Agustín Rossi: “El lugar del militante no siempre es el lugar de la comodidad”

(Por RODY RODRIGUEZ) -El 17 de noviembre se cumplen 40 años del regreso de Perón. Volvía de su exilio y a partir de ese día quedó instaurado el Día de la Militancia, el día del Militante. Como representante de la Corriente Nacional de Militancia justamente, como Jefe del Bloque del Frente para la Victoria y militante político, ¿qué conceptos surgen en un aniversario como este?
-La verdad que fue bien puesto el nombre por el regreso de Perón, como el día del militante porque seguramente sin el despliegue colectivo y ese esfuerzo colectivo de todos los militantes de esa generación no se hubiese logrado el regreso de Perón a la Patria. Ahora visto a la distancia uno tiene una mirada pero en esos años, en muchísimos momentos se pensaba que Perón no iba a volver nunca a la Argentina. Y siempre hubo núcleos militantes, desde los compañeros de la resistencia hasta la generación de los 70, la juventud maravillosa que fue alimentando ese sueño. El regreso de Perón fue el sueño del militante cumplido y fue una fuerte expresión de la militancia. Yo creo que en ese sentido también hay que entender que ser militante es una elección de vida, es una decisión de vida, cada uno de nosotros elige un lugar desde donde mirar la vida y no es que uno es solamente un militante y no hace el resto de las cosas pero sí es una manera de tomar la vida, de pararse frente a la vida y yo creo que esa manera tiene algunas singularidades importantes, la más destacada, la más trascendente a mi criterio es conjugar todos los verbos en plural, la diferencia del militante es la idea de la construcción colectiva. Una idea de que más allá de las aspiraciones individuales, más allá de las expectativas individuales si no hay un proceso colectivo de construcción de la sociedad del pueblo argentino esas expectativas siempre están condicionadas como para poder realizarse. Entonces esa mirada de construcción colectiva, esa mirada de sentirse protagonista de una historia que no empezó con uno y que no va a terminar cuando uno termine, sino que uno es parte de un engranaje, esto que Néstor lo expresó tan claro aquel 25 de mayo del 2003, “soy parte de una generación diezmada, dijo en algún momento. En otro momento de ese discurso dijo quiero ser parte de la generación de dirigentes que le devuelvan a los argentinos la movilidad social ascendente, entonces es volver a recobrar ese sentido colectivo, que no siempre fue así, hubo momentos en los que costó muchísimo mantenerlo.
-Esa época de los 70 fue un momento fantástico de la militancia y después cuando Néstor Kirchner dice “debemos volver a ser… “ hay un reconocimiento de que hubo una etapa muy grande de la Argentina donde la militancia desapareció como actividad y la política pasó a ser una especie de carrera corta de alto rendimiento.
-Si, y fijate vos que en los 90 el militante le cambiaron el nombre, le pusieron un nombre ligado al mercado, que era operador. El militante dejó de ser militante para pasar a ser un operador, un operador de bolsa digamos, entonces ésta fue la idea. Me acuerdo de algún artículo que leí allá por los albores de la democracia, en el que José Pablo Feimann decía en los primeros años de Alfonsín: “no corren buenos tiempos para los militantes”. Me parece que hay tiempos que son mejores y hay tiempos que son claramente de retroceso. Los 90 fueron eso, esta expresión de cambiarle el nombre de militante por el de operador, como si fuera un agente de bolsa.
Por eso creo que lo que nos atrajo a todo un grupo de dirigentes que nos formamos en los coletazos de los 70, al menos en mi caso, que empecé a militar durante la dictadura y con la recuperación de la democracia pero con una fuerte influencia cultural de los 70, nos atrajo la resignificación del sentido de las palabras. Cuando Néstor empieza en el 2002 era el único de todos esos candidatos presidenciales que hablaba de los militantes, que hablaba de la militancia y de ese tipo de cuestiones, me parece que le dio un valor trascendente digamos. Y el militante bueno también hay que definir qué tipo de miitante.
