Una escuela abre sus puertas a la inclusión de la comunidad Quom

 

LA PLATA-  El Centro de Actividades Infantiles (CAI) de la Dirección General de Cultura y Educación, que funciona en la Escuela Primaria Nº 41 de La Plata, lleva adelante una experiencia de inclusión de la comunidad Quom que habita en el barrio de La Granja, en 525 y 140, y que integran 40 familias cuyos hijos concurren al establecimiento educativo próximo al lugar, situado en 520 y 140.

Dicho Centro, dependiente de la Dirección de Políticas Socioeducativas de la cartera educativa, motorizó la iniciativa ante la falta de alfabetización de muchos chicos y chicas de esa colectividad que presentaban sobreedad escolar, o faltaban a la escuela, o tenían dificultades para insertarse, o habían dejado de asistir. Y propone lograr su integración a través del reconocimiento de sus orígenes, cultura, idioma y de su barrio, abriendo las puertas de la escuela a esta experiencia.

Este proyecto propio, retomó uno anterior denominado “Identidad: la diferencia entre el derecho y poder ejercerlo”, sobre el abordaje de una comunidad de migrantes del Chaco, en su gran mayoría indocumentados, que fuera impulsado por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.

El equipo del CAI que funciona en la EP Nº 41, no realiza tareas de apoyo escolar sino una revalorización de la relación entre la familia, la escuela, el barrio y los conocimientos. Está integrado por tres talleristas de plástica, educación física y artes combinadas, que dictan los talleres los días sábados junto con las maestras comunitarias y la coordinadora, quienes acompañan al alumnado y a sus familias varios días a la semana en la escuela y en el barrio.

La coordinadora de este CAI, Cristina Ponce, quien también es directora de la Escuela Primaria Nº 70 de Abasto, explica que “los integrantes de la comunidad Quom afincada en La Plata, emigraron de la provincia de Chaco entre el 2001 y el 2006 arrastrando una realidad difícil por la falta de territorio: “Padecen el desarraigo como una consecuencia política y social, por lo cual extrañan mucho el lugar en el que nacieron. Por eso es difícil y complejo abordar la cultura de la escuela y del barrio en los que están en este momento”.

“Ese reconocimiento de sus pautas culturales, origen, idiosincrasia, se logra revalorizando su historia, su pasado, ya que a veces lo esconden, sienten vergüenza”, agrega Ponce al tiempo que señala que “tanto la comunidad quom como los educadores debemos trabajar para entender que ellos son nuestros orígenes, parte de nuestra identidad como país y como escuela”.

Con ese objetivo se organizan charlas con referentes que hablan la lengua quom, se cuenta su historia, el lugar que ocupan los adultos mayores en la comunidad, sus formas religiosas, la constitución de su idioma, se comparten experiencias entre la familia y la escuela.

Al desarraigo se suman otras dificultades como la miseria, las enfermedades y la discriminación. Viven sobre el arroyo y perdieron mucho de lo poco que tenían cuando sus casas fueron cubiertas por la inundación que afectó a La Plata en abril pasado. La ciudad y el barrio recibieron mucha solidaridad, pero hay carencias estructurales, por lo cual llega mucha leche pero no tienen heladera o llega mucha ropa pero no hay ropero donde guardarla, por eso todas esas cosas deben trabajarlas de manera comunitaria.

Los inconvenientes que afrontan incluyen el dominio de su lengua. El Pastor del barrio da la misa en Quom, pero numerosos integrantes de la comunidad no la comprenden; muchas mujeres la desconocen, sus esposos la hablan con sus suegras sin que ellas puedan intervenir en las conversaciones. Esto y la necesidad del reconocimiento de sus orígenes e identidad, generó también un proyecto de alfabetización, para empezar a conocer el idioma, que está en sus inicios.

También el equipo de talleristas quiere aprender esta lengua, dicen, “porque es una forma de que nos enseñen cosas que no sabemos y así reivindicar que todos tenemos algo para enseñar y aprender. Lo mismo ocurre con los chicos, reconocer que tienen sabiduría, conocimiento y que nos lo pueden brindar así como nosotros les podemos brindar a ellos otras cosas”.

Si bien todos los chicos y chicas del barrio van a la escuela, talleristas y docentes se esfuerzan por evitar el abandono escolar. “Quienes son proclives a dejar los estudios son los adolescentes con sobreedad, pero con este proyecto garantizan que vayan de alguna manera. Y para que pueda seguir adelante, colaboran mucho la directora de la EP Nº 41, Ana Anaya, la inspectora del área Mónica Kisnot, y otras instituciones”, agrega Ponce.

EL Centro de Actividades Infantiles (CAI) es un Programa que depende de la Dirección de Políticas Socioeducativas cuyo objetivo es la inclusión educativa. Cuenta con profesionales que realizan tareas de inclusión y una coordinación entre la escuela y el barrio, la escuela y la comunidad y la escuela y otras instituciones.

Los equipos están integrados por docentes, profesores de ciencias de la educación y profesores de plástica, educación física, música, o, docentes y directivos de escuelas, como en el caso de Cristina Ponce quien resalta que “La idea es que sean maestros de la escuela los que participen de estas iniciativas ya que es fundamental el compromiso, sostenerlo efectivamente, porque el vínculo es lo central”.