Cinemateca de educación: con películas y documentales se  promueve el debate en las escuelas secundarias

BUENOS AIRES- Una cinemateca de 41 películas será insumo didáctico para 9.000 escuelas secundarias de gestión estatal e institutos de formación docentes de Argentina, a través del Archivo Fílmico Pedagógico del ministerio de Educación.

Esta cinemateca promoverá el cine-debate en el aula sobre discriminación, embarazo temprano, trabajo, inmigración y otros temas, con títulos de valor estético no convencional.

El Archivo Fílmico Pedagógico consta de un conjunto de 36 películas y tres cuadernillos con sus respectivas fichas fílmicas, que orientan el enfoque pedagógico para el debate de las películas; en tanto, los institutos reciben otros cinco títulos para trabajar entre docentes, con guías de actividades.

Cada escuela dispondrá de dos juegos de películas: uno para el trabajo en el aula y otro para poner en circulación familiar y barrial, de modo de abrir espacios de reflexión tanto en el ámbito escolar como en el doméstico.

La distribución de las cinematecas comenzó la semana última con un acto del que participaron el ministro de Educación, Alberto Sileoni; el secretario de Educación, Jaime Perczyk; el subsecretario de Equidad y Calidad Educativa, Gabriel Brener, y estudiantes y docentes de varias escuelas porteñas y bonaerenses.

En la selección de los títulos participaron programas sociales vinculados a los jóvenes como el de Educación Sexual Integral, Prevención de Adicciones, Memoria y otros El sociólogo Marcelo Urresti dijo que la filmoteca «tiene una intención muy valorable porque va a mostrar miradas no habituales en el cine comercial, y permite ver muchas grandes películas con intención estética, que no tienden a reproducir estereotipos sino que permiten poner en discusión situaciones problemáticas».

En la selección de los títulos participaron programas sociales vinculados a los jóvenes como el de Educación Sexual Integral, Prevención de Adicciones, Memoria y otros.

La lista completa incluye a las argentinas «Bolivia», de Adrián Caetano; «La mirada invisible», de Diego Lerman; «La mosca en la ceniza», de Gabriela David; «El hombre de al lado», de Cohn y Duprat; «Mundo Grúa», de Pablo Trapero; «Tatuado», de Eduardo Raspo»; «El camino de San Diego» e «Historias mínimas», de Carlos Sorín; y «Luna de Avellaneda», «El secreto de sus ojos» y «El hijo de la novia», de Juan José Campanella.

Además, a las francesas «Entre los muros», de Laurent Cantet, «Mis tardes con Margarita», de Jean Becker; «Stella», de Sylvie Verheyde; «Ser digno de ser», de Radu Mihaileanu; «El hijo», de Jean Pierre y Lucía Dardenne; «Los coristas», de Christophe Barratier; y «El otro hijo», de Lorraine Lévy;

”La filmoteca permite ver muchas grandes películas que no tienden a reproducir estereotipos sino que permiten poner en discusión situaciones problemáticas»

Marcelo Urresti, sociólogo Asimismo, a las estadounidenses «Escuela de rock», de Richard Linklater; «Paranoid Park», de Gus Van Sant; «Promesas», de Bolado, Golberg y Shapiro; «Preciosa», de Lee Daniels; «La ola», de Dennis Gansel; «Un camino hacia mí», de Nat Faxon y Jim Rash; «Un día sin mexicanos», de Sergio Arau en colaboración con México y España; «Tocando el viento», de Mark Herman, con Reino Unido, y «Escritores de la libertad», Richard LaGravenese, con Alemania.

También, la paraguaya «7 cajas», de Maneglia y Schembori; la canadiense «La joven vida de Juno», de Jason Reitman; las italianas «Pa-ra-da», de Marco Pontecorvo y «Caterina en Roma», de Paolo Virzi; la alemana «Los edukadores», de Hans Weingartner; la islandesa «Noi, el Albino», de Dagur Kári; la japonesa «El sabor del té», de Katsuhito Ishii; la mexicana «Amar te duele», de Fernando Sariñana», y la chilena «Machuca», de Andres Wood.

La iniciativa contó con la colaboración de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y la Universidad Nacional de San Martín.

Desde el ministerio de Educación «entregamos 90 millones de libros por el derecho a la lectura, cinco millones de netbooks por el de la alfabetización digital, y herramientas audiovisuales como el archivo fílmico pedagógico», además de equipamiento para 40 escuelas de todo el país constituidas en polos audiovisuales juveniles, enumeró Brener.

Sileoni dijo que la comunidad educativa no está interesada en ofrecer una visión de la realidad como «papilla» para que traguen fácilmente los jóvenes: «Confiamos en que cualquiera de los estudiantes puede meterse en la hondura de los contenidos de un mundo que es complejo», apostó.

Sileoni enfatizó que «cualquier estrategia es bienvenida: la imagen, la palabra del docente u otra propuesta didáctica y pedagógica pensada en esa relación cine-educación».