Yo siempre digo que el militante tiene que ser un dirigente sobre el cual tendrían que confluir varios elementos, tiene que ser capaz de representar a su núcleo al lugar en dónde realiza esa militancia y poder expresar esa demanda ante los poderes públicos o los poderes privados y al mismo tiempo tiene que ser capaz si participa en un proyecto nacional de que en un determinado momento de fidelizar una política en su territorio y esto no siempre es fácil de conseguir, a veces uno encuentra compañeros militantes con un fuerte sentido de pertenencia ideológica pero con bajo nivel de representatividad social o te encontrás con un compañero que tiene un fuerte nivel de representatividad social que es incapaz de fidelizar una política pública cuando tiene un escenario social medianamente adverso. Entonces a ese tipo de militante nosotros tenemos que apuntar en los próximos… o al menos tratar de apuntar en los próximos años e incentivarlo a que ese militante tenga a su vez visibilidad pública y después potencialidad electoral porque el otro destino de los militantes es que siempre estamos en los bordes de los impositivos electorales. Entonces somos espectaculares durante todo el tiempo y al momento de las elecciones te sacan las encuestas. Entonces nosotros tenemos que tener un militante con una fuerte formación ideológica y con representativas y prestigio social, visiblidad y potencialidad electoral.
-En lo inmediato hay un mensaje hacia los militantes que escuché decirle varias veces vinculado a la necesidad de construir y no hacer política hacia adentro
-Sí, siempre lo digo, menos política entre nosotros, más política con los otros. Bueno, ese es un problema que tenemos porque hay veces que los militantes estamos mucho más acostumbrados, nos sentimos más cómodos, cosa que es humanamente natural hablar entre nosotros y pocas veces salimos a confrontar esas ideas que tenemos con el conjunto de la sociedad y que sea la sociedad la que nos interpele esas ideas
-Sería convencer a los convencidos…
-Claro, mucho más fácil convencer a los convencidos que convencer a los escépticos a los que miran con un nivel de distancia. Creo que ese es un problema que te impide crecer pero que al mismo tiempo te genera una situación o te puede llegar a generar una situación de debilidad. Una situación no deseable en cualquier escenario político que es cuando la mirada de los militantes está hacia adentro y no hacia afuera, porque ahí es lo que yo llamo también las consecuencias de una acción política, cuando vos tenés militantes que hacen mucha política entre nosotros y menos política con los otros eso se traduce en que tenés un espacio político en el cual en lugar de construir poder, disputa poder hacia adentro, y lo que nosotros necesitamos es un espacio político que construya poder que signifique ampliar las fronteras de nuestro espacio político. En Política nosotros tenemos que estar permanentemente pensando que hay que sumar. Nosotros es la suma y la multiplicación, las otras dos operaciones de aritmética matemática son operaciones negativas, o te dividen o te restan. Entonces uno cuando está frente a un espacio político tiene que tratar de sumar y ampliar la mayor cantidad de cuestiones . Por eso yo siempre digo que hay que hacer menos política entre nosotros y más política con los otros, hay que mirar menos lo que hace la Organización Política hermana, el compañero que está al lado nuestro y mirar más hacia afuera…no sé debe de haber muchos argentinos que nos acompañaron con su voto y que nosotros tenemos que ir a agradecerle ese voto y decirle bueno, dá un paso más, vení a acompañarnos
-En ese sentido está vinculado más el mensaje sobre la corrección política
-Sí, sobre lo ideológicamente correcto y lo políticamente correcto, Sí, claro. Yo esa frase la empecé a utilizar cuando después de haber sancionado la Ley de Medios que ya Clarin había interpuesto la medida cautelar nosotros hicimos una movilización frente al Palacio de Tribunales, que habló Estela, habló Hebe, habló Gabriel, Gabriel Mariotto que en ese momento era el titular de la AFCSA y lo que estábamos era pidiéndole que le denieguen la cautelar a Clarín. Hebe hizo un discurso muy duro políticamente incorrecto y recibió todas las críticas de los políticamente correctos inclusive de algunos de nuestro mismo espacio político entonces yo ahí sentí que hay momentos en donde uno tiene que preservar claramente el punto de acumulación política y que entonces ahí acuñé la frase de que había que evitar la tentación de ser políticamente correcto para tratar de ser siempre ideológicamente correcto, de no escaparse de esa tentación, esa es una tentación que nos deja siempre en un lugar cómodo que es el lugar del sentido común pero que a veces nos puede desviar claramente el objetivo que estábamos buscando o desviar claramente los intereses que tenemos que tratar de defender y Hebe puede decir una frase subida de tono, puede decir una expresión dura pero seguirá siendo Hebe y merece la defensa de ser Hebe y en el fondo después esa frase, que a veces muchas veces sucede cuando uno dice una frase muy dura en un determinado momento la primera reacción es de