Claudia Bracchi: «Me preocupa que ya no se hable de la educación como derecho, ni de igualdad, ni de inclusión»

02-08-2017

HURLINGHAM- La Universidad Nacional de Hurlingham –UNAHUR- lleva adelante un ciclo de formación docente donde se aborda el tema «La escuela secundaria en la Argentina contemporánea». Son seis encuentros, uno por mes, destinados a pensar los temas centrales de la escuela secundaria en nuestro país. El primero de ellos estuvo a cargo del ex ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni que disertó acerca de «El proyecto político pedagógico de la escuela secundaria argentina». Más información en www.unahur.edu.ar

En otro de los encuentros del ciclo «La Escuela Secundaria en la Argentina contemporánea» que organiza la Universidad Nacional de Hurlingham, expusieron Claudia Bracchi (ex Subsecretaria de Educación de la Provincia de Buenos Aires), Néstor Rebecchi (Director de la Escuela de Reingreso N°2 de la Ciudad de Buenos Aires), Gabriel Rodríguez (Director de la Escuela Técnica N°3 de Hurlingham) y a un grupo de alumnos de escuelas secundarias bonaerenses. Esta es la síntesis de la jornada:

Como parte del ciclo que  organiza la UNAHUR que pone en el centro de la escena a la Escuela Secundaria, Claudia Bracchi (ex Subsecretaria de Educación bonaerense y ex Directora Provincial de Educación Secundaria también de la Provincia de Buenos Aires) expuso junto a Néstor Rebecchi (Director de la Escuela de Reingreso N°2 de la Ciudad de Buenos Aires), Gabriel Rodríguez (Director de la Escuela Técnica N°3 de Hurlingham, Víctor Mercante) y a un grupo de alumnos de escuelas secundarias bonaerenses.

La temática que se abordó en la oportunidad fue «La escuela secundaria desde la mirada de jóvenes y adultos» y contó con la apertura del Secretario Académico de la Universidad de Hurlingham, Walter Wallach, quien destacó la importancia del ciclo ya que se articula con los cuatro profesorados destinados a la escuela secundaria que se dictan en UNAHUR. «Independientemente de su formación en su disciplina, teníamos que tener un espacio para discutir la escuela secundaria porque es aquella para la que formamos profesores», explicó.

Néstor Rebecchi dio inicio a las exposiciones instalando el debate sobre el «fracaso escolar» y exponiendo las dos posturas que existen al respecto: quienes ven en él el traspié individual de los alumnos y quienes ponen el eje en los docentes (y los interpelan). Posicionándose en esta última categoría, Rebecchi señaló que «los desafíos para quienes dirigen escuelas secundarias están relacionados a lo que cada director está dispuesto a enfrentar a partir de la concepción de escuela que tenga». Claudia Bracchi planteó algo similar al apuntar que «hay una parte legislativa, normativa, que son las leyes que hay que cumplir y hay otra parte que es el deseo de que todos vayan a la escuela». Y agregó «nosotros los docentes tenemos que dar buenas clases, porque si no damos buenas clases, la inclusión no va a ser real. Podemos hacer escuelas, podemos generar condiciones socio-educativas pero si nosotros en la escuela no generamos condiciones para que pibes y pibas accedan al conocimiento…». Ahí es donde se dirime lo que Bracchi catalogó como la «inclusión real» y apuntó «ese es el desafío, por eso elegimos la docencia».

Más adelante en su exposición, Néstor Rebecchi realizó una categorización «estereotipada», aclaró, sobre los tres tipos de docentes con los que «comúnmente uno se topa al dirigir una escuela»: Docentes N°1 «son los que sostienen que la escuela secundaria se quedó en el tiempo y necesita un cambio total y que, en algún momento, alguien irá a decirles lo que tienen que hacer. Es la posición de los docentes que conciben a la educación como un empleo». Allí, los educadores se autoperciben «más un objeto de cambio que un sujeto de transformación». Sobre el grupo de docentes que Rebecchi catalogó como N°2, dijo que «son los que afirman que la verdadera escuela es la del castigo. Responsabilizan a los alumnos por el fracaso en la escuela, los condenan con frases descalificadoras. No se despegan del mandato fundacional de la secundaria, signada por la selectividad y el disciplinamiento. En síntesis, «son los docentes que bregan por una nueva restauración conservadora» señaló Rebecchi. Por último, los docentes N°3 «somos quienes queremos ser sujetos de transformación, los que consideramos a los jóvenes sujetos de derecho, los que democratizamos las decisiones, los que intentamos humanizar los roles y elevar la dignidad. Creemos en la necesidad de ser partícipes de cambios a partir de entender que una escuela, por el hecho de ser pública, no necesariamente es nacional, popular, democrática y emancipadora y que la construcción de una escuela que responda a ese ideario necesita del trabajo colectivo de los educadores». Al respecto, Rebecchi puntualizó: «esto no es un slogan: si una escuela no es nacional, es extranjerizante o cipaya; si no es popular, es antipopular o de elite y si no es democrática; es autoritaria o educa para la sumisión».

