Caso Candela: cuando finalice la cuarentena se realizará el segundo juicio

 

Una vez que la pandemia lo permita, un narcotraficante, un ex  policía, un informante y un carpintero serán juzgados en el segundo debate oral por el crimen de Candela Sol Rodríguez ocurrido hace exactamente nueve años.

A nueve años de que Candela fue hallada asesinada en una bolsa de residuos tras permanecer nueve días en cautiverio, el Tribunal Oral Criminal (TOC) 6 de Morón ya notificó a las partes que ni bien el Gobierno dé por concluido el aislamiento social, preventivo y obligatorio, se llevará a cabo la audiencia preliminar al debate, que la defensa de los acusados se niega a realizar de manera virtual.

En este segundo juicio estarán en el banquillo de los acusados el narcotraficante Miguel Ángel Mameluco Villalba (56); el ex policía bonaerense Sergio Chazarreta (52), dueño de la camioneta negra que se utilizó para trasladar a Candela; el sindicado «buchón» de la policía Héctor Topo Moreyra (50); y el carpintero Néstor Altamirano (59), a quien le atribuyen haber alimentado y cuidado a la niña en cautiverio.

Los cuatro serán juzgados como «partícipes necesarios» del delito de «privación ilegítima de la libertad coactiva seguida de muerte» y sólo Villalba llegará detenido al debate, ya que actualmente cumple una condena en el penal de Rawson dictada en una causa por narcotráfico,

Los jueces que estarán a cargo del proceso son Alejandro Rodríguez Rey, Andrea Biarzi y Cristian Toto, mientras que la acusación estará a cargo del fiscal de Morón, Mario Ferrario.

Voceros de esa dependencia judicial dijeron que «está todo listo para la presentación de pruebas y para comenzar a diagramar el debate», al que serán convocados unos 50 testigos, la mayoría de los cuales ya declararon en el primer juicio oral en el que dos hombres fue-ron condenados a prisión perpetua y un tercero a cuatro años de prisión por el mismo hecho.

Para el fiscal Ferrario, los cuatro acusados en el nuevo juicio desempeñaron distintos roles en el plan criminal aunque todos con el mismo grado de responsabilidad.

«Esperamos con ansias el juicio para cerrar las heridas que tenemos», dijo Carola Labrador, la mamá de Candela.

«Ya pasaron nueve años des-de que se fue al cielo y seguimos esperando que cierre la gran herida que tenemos. Todos los culpables tienen que pagar por cada una de las participaciones en el crimen. Voy a dar mi vida para que todos paguen con la cárcel y honrar el nombre de mi hija hasta el final», agregó.

Por el crimen de Candela Sol Rodríguez se realizó en 2017 un primer juicio al que llegaron como acusados Hugo Bermúdez (60), Leonardo Jara (40) y Fabián Gómez (46).

Los dos primeros fueron condenados por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de Morón a prisión perpetua como «coautores» de «privación ilegal coactiva seguida de muerte», mientras que Gómez recibió una pena de 4 años de cárcel como «partícipe secundario».

Los elementos que los jueces ponderaron para las condenas fueron las pruebas de ADN que demostraron el cautiverio de la niña en la casa de Kiernan 992, de Villa Tesei,y que vincularon a Bermúdez, quien también quedó implicado con la quema de evidencias en la casa de su ex pareja.

Además, pericias de audio confirmaron que Jara fue el autor de un llamado con un mensaje dirigido a la madre de Candela en el que le dijeron: «Hasta que esa conchuda no devuelva la guita no la va a ver nunca más, que le pregunte al marido dónde dejó la guita».

En ese juicio, Mameluco Villalba declaró como testigo, mientras que Topo Moreyra y el carpintero Altamirano estuvieron presos en un comienzo de la investigación, entre 2011 y 2012, y luego recuperaron la libertad por falta de pruebas.

Sin embargo, el fiscal Ferrario reunió nuevos elementos y el año pasado acusó a  Villalba de liderar la organización criminal que cometió el secuestro y crimen de Candela y que integra-ron Moreyra, Chazarreta y Altamirano.

Respecto del móvil del crimen, para la fiscalía se combinaron dos cuestiones: una, que Villalba se quiso vengar del padre de la niña, Alfredo Rodríguez, porque creyó que éste había pasado información a la Policía Federal para que lo detuvieran 13 días antes de la desaparición de Candela.

La otra hipótesis es que la banda criminal buscaba ajustar cuentas con el padre de Candela -en aquel momento detenido por piratería del asfalto- por una deuda económica.

Candela fue vista con vida por última vez el 22 de agosto de 2011 a media cuadra de su casa, en las cercanías de Barrio Cartero, cuando esperaba a unas amigas para ir a la reunión del grupo de boy scouts al que pertenecía.

El 28, la tía de la niña recibió una llamada extorsiva atribuida a Jara en la que pedían que la madre de Candela «devolviera la guita», mientras que el 31 del mismo mes el cuerpo de la niña apareció adentro de una bolsa, al costado de la colectora de la Autopista del Oeste, a unas 30 cuadras de su casa.

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