Historias de Malvinas

    Por Martín Scalabrini Ortíz (*)

    Hoy se cumplen 32 años del desembarco argentino en nuestras islas Malvinas. La afirmación de que fueron, son y serán argentinas cuenta con los argumentos propios de una nación soberana que busca la total integración de su territorio.

    Las políticas desmalvinizadoras post-guerra surtieron efecto en casi todos los sectores, apoyándose en que la acción fue producto de una Dictadura genocida en retirada. Nuestros héroes fueron olvidados, ninguneados, apartados durante mucho tiempo. Aún hoy no han sido lo suficientemente reivindicados. Sobran los documentales, películas, cortos, relatos, donde se destaca el sufrimiento, las penas, la angustia, las torturas, el padecimiento. Hubo mucho de ello, pero también actos de heroísmo. De oficiales, de suboficiales y de soldados. Incontables. Que lamentablemente, a causa de esas políticas, poco conocemos.

    Los invito a buscar las historias del 1er Teniente Danilo Bolzán, el Alférez Alfredo Vázquez y del Teniente Juan Arrarás, que formaban parte de un escuadrón de aviones A4B Skyhawk que atacó al enemigo inglés el 8 de junio, a días de la rendición, afectando seriamente al lanchón Foxtrot-4. Sólo sobrevivió el 1er Teniente Héctor Sánchez, quien evadió a un Sea Harrier y logró reabastecerse de combustible en el aire en el momento justo, habiendo sido alcanzado por proyectiles.

    O las historias de los integrantes de la Companía C del Regimiento de Infantería Nro 25, Teniente Roberto Estévez, Cabo Mario Castro y el Soldado Fabricio Carrascul, quienes formaban parte de la reserva en Darwin/Pradera del Ganso. A la orden de actuar, cruzaron todo el campo de batalla bajo fuego de artillería y ametralladora inglesa logrando llegar a la primera línea y bloquear la penetración enemiga. Esta acción le costó la vida a Estévez y a Castro, quien había quedado al mando. Ante esto el Carrascul agarra la radio y dice: «Murió el Teniente, murió el cabo, me hice cargo de la sección, necesito órdenes de qué es lo que tengo que hacer». Lamentablemente, Carrascul también es alcanzado y muere en combate.

    De estas historias hay muchas más, con nombres y apellidos. Hay números que pueden llamar la atención por la manera que vemos la guerra, respecto del comportamiento de las tropas. De acuerdo a los datos recabados, se puede establecer que murió un oficial cada 48 efectivos movilizados, un suboficial cada 57 y un soldado cada 52. De esta manera, se puede afirmar que los oficiales murieron combatiendo junto a sus soldados en una proporción similar. Todos sabían quién era el enemigo. Una potencia imperialista que aún ocupa parte de nuestro territorio, manteniendo uno de los pocos enclaves coloniales que quedan en el mundo. Es por ello que, por todos los caídos, no dejaremos de reclamar que la bandera nacional vuelva a flamear sobre nuestras islas Malvinas.

    (*) Ingeniero Químico. Especialista en Proyectos de Gas & Petróleo. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Industrializar Argentina. Miembro del Movimiento Emancipador. Consejero suplente Consejo Directivo Facultad Ingeniería UBA.