Aconsejan acordar palabras clave con familiares ante un posible secuestro virtual

BUENOS AIRES- Chequear la veracidad del llamado de presuntos delincuentes, cortar la comunicación de inmediato, establecer códigos o palabras clave con familiares para identificarlos y llamar al 911 son algunos de los consejos para evitar ser víctima de secuestros virtuales.

Así lo dio a conocer el Instituto de Previsión Social (IPS) de la provincia de Buenos Aires que junto al Ministerio de Seguridad bonaerense pusieron en marcha charlas preventivas destinadas a adultos mayores, principales víctimas de los secuestros virtuales.

“Cuando un adulto mayor recibe una llamada telefónica sospechosa lo recomendable es cortar de inmediato»

Judit Silvia Picó, comisaria inspectora En los últimos meses, se ha incrementado esa modalidad delictiva por la cual las eventuales víctimas reciben, a la madrugada, llamadas telefónicas que les advierten que un familiar suyo está secuestrado, exigiendo el pago de un rescate.

En general, la víctima oye una voz llorosa y desesperada que cree del familiar supuestamente secuestrado y, sin permitírsele cortar la comunicación para chequear el paradero del familiar, accede a entregar el dinero que tenga en la casa.

“Nuestros adultos mayores constituyen uno de los sectores más vulnerables frente al delito. Es por ello que el gobernador Daniel Scioli dispuso que hagamos prevención en los delitos más comunes que afectan a la tercera edad, como los secuestros virtuales, los robos en el domicilio y las sustracciones de efectivo en los bancos”, precisó Mariano Cascallares, presidente del IPS.

Respecto de los secuestros virtuales, la comisaria inspectora Judit Silvia Picó, integrante del Centro de Protección de los Derechos de la Víctima, cuyo titular es Héctor Omar Barragán, dio a conocer una serie de consejos que puntualmente deben tenerse siempre presentes frente a este tipo de delito.

“Cuando un adulto mayor recibe una llamada telefónica sospechosa lo recomendable es cortar de inmediato.  Generalmente, se atiende porque las llamadas son en horarios extraños, como la madrugada, y toman a la persona de sorpresa, por lo tanto es muy importante no aportar datos en la conversación que se entabla”, explicó Picó.

Agregó que “los secuestradores virtuales suelen trabajar sobre la propia información que se le da en el momento. Luego de cortar hay que dar inmediata comunicación a la Policía, pues si los malvivientes tienen su número de teléfono pueden saber donde vive, porque también puede pasar que tomen el número al azar de la guía telefónica”.

De acuerdo a esta especialista, las llamadas en la mayoría de los casos son a teléfonos fijos, por lo tanto, si es posible, confirmar con el teléfono celular que la persona de la cual le hablan esta bien.

Otros hacen un estudio de horarios y saben que no se podrá confirmar de este modo la llamada, por eso es mejor confundir al que llama con datos falsos.

“Son situaciones de mucha angustia, pero debemos estar preparados para actuar con la mayor frialdad posible para chequear si se trata de un caso real”, afirmó.

La profesional destacó que los delincuentes en muchos casos realizan un trabajo previo para que la víctima crea la situación. Incluso en algunos casos se llega a imitar, de un modo muy real, la voz del familiar damnificado.

Frente a ello, Picó recomendó “descreer de todo” y a modo de consejo agregó: “Es bueno establecer códigos específicos entre familiares e hijos. Palabras en clave que sólo nosotros y nuestros familiares van a conocer o a saber su significado. Así podemos despistar a los delincuentes rápidamente”, precisó.

Finalmente, Picó recomendó siempre comunicarse lo antes posible con el Servicio de Emergencias 911, donde los operadores poseen un protocolo de actuación específico para estos casos y que se pone en marcha ni bien surge alguna denuncia.

De las charlas que brindan el Ministerio de Seguridad y el IPS también participan el Centro de Protección de los Derechos de la Víctima y la Dirección de la Tercera Edad del Ministerio de Desarrollo Social provincial.