Pesar por la muerte del niño muerto en Punta del Este

03-01-2018

 

URUGUAY- Un nene argentino de 3 años que veraneaba con sus padres en Uruguay murió en un accidente doméstico registrado en un apartamento de un edificio un complejo en el balneario de Manantiales.

Ocurrió cuando el pequeño se encontraba en una unidad de la segunda planta del edificio y se trepó a una cama y de ahí pasó a la ventaba que se encontraba abierta.

Aunque las ventanas de la casa contaban con red de protección, esa justamente no tenía. Según trascendió, la madre estaba con otra mamá y su bebé en el momento de la tragedia.

El cónsul argentino en Uruguay , José Andrés Basbus, tomó contacto con la familia, que es de la localidad bonaerense de Ramos Mejía y se apellida Gómez Romero  y aseguró que el Consulado ayudará a los padres a realizar los trámites legales necesarios para poder trasladar al chico fallecido. La familia regresaría a la Argentina en las próximas horas.

Según informó el diario El País Uruguay, el pequeño cayó de poco menos de diez metros e impactó en el estacionamiento del edificio. Su madre corrió hacia el lugar y de inmediato llevó al niño al sanatorio Cantegril donde los médicos certificaron su deceso.

“Escuchamos que gritaba una mamá con su bebé pidiendo auxilio. Mi compañera fue rápido para ayudar. Pero cayó del lado de adentro. Un médico que andaba por acá le hizo respiración boca a boca”, cuenta la mucama de un chalet a tres cuadras de la casa.

Y amplió: “Nunca vino la ambulancia. Lo llevaron los vecinos y la familia. Mi compañera (que es cocinera) lo vio al nene cuando estaba todo ensangrentado”.

“Levanté la sangre del niño, a él todo ensangrentado. Estuve en el sanatorio con la familia. Ahora estoy esperando a la jueza y a su equipo de la fiscalía”, dice a Carlín Danubio, el portero del complejo.

“Se cayó del tercer piso. Tenía un fuerte golpe en la cabeza. Lo vi cuando lo cargaron en una tabla de surf. Y pedían un auto para que lo lleven. Lo llevaron a un hospital cercano y la madre se desmayó”, detalla Antonio Albertengo, un cordobés de 14 años que está de vacaciones en el lugar.

“Nuestro amigo lo cargó en la tabla”, agrega Marcelo Ramos, también de 14 años, oriundo de Villa María, al igual que Albertengo. Los dos están parando en un complejo vecino.

“Suele haber música siempre saliendo de las casas acá, ahora está híper callado todo”, grafica Daniel Vique, que habitualmente cuida los coches de la cuadra.

 

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