Los dueños de Pinturería Pisano sufrieron un secuestro virtual 

MORON. Juan José Pisano tiene 79 años y es muy conocido en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Allí tiene una cadena de pinturerías que lleva su nombre, y fue presidente del Concejo Deliberante de Morón, en 1995 y histórico dirigente de la Democracia Cristiana. En esa época fue, también, candidato a intendente. Pero el lunes pasado alguien se aprovechó de esa situación: él y su mujer fueron víctimas de un secuestro virtual, y los delincuentes les sacaron 50.000 dólares.

Todo comenzó el lunes, a las 6 de la mañana, Pisano estaba en su casa de Castelar, con su esposa, cuando recibieron una llamada de los falsos secuestradores, que les dijeron que tenían cautivo a su hijo.
“Era alguien que se hacía pasar por mí, llorando, hablando raro”, contó, más tarde, Francisco Pisano, uno de los tres hijos del matrimonio. Desesperados, Pisano y su mujer les creyeron a los estafadores enseguida: habían caído en la trampa.
Los falsos secuestradores les pidieron 100.000 dólares. La pareja, que no tenía esa cantidad, juntó plata en efectivo y joyas que tenía en su casa,y realizó un primer pago en un paso a nivel en Castelar.
Pero no fue suficiente: los delincuentes exigieron más.

“Todo el mundo dice ‘pero cómo le diste’ (datos), pero hay que estar en la situación, nosotros somos muy grandes. Hicimos lo que nos fueron indicando por teléfono, no pensamos nada, tenemos los dos 80 años, nuestro hijo estaba sufriendo, punto”, dijo Isabel Pisano, al relatar el momento sufrido por el engaño de un supuesto secuestro de su hijo.

Francisco, el hijo de la pareja, dijo que los falsos secuestradores tuvieron a sus padres al teléfono “durante un rato largo, casi cuatro horas, hasta que abrieran los bancos o tuvieran alguna opción para sacar algo de plata”, y que siempre les ordenaban que dejaran descolgado el teléfono de la casa y lo mantenían hablando por otra línea de manera de asegurarse de “bloquear los teléfonos” y que los Pisano no pudieron comunicarse con nadie más.

“Le pidieron una barbaridad de plata que nosotros no manejamos”, aseguró Francisco en referencia al monto de dinero que la banda demandaba inicialmente, aunque finalmente los hicieron salir a la calle a recorrer bancos para sacar sus ahorros: “Una vez que los sacaron a la calle los empezaron a seguir con dos autos, los empezaron a amedrentar”.

El matrimonio se trasladó hasta un banco, sacó una suma importante de dinero y luego le realizó a los delincuentes un primer pago en el paso a nivel de la estación Castelar; luego fueron a un Banco Provincia, sacaron más plata y la entregaron nuevamente completando unos 50.000 dólares, esta vez cerca de allí.

“No pudieron tener el espacio y la reacción para poder parar el tema. Fueron a otro banco, sacaron plata, le dieron esa plata y querían más. Ya la tercera vez que intentan entrar al banco, ahí la gente del banco se dio cuenta, intuyó algo”, recordó Francisco en referencia a una gerente del banco que lo llamó por teléfono.

“La gerenta del banco de aquí de Castelar, que nos conocen mucho, en un momento dado le pareció extraño y ella llamó a mi familia, a mis sobrinos y ahí terminó todo”, dijo Isabel, quien agregó que tan pronto como pudo reunirse con su hijo comenzó a “llorar y a abrazarlo fuerte, y darle gracias a Dios porque todo había sido una mentira”.

La mujer afirmó que “uno no puede discriminar si el que le habla es un delincuente o es el hijo”, y que en una situación como la suya se “tiene miedo, uno se paraliza mucho” y debería “tomar más precauciones”.

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