Investigadores del INTA neutralizan el virus que causa el coronavirus

Télam 24/10/2020 Buenos Aires: Las investigadoras que lograron frenar el coronavirus con anticuerpos derivados de llamas y huevos de gallina muestran su lugar de trabajo, en INTA Castelar, donde se encuentran los camélidos y explican el procedimiento realizado. Foto: Daniel Dabove
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Científicas y científicas del INTA y del Conicet lograron neutralizar el virus que causa el coronavirus con anticuerpos derivados de llamas y de la yema de los huevos de la gallina.

Viviana Parreño, coordinadora científica de Incuinta del INTA con sede en Hurlingham e Itatí Ibáñez del Conicet son las dos investigadoras responsables del proyecto que logró neutralizar el virus que causa el coronavirus con nanoanticuerpos VHH derivados de llama y anticuerpos IgY derivados de la yema de los huevos de la gallina, luego de unir esfuerzos entre profesionales que venían trabajando en distintas áreas a raíz de la pandemia de Covid-19.

En tan solo 7 meses de intenso trabajo, se logró reunir distintas especialistas en biotecnología, bioquímica y veterinaria que venían trabajando sobre nanoanticuerpos y distintas especies de virus. El desarrollo científico fue presentado por los ministros de Agricultura y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Luis Basterra y Roberto Salvarezza, junto con la presidenta del INTA, Susana Mirassou.

Junto a Viviana Parreño e Itatí Ibañez, trabajan Marina Bok también del INTA, Florencia Paván y otra docena de investigadores, en un equipo mayoritariamente integrado por mujeres.

«En la pandemia de influenza en el 2009 hicimos nanoanticuerpos contra el virus N1H1, así que cuando se inició esta nueva pandemia ya teníamos bastante más idea de cómo proceder para covid-19», señaló Parreño, que con 50 años lleva más de dos décadas dedicada exclusivamente a estudiar virus. La científica del INTA agregó: «Cuando se produjo la pandemia del Covid-19 decidimos juntarnos y aunar esfuerzos para poder sacar rápidamente anticuerpos monoclonales de llama, que pueden ser utilizados de forma preventiva o terapéutica para tratar la infección»

Por su parte Itatí Ibáñez (foto de arriba) explicó: «Ya hemos probado in vitro los anticuerpos que pueden bloquear al virus. El anticuerpo se va a unir a la proteína, en este caso al espícula viral, y va a evitar que el virus enlace al receptor celular, entonces no puede iniciar la infección.

Los ensayos de neutralización llevados a cabo tanto con pseudovirus como con el virus salvaje confirmaron que estas moléculas inhiben la infección viral provocada por el SARS-CoV-2, resultando tratamientos innovadores contra la enfermedad del Covid-19 y complementarios a las vacunas y otros métodos disponibles.

«Se va a poder dar, también, de manera profiláctica. Es decir, para una persona enferma se lo podés dar para evitar que el virus se siga propagando o podes dárselo a una persona de manera preventiva para que, si se encuentra con el virus, lo bloquee inmediatamente antes de que infecte», aseguró Marina Bok.

Según explicaron las investigadoras, el modo de aplicación está siendo evaluado, pero la idea es hacerlo vía nasal, como una nebulización, o eventualmente endovenoso.

«Esto es una inmunidad pasiva, es como el suero hiperinmune de plasma que se está utilizando o el de equinos. Es algo parecido, pero es un anticuerpo monoclonal», aclaró Paván, y aseguró que «se puede hacer de forma sintética, se puede producir en biorreactores en gran cantidad y bajo costo, como una proteína recombinante».

Los resultados obtenidos ubican a la Argentina entre los países que han desarrollado nanoanticuerpos como Estados Unidos o China junto con Suecia y Bélgica, y otros países de Europa, aseguraron desde el INTA. Estos avances posicionan a la Argentina como el primer país de Sudamérica con la potencialidad de convertirlos en productos terapéuticos. Bélgica fue pionero en el desarrollo de nanoanticuerpos a partir de camélidos, Estados Unidos también lo ha logrado, pero Argentina busca un camino propio. «Tenemos la misma posibilidad de desarrollarlos y si logramos encontrar un anticuerpo distinto al que ya fue hallado en Bélgica o Estados Unidos podemos patentarlo y sumar una herramienta a las que ya existen», dijo Parreño.

Este proyecto, elegido entre más de 900 propuestas de la «Unidad Coronavirus» que integran el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Conicet, «demostró poder cumplir en tiempo récord los objetivos que se propuso», dijo Ibáñez, viróloga molecular, quien junto con Bok y Paván construyeron la biblioteca de genes VHH en tan solo 10 días.
Una vez finalizadas las pruebas preclínicas y de seguridad en animales, se podrá comenzar con la fase de escalado y producción, para su posterior prueba en ensayos clínicos con la aprobación de la Anmat.

«La idea, ahora, es ver cómo hacemos la transferencia tecnológica para producir a gran escala bajo buenas prácticas de manufactura y eso va a modelos animales. Esperamos empezar ya mismo con voluntarios sanos para hacer ensayos clínicos», aseguraron las investigadoras.

El surgimiento de la pandemia hizo que las científicas se junten para poner en común sus conocimientos y generar estos avances.

«Ya nos conocíamos de antes y colaborábamos en otras cosas, entonces dijimos de sumar la experiencia de cada una para hacer un equipo más potente para optimizar los procesos y los resultados», aseguró Bok, que hizo su tesis doctoral sobre el coronavirus bovino y anticuerpos.

«La Covid-19 fue un desafío para todos porque es un virus nuevo, y a medida que ha surgido más información hemos ido aprendiendo», coincidieron Ibáñez y Paván, que en el Conicet tenían experiencia en nanoanticuerpos y en virus.

«La ciencia argentina permite estos desarrollos y es muy importante trabajar en equipo», concluyó Parreño

“QUEREMOS SALVAR VIDAS”.

Gladys Viviana Parreño es investigadora del INTA ubicado en Hurlingham, Coordinadora Científica de INCUINTA, con toda una vida dedicada a estudiar virus.  «Toda mi vida es virus», exclamó esta científica argentina, líder de un equipo que trabaja incansablemente para neutralizarlos.

De niña quería ser astrónoma y soñaba con descubrir un nuevo planeta, pero «la bioquímica me dejó atrapada en el microcosmos de los virus adonde encontré un mundo escondido» relató.

El primer logro llegó a partir de 2005 cuando el equipo probó con rotavirus. «Encontramos un anticuerpo maravilloso. Hacía algo que nunca antes otro laboratorio había descubierto: entrar a un canal del virus y destruirlo no importa la variante, es decir una herramienta universal».

«Fue el primer hito de nuestra trayectoria y lo patentamos, después fuimos por el norovirus y la influenza y ahora el covid-19», enumeró Parreño.

«Lo que queremos es que al final de este camino cada uno de esos trabajos sea un frasquito que la gente pueda usar para prevenir o curar esas infecciones virales. Queremos salvar vidas», resumió.

Según Parreño, la pandemia aunó esfuerzos científicos. «Es la primera vez que se comparte todo lo que se va descubriendo. Antes cada grupo avanzaba en secreto, ahora estamos todos compartiendo y trabajando hacia un mismo objetivo. Eso es inédito», dijo.

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