rechazo pero después en el tiempo uno reconoce que esa frase dura estuvo bien dicha y que alguien tuvo el valor de decirla en ese momento. Como además el intento de ser políticamente correcto es una práctica permanente de la corporación mediática y de los periodistas ligados a la Corpo que te interpelan para que seas políticamente correcto yo siempre aconsejo a nuestros militantes evitar esa tentación y tratar de ser ideológicamente correctos y saber que cuando uno opina, opina en un determinado sentido y ese determinado sentido implica una acumulación política de poder, o una acumulación política no es inocuo lo que uno piense y entonces eso me parece que es así. Dicho de otra manera a todos los compañeros nuestros militantes yo siempre les pido que no se queden con la primera reacción, con lo primero que surge, que le den una vuelta a la cuestión y que se permitan interpelar eso que aparece tanto como una verdad revelada, porque es la verdad que, ciertamente después de tantos años de tener un grupo mediático que ha hegemonizado la comunicación política y social en la Argentina ese es un ejercicio que uno tiene que hacer es un ejercicio crítico, por qué lo qué decís vale… por más que lo digan cien por qué lo que decís vos es la verdad y por qué no mirarlo desde otro lugar. Esto está muy presente uno ha escuchado expresiones por ejemplo con esta cuestión del tipo de cambio que la administración del dólar …a aparecido también la expresión de lo políticamente correcto entonces hay que interpelar eso, sobre todo los nuevos compañeros, los nuevos militantes, me parece que hay que advertirlos de esa cuestión, advertirlos y tratar de… es un buen ejercicio, no es fácil a mí también a veces me cuesta eh? Está claro que lo ideal es ser… que lo políticamente correcto … lo ideológicamente correcto, pero no siempre es así entonces en ese lugar hay que tratar de ubicarse, no siempre el lugar del militante es el lugar de la comodidad porque en esto también hay una cosa superior que es esta idea de defender ideas y valores siempre en el mismo sentido esa frase que dije en el discurso de YPF con aplausos o con huevazos, lo importante es que siempre defendimos los mismos valores bueno, con los aplausos es más fácil decirla, con los huevazos te genera un tembladeral en la estructura política pero me parece que esto es así, esto de defender valores, ideas y convicciones… un dirigente político no siempre tiene que pensar que sus ideas y sus valores siempre cuentan los mismos grados de adhesión o las medidas o los instrumentos para defender esos valores e ideas siempre encuentran los mismos niveles de adhesión en el conjunto de la sociedad porque a veces lleva más tiempo.
Me acuerdo una vez que la acompañé a la presidenta a las Naciones Unidas a la Asamblea General la presidenta hizo un día antes, una visita a la fundación de Bill Clinton y estaba con Zedillo en un panel con el ex presidente mexicano que fue contemporáneo de Clinton en la presidencia de México entonces Clinton contaba una anécdota que en una de las tantas crisis, supongo yo que debe haber sido el Tequila, o antes, México con Zedillo a la cabeza le pidió un préstamo a los Estados Unidos, un préstamo en miles de millones de dólares. Clinton accedió inmediatamente dijo que sí que lo iba a llevar adelante, contra la oposición mayoritaria de la opinión de la política, los medios de comunicación y demás. Es más el día antes de firmar el acuerdo le sacaron una encuesta en los principales diarios de los Estados Unidos en donde dice que el 95 % de los americanos estaban en contra de haberle dado el préstamo a Zedillo. Clinton dijo yo lo firmo igual porque además había razones de Estado para que México no se caiga, lo que se conoce todo el tema de la migración ilegal, la enorme frontera común que tienen Estados Unidos y México y bueno que las críticas fundamentalmente eran por la falta de solvencia mexicana y la anécdota termina con la realidad que México devolvió antes del tiempo previsto con los intereses correspondientes el préstamo que le había dado. A esto me refería, fundamentalmente esta cuestión. Lo que pasa que lo políticamente correcto es a veces muy fuerte. Me acuerdo que cuando en plena crisis del 2008/2009 la presidenta le dio un crédito a General Motors entonces el gobernador de la provincia en ese momento hizo lo que hace siempre, la acompañó a la presidenta a la General Motors en la entrega del préstamo y cuando se fue la presidenta la criticó y dijo entre otras cosas que cómo con la plata de los jubilados le íbamos a dar un crédito a una multinacional , una multinacional que en ese momento, además la acción valía un peso, era la crisis de General Motors. Y la verdad que gracias a ese crédito que la presidenta le dio vía el Anses a General Motors, General Motors pudo completar el modelo Alise… me parece que es pudo mantener la capacidad de empleos en ese momento amplío en 1800 la cantidad de nuevos trabajadores y devolvió el préstamo antes de los plazos previstos. Pro entonces cuando uno gobierna tiene que tomar decisiones de Estado y en ese marco no pensar siempre lo que se presenta en una encuesta o lo que suena políticamente correcto.
