Marzo en crisis para Macri

10/03/2017
Rody

Por Rody Rodríguez.

El gobierno nacional suspendió la Paritaria con los docentes y las clases no empiezan en casi todos el país, pero además la Provincia se niega a recomponer el salario de los maestros y amenazó con reemplazarlos por voluntarios, mientras el presidente Mauricio Macri en pleno discurso ante el Congreso, le dejó un provocador y casi pendenciero mensaje al titular de SUTEBA, Roberto Baradel. Durante tres días consecutivos miles y miles de personas se adueñaron de las calles y cuestionaron el proceso macrista. Así, en medio de los conflictos gremiales y las incertidumbres económicas, el gobierno apuesta a tensar la relación con el peronismo, mientras Comodoro Py se convierte en el principal escenario de la política.

La gestión PRO está acorralada por crisis que explotan en distintos frentes: el judicial que estalló mucho más rápido de lo imaginado con los Panamá Papers, ahora con el Correo de Macri Padre, Avianca y decenas de causas más. El frente político interno también está en crisis, la alianza Cambiemos tambalea con radicales avergonzados de tener que «bancar» un gobierno del que casi no forman parte y Lilita Carrió no se cansa de ensuciar a los posibles candidatos de su espacio, por ejemplo Jorge Macri.

Al gobierno también le llegó la crisis con los gremios, cuya imagen más representativa será la foto de la movilización del martes, que será masiva más allá de la tibieza con la que la CGT trató siempre al proceso macrista. En tanto médicos, estatales, judiciales, bancarios, hasta futbolistas se hacen oír con sus medidas de fuerza.

Un párrafo aparte merecen los maestros, que vienen reclamando recuperar salario perdido y que el gobierno cumpla la ley abriendo paritarias nacionales. La respuesta del gobierno es acusarlos de oportunistas, de vagos, amenazar con utilización de voluntarios, desconocer el derecho a huelga y descontar los días de paro y encima minimizar las amenazas recibidas por el titular de SUTEBA, Roberto Baradel más el colmo de que el propio Presidente de la Nación aliente esas amenazas con un mensaje casi pendenciero.

Volviendo a los distintos frentes críticos que enfrenta el gobierno, naturalmente está la madre de todas las crisis que es la económica. Hay un esfuerzo casi demencial de negar la realidad. Macri se enoja como hacía Fernando De la Rúa en el 2001 cuando le dicen que vamos mal y Nico Dujovne se emociona anunciando el inicio de una etapa de inversiones y de crecimiento, tal como lo hizo José Luis Machinea o el propio Domingo Cavallo en el gobierno de la Alianza. Pero no hay índice ni anuncio que valga. La única verdad es la realidad decía un hincha de Racing y la realidad se ve en la calle, casi a diario aumentan los precios de los alimentos, las tarifas de los servicios, aumentan los desocupados, se dificulta cada vez más el acceso a la salud, a la educación, al trabajo, a la vivienda. Hay un deterioro en la sociedad que el gobierno parece no advertir, y entonces no hace demasiado esfuerzo en revertir estas crisis acumuladas.

«Hay que profundizar el cambio» dice Macri y su dream team y el camino para ese cambio parece ser únicamente la criminalización de la política. En el elenco gubernamental son muchos los que quieren ver a Cristina presa, sin analizar si eso la victimiza y en el fondo hasta puede fortalecer su vínculo con gran parte de la ciudadanía. Todo el macrismo quiere a Cristina Fernández de Kirchner como enemiga. Va más allá de si es conveniente tenerla o no como adversaria o si esa polarización puede dar réditos electorales. El macrismo la quiere como enemiga por que la siente enemiga, hay una inquina indisimulable, un rechazo visceral hacia la ex presidenta.

Y en paralelo la obsesión es intentar demostrar el desquicio de la década pasada y mantener esa especie de guerra santa contra la corrupción K, sin advertir que ya el presidente Macri acumula casi media docena de causas en las que está imputado y los nombres de medio centenar de funcionarios encabezan expedientes judiciales, que los tienen como protagonistas de hechos de corrupción. Seguir con esa fiebre denunciadora es predicar la moral y las buenas costumbres con la bragueta abierta.

CONFLICTO DE INTERESES

Casi desde el inicio mismo de la gestión, mucho se habla de los posibles conflictos de intereses que pueden tener Macri y varios funcionarios nacionales.

La Oficina Anticorrupción enseña que «existe un conflicto de intereses cuando los intereses personales, laborales, económicos o financieros de un funcionario están en conflicto con el cumplimiento de los deberes y funciones de su cargo» pero más allá de este principio, está claro que el principal conflicto que tiene el presidente es contra los intereses de los más necesitados, entendiendo por conflicto la acción de enfrentar, de combatir, y por intereses, las necesidades que tiene un individuo o un conjunto de personas, a las que se les puede llamar pueblo, -aunque para algunos suene peyorativo-. Resumiendo, el gobierno parece empecinado en combatir las necesidades de la mayoría. Ese es el conflicto de intereses que tiene la gestión de Mauricio Macri.

Vale preguntarse, con todo ese panorama adverso ¿qué va a hacer el macrismo para ganar las elecciones? Una receta será afianzarse en el porcentaje de adherentes que tiene en la clase más alta, confiar que seguirá contando con el apoyo de los que odian al kirchnerismo y especular con que el peronismo no logre unificarse.

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