Científicos realizaron una jornada sobre neurociencia y educación

BUENOS AIRES-Más de 500 estudiantes y docentes de distintas disciplinas participaron hoy del cuarto encuentro de «Educando al Cerebro», un evento organizado por científicos con el objetivo de articular y utilizar métodos de la neurociencia para los procesos de enseñanza y aprendizaje, y acercar la investigación científica a la comunidad.

En este marco, Fabricio Ballarini, investigador del Conicet y organizador del encuentro, precisó a Télam que «el objetivo de la jornada es trazar un puente entre ciencia y educación, para lo cual convocamos a investigadores de distintas áreas para que den una visión global sobre la educación, y trasladar a los docentes conocimientos y estrategias neuroeducativos que se están desarrollando en Argentina».

La jornada se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y contó con la presencia del rector del Colegio Nacional Buenos Aires, Gustavo Zorzoli, quien abrió sus puertas hace dos años para realizar las primeras experiencias sobre neurociencia y educación con el equipo de Ballarini.

«Nosotros ideamos una estrategia educativa y neurocientífica en la cual sorprendemos a los chicos y observamos que eso mejora el aprendizaje de cualquier temática, por un proceso neurológico que ayuda no sólo a guardar esa información que estamos enseñando sino también las situaciones cercanas», aseguró el investigador.

Ballarini precisó que trabaja en el Laboratorio de Memoria de la Facultad de Medicina de la UBA, donde idearon este método que busca «encontrar una mejora en el aprendizaje y la memoria de los chicos», y que fue llevado a cabo «con 5000 chicos entre primaria secundaria y universidad, con resultados asombrosos».

«Obtuvimos mejoras del 60 por ciento en el aprendizaje», aseguró el científico, y añadió que vienen trabajando «desde hace 10 años con una hipótesis que se llama etiquetado conductual, que las neuronas consolidan sus conexiones sinópticas con las proteínas que son generados a partir de las sorpresas, de las novedades».

En este sentido, expresó que «es un estrategia para determinados temas puntuales, porque la idea es que el sistema científico está trabajando en tratar de ligar la educación con la ciencia, y esto a nivel mundial es novedoso, es la neuroeducación».

Asimismo recordó que la organización de estos encuentros comenzó en diciembre de 2013 en Buenos Aires y continuó este año con jornadas en Río Negro y Córdoba, en forma gratuita, con oradores ad honorem, con una amplia convocatoria y con el apoyo del Conicet, la Sociedad Argentina de Investigaciones en Neurociencia y el Colegio Nacional Buenos Aires.

Por su parte, Lionel Muller Igaz, investigador en la Facultad de Medicina de la UBA, disertó en la jornada sobre «Neurociencia para gente inquieta» y resaltó que apoya este evento porque sostiene «que es muy importante llegar a la comunidad con nuestros conocimientos y divulgar la importancia de la ciencia.

El investigador habló de cómo funciona el cerebro, qué son las neuronas, qué regiones tiene el cerebro, cómo pueden asociarse las regiones del cerebro con funciones específicas.

En este marco, desarrolló un concepto clave en la relación entre ciencia y educación, al precisar que «el cerebro tiene plasticidad, es decir capacidad de cambio, pero uno cree que los chicos solamente son plásticos, y no es así, todos tienen esa capacidad y estamos permanentemente cambiando, las conexiones entre las neuronas están cambiando todo el tiempo».

Muller Igaz destacó que uno de los objetivos de las charlas y enseñanzas es «poder trasladar los conocimientos que se generan en un laboratorio y enriquecer el proceso educativo».

En tanto, otro de los muchos investigadores que disertaron en el encuentro, el físico Rodrigo Laje, dijo que «tratamos de promover el gusto por el conocimiento científico en adolescentes y docentes».

«Nuestro proyecto demuestra la importancia de saber cómo funciona el pensamiento científico; queremos que todos sepan algo de este método que es un conjunto de herramientas del pensamiento, por ejemplo, saber cómo diseñar un experimento, cómo analizar datos, cómo plantear una hipótesis que sea comprobable, cómo hacer predicciones, que son un montón de capacidades mentales que no son intuitivas y las tenemos que formar», explicó.