Programa Precios Cuidados hizo que la gente controlara que no le cobraran de más

BUENOS AIRES- El programa Precios Cuidados tuvo un fuerte impacto en el público consumidor, que salió a controlar los valores de los casi 200 productos que integran la canasta, coincidieron analistas del consumo minorista consultados a dos meses de lanzado este plan.
El programa comenzó a regir en enero en la Capital y el Gran Buenos Aires, luego se extendió a las localidades de la costa atlántica y finalmente al resto del país.
«Hubo una apropiación fuerte de parte de la gente en cuanto al cumplimiento del plan. La gente salió a exigir y hacer un seguimiento del programa», evaluó Claudio Boada, de la asociación Unión de Usuarios y Consumidores.
Estimó que la actitud del público consumidor fue impulsada por los listados y revistas que se distribuyeron con los precios, las aplicaciones en los teléfonos celulares, y la cartelería en la calle y campaña de difusión en los medios de comunicación.
«Comenzó siendo una política del Estado en protección del bolsillo de los consumidores y se hizo carne en la gente» estimó Boada, y describió que «el Estado aplica multas ante el incumplimiento, y la gente sale a buscar los productos y a reclamarle a los encargados de los locales», describió.
En cambio, resaltó que «está en duda la posición de los super e hipermercados en cuanto al cumplimiento del programa. Firmaron el acuerdo y no lo cumplen» al pie de la letra, consideró. «Todavía hay un alto porcentaje de incumplimiento en cuanto al stock disponible y al señalamiento de los productos», indicó.
A criterio de Boada, el plan Precios Cuidados generó un fuerte consenso social en pos de restringir subas en rubros como los medicamentos y los materiales de construcción.
«Uno de los objetivos del plan es el de recuperar la noción de precio» expresó, y dijo que «no puede ser que a pocos metros de distancia un producto tenga diferente precio en distintos comercios».
Para Fernando Aguirre, vocero de la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), que agrupa a las cadenas regionales, el balance es «bueno», y aclaró que los supermercados de su sector adhirieron al plan hace un mes.
«Se fueron adhiriendo muchos supermercados del interior. Hay mucha demanda de parte de la gente. El problema recae en los incumplimientos de los proveedores, que originan faltantes en góndolas», evaluó.
También habló de la posibilidad de que al listado de productos ofrecidos en el interior se incorpore mercadería regional, que es consumida por el público local y a la vez es producida en el interior.
A su turno, Fernanda Vallejos, economista de la Gran Makro, evaluó que el cumplimiento de los Precios Cuidados por parte de los supermercados ha sido «heterogéneo» y fue «ordenándose» con el correr de los días, al tiempo que la gente aprendió a distinguirlo lo que hizo crecer la venta de esos productos de manera «exponencial».
Destacó que «más allá de la acción puntual de ofrecer una canasta a precios razonables, se están ofreciendo productos a precios de referencia, no son ofertas impuestas, sino son precios justos y acordados entre los eslabones de la cadena de producción y distribución para habilitar un margen de ganancia normal», consideró Vallejos.
Dijo que el hecho de que los valores que están fuera de los precios cuidados hayan tenido una diferencia «abismal» con los administrados, «hace visible la tasa de ganancia empresarial cargada sobre los costos, para conformar el precio final». A su criterio, ese fue uno de los principales avances del programa, «el dar el salto en términos culturales».
También resaltó el «compromiso» de gobernadores e intendentes en hacer cumplir el plan para que llegue a los consumidores.
En tanto, el especialista en comercio minorista Damián Di Pace, de la consultora Focus Market, consideró que el plan de Precios Cuidados es más «transparente» que otros programas anteriores, porque acuerda valores de manera «coherente» entre los protagonistas de la cadena de producción y comercialización.
También destacó la «animosidad» del público en cuidar de que los precios acordados se cumplan, de ahí la convocatoria a una serie de locks out de compra, ante el incumplimiento del plan.
«Se ve que los grupos concentrados de la economía en muchos casos no respetan los acuerdos, no tienen la señal ética adecuada», describió.
También señaló que los autoservicios y pequeños almacenes barriales no tienen el poder de compra necesario, en cuanto a volumen, como para imponer condiciones a los proveedores, y también carecen de plazos de financiación.
«Los hipermercados pagan a 30 días y los almacenes pagan al día», ejemplificó.
A su criterio, el plan de Precios Cuidados «es una medida interesante en el corto plazo, pero en el largo plazo habría que trabajar en la regulación de la economía minorista, colocando barreras de entrada a grupos oligopólicos que se establecen en mercados que ya están saturados».