Nuestra Historia

En 28 de noviembre de 1994, la Legislatura provincial votó la división de los distritos de Morón y General Sarmiento.

De cada uno de esos grandes municipios nacerían tres. De General Sarmiento surgieron José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas y del viejo Morón se crearon un nuevo Morón, Ituzaingó y Hurling-ham. Para los vecinos de Hurlingham, fue la concreción de un sueño de más de medio siglo.

Un año después, se eligieron las autoridades y el 10 de diciembre asumió el primer intendente del flamante municipio.

Los nuevos aires autonomistas trajeron un entusiasmo en toda la sociedad que se vió reflejado en la aparición de nuevos medios de comunicación y en la renovación de los ya existentes. Por ejemplo, El Progreso, decano del periodismo zonal, achicó su periodicidad de quincenal a semanal, la revista Hurlingham a través del Espejo, mutó en un formato dinámico de periódico quincenal rebautizado como El Espejo. También se fortalecieron otros medios como la revista Nuestra Ciudad, y aparecieron nuevas publicaciones como la glamorosa Hurlingham Time o el periódico Nuestras Noticias.

También las radios adquirieron una importancia mayor en la vida de la nueva comuna, FM Triac, (la pionera); Radio Ciudad Tesei, FM Corazón, FM Center y FM Radio Ciudad de Morris competían en el espectro radiofónico local.

Nace El Ciudadano

En ese contexto de entusiasmo participativo y mediático nació El Ciudadano. Los iniciadores fueron Fabián Ruiz, Gabriel Arrebillaga y Claudio Ruiz (los tres alternaron la dirección del periódico en la primer etapa), quienes eligieron el Día del Amigo (20 de julio) de 1996 como la fecha de salida del primer número.

Esa primera edición estuvo acompañada por un gran dispositivo de distribución y promoción. Diez promotoras ubicadas en distintos puntos de la ciudad distribuyeron los 30.000 ejemplares del número 1.

La primera redacción estuvo ubicada en la calle Gaboto 590, en Parque Jonsthon, y estaba formada por Gustavo Ríos, Ubaldo Luna, Gustavo Mayares y Nuria García. Diego Natalini fue el responsable del diseño y Raúl Coria en fotografía.

Una de las pautas fijadas en el proyecto de El Ciudadano era su distribución gratuita. El razonamiento era sencillo, sus propietarios confiaban en que el apoyo publicitario vendría en la medida que la llegada a los lectores de la publicación estuviera garantizada y eso era posible con la gratuidad del medio.

Inmediatamente llegó la consigna que acompaña a El Ciudadano hasta nuestros días: «Gratis, por que el derecho a la información, no tiene precio».
En la nota editorial del primer número, que transcribimos a continuación, quedaron fijadas las pautas de la nueva publicación, que obviamente se vinculaba al reciente nacimiento de Hurlingham como distrito independiente.

Otra de las premisas del medio fue llegar a todos los rincones del nuevo municipio. Para eso se implementó una red de distribución con las farmacias como eje. «En todos los barrios hay una farmacia y casi todos los vecinos la visitan una vez por semana, aunque sea para pesarse», razonaron sus propietarios y dejaron en cada una de ellas un dispenser en el que los lectores encontrarían su ejemplar.

Por supuesto no tardó en llegar la consigna que promicionaba esa movida: «El Ciudadano, el mejor remedio contra la desinformación. Encontralo todas las semanas en la farmacia de tu barrio».

Luego Rody Rodríguez asumió la dirección, y en forma paralela, se formó una una sociedad bautizada como HCI -Hurlingham Comunicación Integral-, responsable de la edición de El Ciudadano, sumando también otros proyectos periodísticos como el gerencia-miento de la radio FM Triac, y luego la puesta en marcha de Radio MAS,  una riquísima experiencia comunicacional que funcionó en conjunto con El Ciudadano durante casi 6 años, con sede en la Planta Alta del Paseo Florido.

La tremenda crisis vivida por la Argentina a principios de siglo, puso en jaque a los medios. Radio MAS no pudo sostenerse, mientras en El Ciudadano se publicaba una editorial titulada «Estamos… que no es poco», que reflejaba la época vivida en el 2002.

Con un esfuerzo, no excento de pocos sacrificios, El Ciudadano se mantuvo sostenido por un equipo integrado por Rody Rodríguez, Gustavo Mayares, Raúl Coria y Maru Pampín.

Así hasta el día de hoy, con los sueños intactos, siempre con nuevos proyectos y la renovada esperanza de ser un medio de comunicación totalmente identificado con la gran mayoría de los vecinos de Hurlingham.

Primera editorial de El Ciudadano: 20 de julio de 1996
A modo de presentación

Los medios de comunicación constituyen una herramienta esencial en la vida de las comunidades. Fue siempre así, pero con el paso del tiempo esa importancia fue adquiriendo mayor protagonismo, al punto de considerarse  que no existe desarrollo posible sin información.

Ese concepto, sumado al tentador desafío de ver nacer y crecer un nuevo municipio, son dos elementos que justificarían por sí solos la aparición de un nuevo medio de comunicación.

Desde luego, es elemental reconocer que el periodismo en Hurlingham cuenta con una extensa y rica trayectoria, con un destacado presente y un más que promisorio futuro. Sin embargo, creemos que hay más, mucho más para ofrecer.

Como vecinos de Hurlingham, con varias generaciones en este lugar, no queremos ser simples espectadores de los hechos, malos o buenos, que ocurran en este flamante partido.

Hoy nace El Ciudadano, con la convicción de ser parte de ese futuro promisorio del periodismo local, y la esperanza de convertirnos en activos protagonistas del destacado presente del que hacíamos referencia.
El nacimiento es tentador para describir las características y objetivos del nuevo periódico, haciéndonos caer en infinitos lugares comunes. Preferimos que las conclusiones sean propiedad exclusiva de los lectores.

Como una simple presentación, podemos decir que El Ciudadano no quiere ser un mero difusor de noticias, pretendemos lograr el protagonismo de nuestros lectores; que el vecino, el ciudadano, no sólo sea un testigo de nuestros nuevos tiempos, sino también un fiscal de las cosas que nos pasan.

Es bueno aclarar también que El Ciudadano no será objetivo. Quienes hacemos el periódico tomamos partido, tenemos pasiones, ideales, convicciones, que seguramente guardarán distancia del ideal de objetividad. Tomaremos parte en la defensa de nuestro distrito, de sus tradiciones,  de su desarrollo, de su patrimonio, de su identidad, de sus ciudadanos.

Para poder lograrlo es necesario que nada de lo que ocurra en Hurlingham, nos sea ajeno. La información, ese bien preciado del que hablábamos al principio, debe estar al alcance de todos.

Por eso, El Ciudadano estará todas las semanas en las calles del partido de Hurlingham sin precio de tapa, para que nada impida a nuestros vecinos conocer la realidad del lugar donde viven.

Nos aferramos al concepto de que el derecho a la información no tiene precio, por tanto, no podemos interponer un valor de mercado al acceso a la información.

Esa característica no afectará el profesionalismo, ni la credibilidad del periódico. La gratuidad es una decisión que en nada desvaloriza los principios básicos del periodismo.

Por eso, nos atrevemos a anticipar  que El Ciudadano de Hurlingham tiene mucho valor, aunque leerlo cueste sólo la voluntad de estar informado.

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