No solo libros

Dimos vueltas y vueltas diseñando el asunto, decidiendo el lugar y escogiendo qué pondríamos en ella. Lo que para algunos no tendría demasiadas vueltas y se arreglaría con una compra en un negocio de muebles estándar a nosotros nos envolvía en vacilaciones, debates y detalles específicos que necesitábamos cerrar antes de encarar su construcción.
Es que no se trata de una simple biblioteca y el lugar, no es menos importante. Después de reflexionar llegamos al acuerdo que tenía que ser ahí, en el living, ocupando toda la extensa pared de ladrillo, ese sitio que queda bañado por la luz del sol de la mañana.
Los cubículos tenían que ser muchos, y regulables donde pudieran entrar los libros de él y los míos, los altos Atlas y las colecciones de Arte, los libros de política y las colecciones completas de Agatha Christie.
También las “Memorias de Adriano”, esa joyita de Marguerite Yourcenar tenía que ocupar un lugar privilegiado, tanto quizás, como el primer libro que me hizo llorar a mares y que cada tanto releo a pesar de que sus hojas ya están un tanto ajadas y que reza en su portada: “Mi planta de Naranja Lima”
Libros de estudio, otros escritos por amigos, obras compradas con esfuerzo y algunas producto de regalos de afectos que conocían bien nuestros gustos, muchos pero muchos heredados de mi viejo y otros que, aunque desactualizados guardan tanta carga emocional que se convirtieron en alhajas quedarán prolijamente ordenados y ocuparán su merecido espacio entre los paneles de madera blanca.
Para matizar tinta y hojas, en varios rincones de ella dispondremos la colección de búhos y lechuzas y algunos pocos adornos comprados en escapadas y viajes. En otros ya estamos definiendo qué portarretratos con qué fotos quedarán bien a la vista tanto de los habitantes de la casa como de los ocasionales visitantes.
En el medio y por una simple cuestión de equilibrio estará el televisor donde solemos juntarnos con los chicos a mirar sobre todo películas, y debajo de él, los cajones con “La mandolina del Capitán Cirelli”, “La vida de los otros” y “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen… aunque ya me la sepa de memoria.
La biblioteca todavía no está instalada, está en plena gestación, desde la decisión de hacerla hasta su diseño y construcción tardará más que un embarazo pero vale la pena la espera; realmente vale la pena aguardar porque ahí van a ser exhibidos momentos únicos y en sus estantes va a descansar gran parte de la historia de nuestra familia.