuita.