El síndrome de piernas inquietas como trastorno del sueño. Cuando dormir deja de ser un placer

21-07-2017

 

BUENOS AIRES- Se calcula que un 15% de la población adulta lo padece y que casi la mitad de ellos tienen algún tipo de relación familiar que lo vincula. Por qué hay que prestarle atención.

El síndrome de piernas inquietas es un desorden del movimiento relacionado al sueño que se caracteriza por presentar una sensación displacentera que genera urgencia de mover las piernas   durante el periodo de inactividad, particularmente en las noches, generando alivio al realizar los movimientos que el cuerpo pide.

Durante el sueño, la mayoría de los pacientes que tienen piernas inquietas tienen también asociado movimientos periódicos de piernas, que son movimientos involuntarios que se producen en forma repetitiva y estereotipada a lo largo de la noche. Caracterizados por flexión del tobillo, rodilla y cadera, puede o no estar asociado a un sueño fraccionado con múltiples despertares.

El síndrome de piernas inquietas afecta aproximadamente a un 15% de los adultos, frecuentemente mujeres, y por lo general además existe una historia familiar en el 40% de los casos.

No está muy clara la causa, pero se cree que existen distintos factores que influyen tanto en el sistema nervioso central como en el sistema nervioso periférico. Una hipótesis fuerte se refiere a la disminución de depósitos de hierro que produciría alteración en el funcionamiento celular neuronal.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

El síntoma más importante es la sensación desagradable que genera la urgencia de mover las piernas cuando la persona quiere relajarse y es su hora para conciliar el sueño. Por este motivo es una causa de insomnio, pudiendo generar alteraciones en el funcionamiento diurno del paciente.

La sensación puede ser percibida de distintas maneras. Pinchazos, hormigueo, calambres, picazón, electricidad, tirantez, etc. Estas manifestaciones de manera característica ocurren desde la rodilla hasta el tobillo inclusive. Alivia con el caminar o con maniobras como masajes,  aplicación de agua caliente, presión sobre la zona o estiramiento la extremidad.

Para quienes sufren estas molestias, es importante que sepan que hay determinados factores que agravan el cuadro. Los fármacos, en particular antialérgicos, las medicaciones antipsicóticas y las anti nauseosas, así como ciertos antidepresivos no favorecen los síntomas.

Es importante prestarle atención porque puede haber condiciones que se asocian al cuadro y que deben ser descartadas por el médico, como neuropatías, fallas renales, enfermedades de la columna vertebral, embarazo, parkinson y esclerosis múltiple.

El diagnóstico es clínico con estudios de laboratorio. En especial se debe estudiar los depósitos de hierro, ya que los bajos niveles de hierro son una causa importante. En caso de dudas en el diagnóstico o si se sospecha de otro trastorno del sueño asociado como Síndrome de Apneas del Sueño se puede solicitar una polisomnografía nocturna con saturometria.

El profesional también identificará cualquier medicación que puede potenciar el cuadro; por todo esto es imprescindible que se consulte a un médico clínico o neurólogo. Inclusive, el síndrome de piernas inquietas es una condición tratable que responde bien a la farmacoterapia que éstos indicarán según el caso.

Independientemente de ello, se recomienda siempre realizar ejercicio regular moderado y desde luego evitar las medicaciones agravantes mencionadas.

Por Leandro Garbate | Mn 132547

Medico neurólogo y especialista en medicina del sueño del Sanatorio Modelo de Caseros.

www.sanatoriomodelo.com.ar

 

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