Prestigiosas figuras fueron recibieron  los Premios Radar de los Trabajadores

Lo recibieron Estela de Carlotto, Víctor Hugo Morales, Graciana Peñafort, Coco Blaustein, Liliana Herrero, Daniel Santoro y Darío Sztajnszrajber, entre otros.

Fue una tarde de celebración en el teatro Caras y Caretas, de Sarmiento 2037. Representantes de las secretarías culturales de 37 sindicatos se reunieron allí el lunes para homenajear a referentes de la comunicación, el arte y la política, como corolario del tercer festival Radar de los Trabajadores, que organizan en conjunto gremios vinculados en algunos casos a la CGT, en otros a la CTA y también a la Corriente Federal. Fue la primera entrega de Premios que, desde la organización, entendieron indispensable y que conforman una de las primeras dinámicas de unidad entre sindicatos agrupados en diferentes centrales.

El festejo también fue ocasión para redondear los ejes conceptuales que los vinculan. Así, una representante gremial señalaba sobre el escenario que era momento de “dar algunas batallas sobre qué entendemos por cultura desde los sindicatos, plantearnos pensar un proyecto cultural visto cómo derecho humano, y no sólo discutir qué es el trabajo en la cultura, que también es una tarea fundamental, sino pensar un proyecto de cultura que sea popular, inclusiva, feminista y que contenga a la cuidadanía en su conjunto”. Es que, más allá del agradecimiento a los homenajeados de turno (alguien más los definió como “faros”).

Durante la ceremonia, que condujo Micaela Lusardi, se entregaron distinciones a Estela de Carlotto, Víctor Hugo Morales, Graciana Peñafort, Coco Blaustein, Liliana Herrero, Daniel Santoro, Darío Sztajnszrajber, Stella Caloni, Milagro Sala, Hernán Coronel “Mala Fama” y Sudor Marika, entre otros. También hubo un reconocimiento a la lucha de los periodistas de Télam, a los de Radio Gráfica y un homenaje a Mercedes Sosa, que recibió su nieta.

Lo que el encuentro entre las organizaciones reveló, explicaron, es que los trabajadores de distintos sindicatos no sólo son consumidores de cultura sino muchísimas veces productores de ella. Como los del grupo Piraña, que ofrecieron sobre el escenario un valsesito y una milonga, como entrada en calor para la entrega de estatuillas. El Festival, de hecho, montó una grilla de un mes de duración que ofreció escenario a más de 1300 laburantes/artistas con paridad de género en una treintena de sedes, tanto de organizaciones sindicales como de espacios amigos.

“Los premios se toman como las críticas: como de quien viene, y este reconocimiento viene de gente que está apuntalando el trabajo de y por la cultura”, agradeció Víctor Hugo Morales, a su turno. Fue el primero, de muchos, que expresaría el honor que significa ser homenajeado junto a Carlotto. Además, Morales señaló la importancia de encuentros como el de lunes. “Cada premiación de este tipo fue una célula de resistencia, que nos permitía sentir que respirábamos el mismo aire que gente con los mismos sueños y la misma indignación”, reflexionó.

“En épocas turbulentas es difícil tener muchas certezas, en estos tiempos, qué lindo que existan excepciones a quienes uno puede aferrarse porque sabe q ue están del lado del bien, ella es la abuela de todos y si lo dijo ella, está bien”, presentó Lusardi a Estela y fue un momento, de muchos, en que el auditorio estalló en aplausos para celebrar (agradecer, mimar, sonreír) a Carlotto. “Los malos tiempos pasan, ya viene la primavera y hay que brindar por eso, ¡con el bastón! Para no arrodillarse y agradecer a quienes están luchando para recomponer nuestra patria, y a la juventud maravillosa que nos acompaña”, animó.

“Veo las caras que hay acá y me siento una busca con suerte”, bromeó Graciana Peñafort, quien aprovechó la ocasión para recordar la situación social. “Está muy bien que los trabajadores paremos un minuto y reconozcamos a otros luchadores, y que después salgamos a seguir trabajando para reconstruuiri esta patria, porque hoy sabemos que hay un 35 por ciento de la población en la pobreza, y esos son casi 16 millones de compatriotas con hambre”, advirtió.

Hubo también intervenciones a distancias de Milagro Sala, presa política, que recordó el trabajo de los compañeros de agrupación de la Tupac Amarú, y pidió por el regreso de “una verdadera democracia de manos de Alberto y Cristina”. O Herrero, contando del reconocimiento jurídico a la figura de “genocidio cultural”, para destacar lo importante de la generación de espacios para el arte y el pensamiento.

Santoro, al recibir su reconocimiento, eligió recordar sus años de juventud y el cobijo que ofrecían los sindicatos. “Cuando venían los tiempos malos, siempre había un sindicato para recalar y hacer nuestros festivales”, rememoró. “Esto sigue pasando en estos años malos y saludo la unidad que se viene en el trabajo, porque esos tiempos malos pararon porque se produjo la magia de la unidad”, afirmó. Y como otros, él también eligió nombrar el tiempo optimista. “Uno atesora primaveras en su vida, pero yo ya no pensaba que iba a tener una nueva primavera para atesorar”. En este sentido, la mejor síntesis del espíritu que se vivió en el Caras y Caretas la ofreció en su breve intervención Hernán Coronel, del grupo de cumbia villera Mala Fama: “depende de la gente humilde que no haya mal que dure más de cuatro años”. Y claro, así las cosas a la foto final subieron todos coreando el último hit de Sudor Marika, también homenajeado: “Macri ya fue, Vidal ya fue, si vos querés, Larreta también”.

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