La abuela de todos

A veces la vida nos premia con sucesos inesperados. A mi me pasó. Fue con una huella en el alma. Me la dejó una mujer que pasó por mi vida de casualidad cuando coincidimos en una reunión social en Mendoza.
Yo conocía-por los diarios- algo de su historia y su nombre pero no había visto su imagen y además ignoraba por completo que ella iba estar allí. Cuando la vi, aún sin cruzar una palabra se me antojó la abuela de los cuentos: menuda, liviana, casi etérea, se acercó caminando muy despacio siempre escoltada por esos dos chicos, jovencitos, que después supe, eran sus nietos. Al instante me llamó la atención su sonrisa, clara, espontánea, transparente.
Esa primera sonrisa que me regaló duró apenas un segundo pero su recuerdo en mí estoy segura que me va a acompañar siempre.
Elsa Sánchez de Oeserheld, viuda de Héctor el guionista y creador de la mítica historieta «El Eternauta» perdió, a instancias de la dictadura, no solo a su marido, sino también a sus cuatro hijas y sus dos yernos. Hace años, desde «Abuelas» busca a dos de sus nietos. «Fue morir con vida. Yo quedé mutilada, me afectaron todos los órganos, menos la vida» diría ella una y otra vez hasta el cansancio. Pero algo la aferró a continuar, fueron sus otros nietos Fernando y Martín que hoy no la dejan ni un segundo sola. No es para menos, ella los crió todos estos años y además le enseñó el valor de reclamar sin odio y sin sed de venganza.
Durante el encuentro en Mendoza la vida me regaló otra coincidencia. Nos sentaron en la misma mesa, una al lado de la otra. En un portarretratos guardo con orgullo y amor la foto que nos sacamos juntas muy cerquita fundidas en un abrazo y en mi alma ahí guardo algo mucho más valioso, el calor de sus manos, que se entrelazaron muy fuerte con las mías durante un largo rato tan fuerte que sentí que en ese calor me pasaba el amor que hubiera querido darles a sus propias hijas a Beatriz. a Diana, a Estela y a Marina.
Gracias Elsa por darme ese cariño no merecido y ese afecto desinteresado que solo una mujer de tamaña grandeza puede dar.