El segundo de los invitados en tomar el micrófono fue Gabriel Rodríguez, quien en su rol de director de una escuela técnica de Hurlingham, invitó a los educadores presentes a «estimular las iniciativas juveniles» para darle mayor cabida a la cultura adolescente y así «desarrollar en ellos un sentimiento de pertenencia». Rodríguez también recomendó «abrir canales de comunicación para que los chicos puedan expresar sus necesidades» y resaltó la importancia de «acompañar la creación y organización de los centros de estudiantes» para encuadrar esos canales de diálogo. Los primeros en darle la derecha fueron los alumnos de la escuela n°16 de Florencio Varela que participaron del panel, quienes señalaron que «es fundamental que haya una buena relación entre docentes, directivos y alumnos» y plantearon como ejemplo positivo de un buen diálogo la banda de música que, hace algunos años, gestaron en su institución en el marco del programa «Patios abiertos».

Claudia Bracchi, por su parte, indicó que las políticas públicas llevadas adelante durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández «fueron en la perspectiva del derecho, de género (…) en revisar cuestiones que tienen que ver con el tiempo y el espacio escolar, reconociendo que las experiencias vitales de los jóvenes no son homogéneas ni predecibles». «Y ahí es donde entra la escuela nostálgica a la que muchos quieren volver» agregó. «Miradas nostálgicas del grupo homogéneo, de historias y experiencias vitales comunes. Hoy, en cambio, las experiencias de los jóvenes son diversas, heterogéneas y contingentes». Y es por esta razón que, explicó, no habla más de «trayectorias escolares», ya que eso significa «pensar en los pibes que están en la escuela». En cambio, «hablar de trayectorias educativas es reconocer que las experiencias son distintas, diversas, desiguales pero que ante esos puntos de partidas desiguales -por condiciones de clase, condiciones materiales-, la escuela se transforma en espacio de posibilidad para tener puntos de llegada de encuentro». En otro momento de las exposiciones, Gabriel Rodríguez destacó el notable crecimiento de la oferta secundaria en el municipio de Hurlingham en los últimos años. Lo hizo aportando datos concretos ya que, según afirmó, en el momento de «su creación, en el año 1995, Hurlingham tenía sólo seis escuelas secundarias públicas y dos escuelas técnicas. De esas seis, no todas funcionaban en dos turnos. En cambio, hoy, en Hurlingham tenemos 27 escuelas secundarias, 31 escuelas primarias (casi la misma cantidad entre primaria y secundaria), tres escuelas técnicas, una agraria y, lo que no es menor, la Universidad Nacional. Todo esto es un avance importantísimo para los chicos» señaló. Unos minutos más tarde, Bracchi expuso datos a nivel provincial: hace algunos años Buenos Aires tenía «cerca de 3000 escuelas secundarias de gestión estatal, de las cuales 2200 eran ciclo básico (1°, 2° y 3° año) y sólo 647 eran ciclo superior (4°, 5° y 6°)» e indicó que «la pirámide no podía no ser pirámide porque no se daban los lugares a que los chicos pudieran terminar la escuela». Los datos de finales de 2015 señalaron que se había avanzado hasta llegar a «2000 escuelas conformadas de 6 años en ciudades, barrios y zonas rurales» de todo Buenos Aires.

La ex directora de nivel secundario de la provincia resaltó estos avances aclarando que «diez años no alcanzan cuando la primaria tardó casi un siglo en ser para todos. Nosotros tenemos tan sólo 11 años de obligatoriedad», y agregó que «los que dicen que las cosas van a cambiar mañana es porque no conocen las escuelas, no recorren las rutas, no conocen lo que pasa adentro de las aulas: que avanzás, retrocedés, volvés a avanzar, que tenés un logro, que lo aprendés a disfrutar, que tenés problemas -que todos los días hay problemas-, que en contextos de exclusión los problemas son mayores porque los pibes vienen a la escuela a aprender pero si tienen hambre, primero tienen que comer. Por eso hay complejidades. El que habla de la escuela desde el sentido común es porque no entiende las complejidades de los procesos que se dan todos los días en las instituciones educativas» y concluyó: «Me preocupa que se dejen de expresar algunas categorías que eran medulares hasta hace poco. Ya no se escucha hablar de educación como derecho, ni de igualdad, ni de inclusión de ni de participación».

 

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