Condenan a cuatro años de prisión al dueño del boliche de Pinamar  Ku por la muerte de una joven

PINAMAR  (Infojus Noticias)Carolina Demczuk, de 28 años, murió como consecuencia de una sobredosis de cocaína en 2006. Eduardo Daniel Nadotti es dueño del boliche “Ku” de Pinamar. La fiscal había pedido ocho años de prisión por considerarlo responsable del delito de facilitación de estupefacientes con fines de consumo, en forma ocasional, y del lugar.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 4 condenó a cuatro años de prisión a Eduardo Daniel “el Oso” Nadotti, dueño dle boliche «Ku» por considerarlo autor penalmente responsable los delitos de facilitación de estupefacientes para consumo y lugar para consumir. Nadotti, según fallaron los jueces, posibilitó que Carolina Demczuk, de 28 años, accediera a la cocaína con la que muró por sobredosis. La fiscal del juicio, Gabriela Baigún, había pedido ocho años de prisión. Tras conocerse el fallo los papás de Carolina agradecieron a Baigún y a los jueces, aunque consideraron que «quizá le tendrían que haber dado un poco más de pena».

«Demczuk no tenía medios para pagar la droga; Nadotti sí», había sostenido Baigún durante sus alegatos. Los jueces pusieron a disposición de la fiscal las constancias de la causa a los fines de que promueva la acción penal contra Nadotti por proxenetismo y por el posible encubrimiento por parte del personal policial encargado de la investigación de la causa.

Carolina fue encontrada muerta el mediodía del 23 de diciembre de 2006 en un lujoso complejo de edificios de Belgrano Chico, donde vivía Nadotti. Su cuerpo estaba en el palier de uno de los pisos, en el lugar donde se pone la basura. Tenía 28 años, sufría de anorexia y era adicta a las drogas, lo que le producía un trastorno límite de personalidad. Para Baigún, Nadotti se aprovechó de ese cuadro de “vulnerabilidad”.

Antes de ser puesta en el palier había estado en el departamento de Nadotti en lo que Baigún definió como «un encuentro de sexo y drogas». «Estuvieron juntos como mínimo siete horas (desde las 5); por la cantidad de personas y la calidad de consumidores que los tres tenían, debía haber mucha sustancia». La tercera persona que estaba en el departamento ese día era F., una amiga de Carolina que se sumó al encuentro luego de que la joven la llamara para que fuera hasta allí. La joven declaró en el juicio, donde también lo hicieron los padres y la hermana de Carolina, que hoy también estuvieron presentes.

  1. contó que, en un momento de aquel encuentro, Carolina se fue a dar un baño de inmersión y como tardaba en salir ella entró a ver qué pasaba. La encontró desvanecida en la bañera. Trató de ayudarla y alertó a Nadotti de lo que pasaba. Él le ordenó que la sacara de la bañera y la vistiera para luego colocarla en el palier. Después de eso, Nadotti dio aviso a los guardias del complejo de que había una chica en el palier.

Las pericias no pudieron determinar si Carolina murió en el interior de la bañera o cuando ya la habían sacado de la misma para colocarla en el palier de la escalera.

Entre los puntos que citó Baigún durante su alegato estaba la situación de asimetría entre Nadotti y Carolina. Al momento de los hechos ella tenía 28 años y él, 44. De hecho el mismo  Nadotti, en su indagatoria, hizo referencia en varias oportunidades que él era el mayor del grupo que frecuentaba, en el que estaba incluida Carolina. También la diferencia que se daba respecto de las capacidades económicas, porque mientras Nadotti era dueño de Ku, Carolina estaba desempleada. Baigún hizo referencia en el juicio a las actividades comerciales de Nadotti que, además de ser dueño del boliche pinamarense, tenía vínculos en centros vacacionales como Ibiza.

“Soy un buen cristiano”

Antes de la lectura del veredicto se realizó la audiencia en la que Nadotti tuvo la oportunidad de decir sus últimas palabras frente a los jueces Leopoldo Bruglia, Néstor Costabel y Pablo Bertuzzi. Vestido con traje y sobretodo, y haciendo uso de una formalidad casi extrema dijo

«Estoy viviendo un momento muy triste en mi vida desde que pasó lo de Carolina”.  Después agregó que tuvo «tiempo de depresión, de estar mal, de consumir. Hasta que un día pude pedir ayuda y salir de todo eso. Esa ayuda se la pedí a Dios y él me la dio», agregó.  Y dijo «soy un buen cristiano. Todo esto es tremendo para mi».

Después se giró hacia donde estaban los padres de Carolina y dijo que quería desearles, «desde lo más profundo de mi corazón, la paz de Cristo». Volvió la mirada hacia los jueces y completó: «Nunca hice mal a nadie. Nunca pensé que podía pasarme esto a mi». Aseguró que «es el día de hoy que me pregunto porque no fui yo el que se murió ese día» y agregó «semejante desgracia que paso fue en mi hogar».

Sobre el final se refirió al juicio y aseguró «no tengo quejas por este proceso, al contrario. Me siento tranquilo. Necesito estar en paz y que se haga justicia».

Una causa con varias derivaciones

En la etapa de alegatos, Baigún explicó que a lo largo del debate quedaron al descubierto una serie de elementos que fueron puestos en evidencia por la Cámara del Crimen, pero que no fueron debidamente profundizados durante la instrucción del caso, por lo que debe hacerse una investigación más exhaustiva.

La causa fue investigada primero por el fiscal José María Campagnoli, que se declaró incompetente y luego por Guillermo Marijuán, quien la elevó a juicio.

Baigún sumó el dato de la denuncia del titular de la Fundación La Alameda y legislador porteño, Gustavo Vera, contra Nadotti por proxenetismo y explotación de la prostitución ajena. El escrito está radicado en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº7, a cargo de Sebastián Casanello.

Baigún explicó que Vera identificó dos domicilios que habría sido utilizados por Horacio Germán García y el ex Director de Operaciones de la ex SIDE, Jaime Stiusso para actividades de proxenetismo y explotación sexual de mujeres. A su vez, uno era sede de una firma vinculada a un socio de Nadotti.

La fiscal también hizo mención como otro elemento de cargo las grabaciones encontradas en la causa que nunca fueron transcriptas por el personal a cargo de la intervención telefónica. Cuando un funcionario de la fiscalía a cargo de Baigún (con colaboración de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas) las analizó, detectó la posible vinculación entre Nadotti a prácticas de proxenetismo y explotación sexual de mujeres. Entre algunas de las comunicaciones que la fiscal leyó al Tribunal, figuraban los diálogos entre Nadotti y su socio Cameroni (alias «el ruso”) y Mustoni (alias “bigote” o “Palmer”) para organizar negocios.

Con estos indicios, la fiscal pidió que se extraigan testimonios para profundizar la posible intervención de Nadotti o de otras personas relacionadas con actividades de proxenetismo y explotación sexual, a los fines de que sean remitidos a la causa que tramita en el Juzgado de Casanello.