Para legislador provincial estatizar el juego permitiría mejorar recaudación

 

CAPITAL FEDERAL–  Durante la presentación de su libro “No Va Más”, en Mar del Plata, el legislador provincial Walter Martello (Coalición Cívica-ARI), dijo: “Nuestro proyecto de estatización del juego (de azar) pretende terminar con el capitalismo de amigos y los manejos arbitrarios en torno a esta actividad. Asimismo, tiene un doble objetivo: aumentar la recaudación, en una provincia que recurre frecuentemente a auxilios financieros, y abordar la ludopatía con mayor responsabilidad y compromiso”.

 

En su trabajo Martello se explaya sobre  los vínculos entre el juego de azar y la política en la provincia de Buenos Aires, desde Eduardo Duhalde al Boudougate.

 

“La estatización del juego traería alivio fiscal a la Provincia, que no puede conseguir $2.200 millones para pagarle el aguinaldo como corresponde a nuestros docentes, policías, médicos de hospitales y el resto de los empleados públicos. El juego recauda por año unos $12.000 millones en la Provincia, y gran parte de esos recursos se lo queda un puñado de empresas. Por eso planteamos e impulsamos la estatización de este sistema”, dijo el legislador.

 

De todos modos, cabe destacar, habría que compensar además a las asociaciones vecinales y no gubernamentales que son las que tienen las concesiones del juego de azar y subconcesionan a las empresas de apuestas, vale la pena recordar: así está organizado el sistema.

 

“La Argentina es el paraíso del juego en Latinoamérica, a punto de convertirse en una suerte de ciudad al mejor estilo Las Vegas, pero enclavada en nuestro territorio, ya que existe una fuerte connivencia asociada al poder y a varias empresas sin la cual no hubiera sido posible las ganancias extraordinarias que obtienen los distintos grupos empresarios”, fustigó.

 

“Esta bella ciudad elegida por miles de bonaerenses para vacacionar y vivir tampoco es ajena a este contexto. En su último balance trimestral del 2012, Codere, la multinacional española del juego, reconoció que, en un año aumentó 10% el parque de tragamonedas, pasando de 5.053 a 5.566. Esto fue producto, principalmente, del traslado de la sala de Mar del Plata, que ahora funciona en un local mucho más grande. Pero el dato que no hay que soslayar es el de casi 500 máquinas más en un sólo distrito”, destacó.

 

Siguiendo esta línea, Martello señaló que una consecuencia directa al avance de los juegos de azar es el impulso de la ludopatía. “Es alarmante el número de espacios propensos para el desarrollo de esta enfermedad, solamente en territorio bonaerense desde 1992 a la fecha se abrieron más de 50 bingos, en lugares que presentan una marcada vulnerabilidad social, económica, habitacional, educativa y sanitaria”.

 

“Según la única estadística existente del Ministerio de Salud, en 1 de cada 3 familias hay un integrante o un conocido con problemas de adicción al juego. Mientras, en toda la Provincia hay sólo 4 centros de atención para quienes padecen esta enfermedad”, dijo el legislador.

 

“De $12.000 mllones que recauda el Ejecutivo por este rubro, sólo se destina $3.000 millones para atender a los ludópatas. Paradójicamente, el Programa de Atención al Juego Compulsivo depende actualmente de Lotería y Casinos y no de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense. Con lo cual, se minimiza e ignora que la ludopatía es una conducta descontrolada, apenas por debajo del alcoholismo y tabaquismo”, añadió.

 

Martello detalló que “en 14 años de privatización del juego, la Provincia perdió alrededor de $84.000 millones. Esta cifra equivale a construir 1.600 hospitales o edificar 2.800 escuelas totalmente equipadas. Además, representa el 73% del presupuesto de 2012 o 2 años de impuestos pagados a ARBA”.

 

Martello propuso a las mayorías peronistas que vuelvan a Perón en la estatización de los juegos de azar y recordó que “en la década del ´50 los casinos eran privados y el ex presidente Juan Domingo Perón decidió estatizarlos para que sólo existiera el juego en aquellos lugares donde estuviese permitido el ocio”.