En el obelisco desplegaron una campaña para la prevención del cáncer de cólon

 

BUENOS AIRES-  Con un colon gigante alrededor del Obelisco y en el marco del Día Mundial de Prevención del cáncer en esta parte del intestino y el recto, la Fundación Favaloro concientizó ayer  a la población sobre esta enfermedad que puede prevenirse con una detección temprana que conlleva a un 90 por ciento de curación.

La carpa roja con forma de colon instalada rodeando el Obelisco contó con la presencia de médicos y enfermeros que respondieron dudas acerca de la detección temprana de la patología y los diagnósticos, además de la entrega de folletería que busca generar conciencia sobre la necesidad de realizarse controles.

El cáncer colorrectal es el tumor maligno que se desarrolla en la última porción del tubo digestivo -el intestino grueso-, que está compuesto por el colon y el recto, y se produce como consecuencia de una compleja interacción de factores hereditarios y ambientales.

En más del 80 por ciento de los casos de esta enfermedad se produce primero un pólipo (un crecimiento anormal de las células de la pared interna del intestino grueso) denominado adenoma, que puede crecer lentamente durante más de 10 años y también, eventualmente, transformarse en un cáncer colorrectal.

Cuando ya se desarrolló el cáncer, inicialmente el tumor se localiza en la pared del intestino (fase temprana) y si no se detecta y trata a tiempo puede diseminarse hacia ganglios linfáticos u órganos vecinos o a distancia (hígado, pulmón), dando lugar a las llamadas metástasis.

El 90 por ciento de los cánceres colorrectales se producen en personas mayores de 50 años de edad y tiene una incidencia levemente mayor en hombres que en mujeres.

Alrededor del 75 por ciento de los casos son denominados esporádicos, es decir que se desarrollan en personas que no presentan antecedentes personales ni familiares demostrados.

La lenta progresión de estos tumores favorece la realización de exámenes periódicos para detectar y extirpar los pólipos permitiendo prevenir la enfermedad y reducir su incidencia.

Además, si es detectado en una fase temprana, las posibilidades de curación son superiores al 90%.

El diagnóstico se realiza mediante kits para la detección de sangre oculta en material fecal con método inmunológico o bien mediante colonoscopí­a, que permite no solo el diagnóstico, sino también el tratamiento de este tipo de lesiones.