Marcelo Zapata: “Me gusta la democratización de la música”

(Por RAUL CORIA)

“En cinco minutos libres” es el sexto trabajo discográfico de Zapata, presentado el domingo pasado en el Centro Cultural Quinquela Martín. Un gran disco plagado de baladas, sones cubanos y hasta un tango en estilo electrónico componen este nuevo trabajo del trovador de Hurlingham.

-¿Cómo vivís la presentación de tu último trabajo discográfico?

-Con vértigo, con mucho vértigo. La verdad es que yo nunca había tenido el cien por ciento de la producción total de un disco, en este caso si. No solamente están las canciones sino que también elegí el repertorio y convoqué a los músicos que están a la altura de este trabajo. Es un disco muy ecléctico, porque está muy abierto, por eso digo que, en cuanto a los diversos estilos que hay en el disco, necesitaba una banda que se adapte, y creo que lo logré.

-¿La banda que armaste es la misma con la que grabaste los discos anteriores?

-Hay una banda de amigos míos músicos que tocan desde siempre. Ezequiel Doniani que es baterista, que es de acá, de Hurlingham y Leo Eyerhamono, son siempre la base de mis discos. Los  bajos los grabé yo al igual que la guitarra y después entré a convocar a mucha gente. Por ejemplo, graban cuatro pianistas, en distintos temas. Sume a Luciano Jungman que toca el bandoneón, que es un gran amigo mío y que ahora está viviendo en Suiza y que es el primer bandoneón de Color Tango, está también Sandra Izzo, Matías Ravier y Paula Ferrer que es una trovadora muy importante. La verdad es que se armó un mixer  muy grande, por eso digo que es un disco muy abierto.

Con temas que marcan diferentes estilos…

-Mirá… te lo describo, Desandando es una canción bien estilo Serrat, Carta a Matías es un samba brasilero, que en realidad es una carta a mi amigo Matías Ravier que vivió mucho tiempo en México, se casó con una brasilera, tiene un hijo mexicano y ahora se vino a vivir acá, a la Argentina. Diario de viaje es una canción bien montevideana, bien uruguaya. Daniela es una canción que es un landó peruano, Canción de cuna es justamente eso, una canción de cuna donde se sumo cantando Olivia, a quien le escribí el tema antes de nacer y lo grabó cuando ella tenía siete años, ahora tiene 12. Cerrojo es una canción bien de trova cubana, sólo con la guitarra y con algo de teclado, No cabe el cielo es una zamba argentina, distinto a Carta a Matías que es un samba brasilero. Noticias urbanas es un bolero clásico, Pasa la vida es un son cubano y Tango cero es un tango electrónico, armado en la época de la gripe A, te acordás, pero que habla del desencuentro además. Y por último Desde adentro es un tema que yo le compuse al Turco Adrián Eslaiman que es un amigo mío desde hace treinta años.

Te diste varios lujos en el disco, digo, armaste una banda con amigos y grabaste temas con los estilos más diversos…

-Si, es verdad. Pero yo trabajo así. No se hacerlo de otra manera. Además trabajo con amigos y lo hacemos desde la música, y en el caso del disco vinieron y tocaron de onda y lo disfrutamos, ninguno cobro y es muy loco, porque acá hay muchos músicos que no se conocen entre si pero pusieron lo mejor.

Marcelo, estamos en un momento del país donde, al parecer, no hay grises. Estás de un lado o de otro, sos de River o de Boca, no hay puntos intermedios. En medio de esto vos te sentás a componer, ¿desde dónde lo haces?, ¿cómo influye este momento, esta época?

-Yo tengo muy claro que es lo que quiero hacer, hacia donde quiero ir. Tengo toda una postura. Las canciones tienen todas, una postura definida, no es casual que Desde adentro forme parte de este disco. Hay toda una postura, una bajada de línea clara en todo el disco. No es partidario, pero tiene una postura clara, tal vez por que yo tengo claro donde estoy parado, a donde voy. La verdad es que no es algo que me incomode a la hora de componer. Te hablaba de la oportunidad de hacer un disco que se llame 2001, y habla de la crisis que se vivió en ese momento y eso tiene mucho de posición ideológica, ahí tampoco hay grises. Mirá, yo armé una canción que se llama El Puente y que habla del asesinato de Mariano Ferreira y tomo como base el hecho de lo que dijo Máximo Kirchner “a mi viejo lo mató la misma bala que mato a Mariano», o sea, una misma bala que mató a dos personas. A mi eso me conmueve enormemente, me conmueve la historia, me entendés, me conmueve que el tipo haya dejado la vida por eso. Por eso te digo, yo escribo sobre estas cosas, no me son indiferentes y la verdad es que no se que le pasa a la gente con eso. También hay muchas mentiras en toda historieta, yo creo que cuando uno compone lo hace para uno, yo no tengo idea que canción va a pegar, si es que va a pegar y la verdad no me interesa.

¿Cómo sentís esta actualidad musical?, esta tendencia, que no es tan nueva, de que lo que más se escucha no sea nacional…

-Es al revés el tema. En realidad se escuchan canciones todo el día, fuera de esa segmentación que vos hablaste de la cumbia y la música extranjera se escucha balada, ahí la tenés a Marcela Morello, lo que hace Vicentino son canciones, lo que hace Calamaro son canciones y además con un rango bien adentro. Está la balada que convive con la rumba, que convive con el son, o sea, creo que todo convive con todo, más allá del estilo. A mi lo que me gusta mucho de estos tiempos que están corriendo es la democratización de la música, porque, porque en realidad el negocio como estaba concebido antes voló por la mierda hace muchos años. Yo por ejemplo, saqué trescientas copias de este disco y no hago una puta copia más porque después lo cuelgo por internet, porque salvo Luis Miguel que es una marca registrada y que vende disco porque es Luis Miguel, hoy te doy una dirección de internet y te bajás todo el disco y se la pasás a Rody y le decís que se lo pase a otro y así, ¿me entendés?. Por eso te digo ya no hace falta el disco, o ¿cuántos ñatos ves por la calle que anden con un discman reproduciendo un CD original?, hoy escuchan música desde el teléfono, o sea, esto es así.

-¿Y esto lo ves como algo positivo?, vos sos docente, no vivís de lo que grabás, pero ¿qué pasa con los artistas que viven sólo de este trabajo?

-Estamos pasando por un tiempo de trasformación, de adaptación a los nuevos medios. El tema es llegar a la mayor cantidad de gente, hoy no pasa por cuantos discos vendés sino como hago yo para llegar a más cantidad de gente. En Hurlingham hay muchas bandas buenas, que tocan rock, blues y sus derivados. Yo estoy super despegados de todo eso. A mi me encanta por un lado ser parte de esta comunidad, por otro lado me gusta hacer lo que hago porque no se hacer otra cosa pero eso no me condiciona, tampoco me agranda, al contrario es lo que puedo hacer digamos, y los hago en los tiempos en los que los puedo hacer, por eso el título del disco, con la calidad que creo que lo puedo hacer, aprendiendo todo el tiempo por supuesto.