Primer Encuentro de Cuentacuentos en Hurlingham

Por RAÚL CORIA

HURLINGHAM. El próximo domingo 1° de diciembre a partir de las 18 hs. se va a llevar a cabo el primer Encuentro de Cuentacuentos en el Hurlingham. La reunión se va a realizar en Artequia, el espacio cultural que funciona en las instalaciones de Radio Blog (94.1 MHZ www.fmblog.com.ar) en Richeri 1414, casi esquina Jauretche.

Hugo Corrias, Teresa Bustos, Liliana Bonel, Irene Abril, Laura Dippolito, Vivi García, Hugo Chaves y el grupo Los Palabreros, integrado por Gino Piccinini, Ricardo Cabrera, Juan Carlos Dalto y Cosme Nicolás González estarán contando cuentos en el primer Encuentro de Cuentacuentos que tendrá la coordinación de quien fuera la primer artista del género en Argentina, Dora Apo, mamá del relator deportivo Alejandro Apo.

Dora Apo es una reconocida narradora que ha participado en diferentes ediciones de la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México. Ha realizado talleres y perfeccionamientos sobre narración oral para niños y adultos en Venezuela y ha recorrido escuelas primarias y secundarias narrando historias. Además ha dictado talleres de cuentacuentos en la facultad de Periodismo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Hugo Corrias cuenta como eso de ser Cuentacuentos y espera con entusiasmado que este encuentro se repita año a año en su distrito. Corrias contó que la idea se la acercó Cosme Nicolás González, uno de los palabreros y por su puesto inmediatamente fue aceptado por el resto de los artistas que van a participar.

¿Hugo desde hace cuánto tiempo que estas en esto de cortar historias?

Los otros días hacia cuentas y me di cuenta que el año que viene cumplo veinte años. Empecé en el año 94 en la Feria del Libro, por casualidad, porque en realidad yo soy actor y ese año vi a un narrador contando historias, era Claudio Ferraro y me encantó. Desde ese momento me dediqué a contar cuentos. En realidad yo siempre digo que empecé mucho tiempo antes porque yo trabajaba en el cine de Hurlingham vendiendo caramelos desde muy chico y después al volver a casa o al colegio les contaba a mis amigos la historia de cada película. Por eso digo que en realidad yo fui cuentacuentos mucho antes de ser actor y de eso me doy cuenta ahora de grande.

Contás que desde chico trabajabas vendiendo golosinas en el cine de Hurlingham pero en realidad ese era el trabajo de tu padre y ahí un poco vos te colabas con la excusa de trabajar para poder ver las películas no?

Si absolutamente. Pienso que mi vocación de actor viene de ahí, porque yo me crie viendo películas todos los días. Supongo que desde ahí me viene esta visión cinematográfica de las cosas, por eso mi taller cuentista tengo esa visión a la hora de interpretar los cuentos.

¿Cómo se llamaba tu papá y desde cuando trabajó en el cine de Hurlingham?

Amado Corrias, lo conocían como Amadito. Mi papá trabajo desde que se abrió el cine y siempre trabajó de caramelero, y yo de muy chico, a los 9 años, un día fui a ayudar, me pusieron unos cajoncitos para que pueda vender y me quedé ahí hasta que el cine cerro las puertas.

Es decir que estuviste hasta el día en que cerró el cine

Si, efectivamente, hasta el último día del cierre.

Volviendo a tu historia como cuentacuentos tuviste la dicha de recorrer bastantes países contando historias. ¿Por donde estuviste?

Si, por suerte, estuve por Venezuela, en  Colombia, Costa Rica, Cuba, España, Uruguay y ahora tengo invitaciones para visitar Perú y Ecuador para el año que viene.

En Argentina es un arte que recién ahora se está imponiendo. Pero sabemos que hay países que este movimiento artístico es furor.

Si en Colombia atrae a multitudes, auditorios llenos. Ahí es bastante común ver lugares de tres mil o cuatro mil personas que se acercan para escuchar historias. Es el algo increíble.

En Argentina donde es bastante común encontrar este tipo de encuentros es en la Feria del Libro que se hace en la Ciudad de Buenos Aires

Si, en la Feria del Libro existe ese espacio, pero está bastante etiquetada, es algo como cerrado, por eso es uno de los motivos que deje de ir. En realidad la Feria como tal se convirtió en un shopping del libro, y en nuestro caso no se le da un espacio real al narrador, sino que estamos en el medio del bullicio, en medio de los parlantes que anuncian a cada rato algo. Por eso digo que para mí perdió el espíritu de lo que era en un principio. De todas maneras este arte ganó mucho espacio a partir del circulo de cuentacuentos de Argentina dirigido por Claudio Ledesma, que por ahí tenemos suerte y también viene el 1° a Artequia. El armó un festival donde yo estuve participando hace diez años con el que estuvieron recorriendo todo el país y ellos son un poco los pioneros que aquí la cuentería empiece a tener público masivo.

A la hora de armar el espectáculo ¿cómo hacés la selección de cuentos? Sabemos que  entre los que siempre se destacan son las historias de Eduardo Sacheri o de Roberto Fontanarrosa, pero también trabajas con otros autores no?

Primero el cuento me tiene que gustar a mí, me tengo que sentir identificado. Yo siempre digo que uno en cierta forma cuando cuenta un cuento se cuenta así mismo y entonces vos lees un cuento y te sentís identificado. Ahora por ejemplo estoy contando historias de futbol, porque siento que el futbol tiene todo, tiene traiciones, tiene amores, todo. Eduardo Galeano se preguntaba “¿cómo vas a hablar de soledades si nunca estuviste con la pelota frente al arco para patear un penal decisivo?”, o cómo vas a  hablar de traición si nunca te comiste una jugada en ves de pasarse al compañero que estaba mejor posicionado que vos para hacer un gol. Esa son cosas hermosas, como él dice “no hay soledad más grande que estar en un estadio vacío”.  Por eso me gusta Sacheri también, porque él cuenta grandes historias relacionadas al futbol. El cuento Los Traidores es un Romeo y Julieta metido adentro del futbol y a mí me gusta mucho eso.

Eso te obliga a leer muchas historias de variados autores.

Si, por supuesto, yo leo mucho. De todo lo que leo hay cuento que me gusta y yo los adapto a mi realidad. Yo leo un cuento y después los adapto y la historia transcurre en Morón o en Hurlingham. El penal más largo del mundo para mi trascurre en Villa Club, mi barrio de la infancia y entonces hablo del club Hurlingham Norte. Una vez me pasó que estaba en Morón y cuento esta historia y una señora me dice “si, yo me acuerdo de ese día, el arquero se llamaba Gauna y trabajaba en la Goodyear”, o sea, se creyó de verdad que estaba relatando una historia que había pasado ahí, eso es fantástico.