-Una última vinculada también a la militancia, días atrás Felipe Solá decía en un reportaje que los militantes del Frente para la Victoria son poco parecidos al común de la gente, lo marcaba como una caracterización y hasta como una falencia que tenía la militancia kirchnerista. La de ser diferente a la gente común.
-Yo la verdad que no lo comparto en todo caso era lo que decíamos recién. Nosotros como militantes como toda cuestión tiene su lógica de comunicación. Tenemos hasta vocablos propios pero justamente lo que tenemos que hacer es tratar de estar siempre, tener un tipo de vinculación o un tipo de construcción política que nos permita permanentemente estar en contacto con el conjunto de la sociedad y ese es el mejor antídoto. La verdad que yo siento que esas expresiones esconden una cosa descalificatoria, los militantes políticos del Frente para la Victoria debemos ser una de las únicas formaciones políticas más extendida en la Argentina que además está en todos los lugares, te encontrás con militantes del Frente para la Victoria en la Universidad, te encontrás con militantes del Frente para la Victoria y jóvenes en las fábricas o en los laburos y te encontrás con militantes del Frente para la Victoria en los barrios.
-¿estructura política con militantes?
-Sí, además de que es la única estructura política con militantes entonces quizás de ahí tenés una radiografía de lo que pasa en la sociedad mucho más integral. Yo por ejemplo el otro día el sábado, a veces los ejemplos son más claros, nos juntamos en Rosario con un grupo de las agrupaciones juveniles nuestras que militan en la ciudad, estaban los compañeros de la universidad, estaban los compañeros de los barrios, y de allí me quedó una frase que refleja o expresa claramente el lugar donde está hoy la sociedad rosarina, un compañero militante de un barrio me dice …estábamos hablando de las dificultades que hay para que la estructura política crezca, era una reunión de cuadros, de política y hablaba un compañero de la Universidad, y entonces el militante del barrio dijo mi problema ( tenían con un grupo de compañeros un emprendimiento productivo, una panificación, hacen pizzas, venden en el barrio) es que el compañero joven, el joven del barrio o se viene a laburar conmigo o se va en frente de la casa o a la vuelta de mi casa donde vive el narco, entonces la disputa política en el barrio de la ciudad de Rosario, es la disputa contra los narcos. Entonces ese compañero tiene una mirada de la realidad producto de su militancia diaria y su militancia cotidiana la que seguramente no la deben tener no los militantes sino muchos dirigentes políticos importantes de la Argentina, me parece que esto es así. La verdad que los militantes del Frente para la Victoria además tienen algunas singularidades. Gran parte de nuestra militancia juvenil creció en la adversidad porque nosotros tuvimos una explosión de desarrollo juvenil a partir del debate de la 125. Se acercaron a nuestro espacio político en un momento no de fortalecimiento sino en un momento de debilidad política. Es una generación de jóvenes que perdió a su líder. Como en el caso de Néstor y siguió redoblando la apuesta. Los militantes políticos que se forman en la adversidad tienen una cuestión adicional importante porque hay que superar cada una de esas barreras. Acá parece que en la Argentina las cosas se olvidan, nosotros tuvimos 2008, 2009, parte del 2010 no que discutir nuestras políticas sino soportar la descalificación sobre Cristina que era una yegua. Los militantes nuestros, sobre todo las compañeras sacaron la consigna de Somos todas yeguas. Entonces desde ese lugar se conformaron los militantes políticos del Frente para la Victoria así que la verdad que para nosotros son de mucho valor, los respetamos mucho y nos enorgullecen y también nos interpelan no? Porque también uno tiene obligaciones, si uno caracteriza claramente que estamos frente a una oleada de participación juvenil o con un digno incremento de participación juvenil y eso es trascendente no solamente para nosotros como espacio político sino también para la democracia, para las instituciones. Digamos en el 2002, 2003 el grupo etario más escéptico con la política con los políticos con las instituciones eran los jóvenes entonces hay que sostener esa participación juvenil, entonces ahí está el voto de los 16, que además que amplía las fronteras de derecho es calificar en términos positivo a la juventud en la Argentina decirle te estoy dando un derecho, no cualquier derecho sino la posibilidad de que elijas a quien querés votar . Así que la verdad que me parecen totalmente desafortunadas esas declaraciones