Derechos nuevos y restaurados

    Por EDY BINSTOCK*

    El triunfo electoral de Néstor Kirchner el 27 de abril de 2003 inauguró una nueva etapa histórica en el período democrático instaurado en nuestra patria a partir de 1983.

    Si algo caracterizaba a nuestro país en aquel entonces era una profunda crisis en el rol del Estado, una sociedad a la deriva y una ausencia de derechos para gran parte de sus habitantes.

    El presidente Kirchner se planteó como objetivo «recuperar la autoestima de los argentinos», para lo cual se propuso volver a poner a la política en el centro de la escena. La política como la voluntad y la posibilidad de regir nuestro «propio destino». Es en ese marco que la plena vigencia de los Derechos Humanos para todos y todas se transformaron en el rasgo principal de su gestión de gobierno. No nos equivocaríamos si nombráramos a Néstor Kirchner como el «Restaurador de Derechos».

    A mi entender hay dos medidas que son fundantes de esta política: por un lado la nulidad de las leyes de impunidad, (Ley punto final y Ley de obediencia debida), que impedían el juzgamiento de los responsables de los crímenes de lesa humanidad; y por otro la renovación de la Corte Suprema por ser el máximo tribunal de justicia de la Nación. Estas medidas posibilitaron que los crímenes producidos por la dictadura cívico militar no quedaran impunes y que «el Estado Democrático juzgue al Estado Terrorista» de modo de sentar las bases para la construcción de una sociedad democrática basada en una cultura de respeto a los Derechos Humanos.

    Desde el inicio de los juicios en el 2006 alrededor de 1900 personas, entre civiles y personal de las fuerzas armadas y de seguridad, están involucradas en las causas contra el Terrorismo de Estado. De ellas un 20% han recibido sentencia, pero son pocas las confirmadas por la Corte. Según datos del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) desde la sentencia hasta su confirmación el plazo es de 2años y 3 meses.

    Un logro cualitativo ha sido denunciar el compromiso de los grandes grupos económicos con el genocidio, es decir, vincular el proyecto económico y sus implementadores con la violación a los Derechos Humanos. También la vinculación entre las dictaduras del Cono Sur y los EEUU en la represión a opositores políticos denominado «Plan Cóndor».

    De los 400 niños y niñas apropiados por la dictadura, 107 han recuperado su identidad. Significa un triunfo sobre la «barbarie» y el compromiso activo de gran parte de nuestra sociedad que ha logrado sensibilizarse y comprometerse en esa búsqueda. Recordemos que los organismos de Derechos Humanos lucharon muchos años en soledad para que sus justas reivindicaciones fueran reconocidas. Esto generalmente es así, dado que los Derechos Humanos expresan el resultado de luchas sociales y reivindicativas de hombres y mujeres, que previo a convertirse en derechos fueron lucha, puja y negociación.

    En otras palabras, los Derechos Humanos no son otra cosa que una construcción social instituida luego por los Estados en leyes y políticas públicas.

    Partiendo de esta perspectiva el kirchnerismo en el gobierno tuvo y tiene una mirada «integral» de los Derechos Humanos. Es decir, al hacer una opción por los más pobres y desprotegidos, incorpora al compromiso por la vigencia de las libertades individuales, el respeto por los derechos sociales de todo el pueblo.

    Así como en el gobierno de Néstor Kirchner la recuperación del trabajo y la apertura de paritarias (entre trabajadores y empleadores mediadas por el Estado) para tener salario con derechos fue una prioridad, también en los sucesivos gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner esta política se continuó y profundizó.

    La nacionalización de las AFJP (es decir el paso de las jubilaciones nuevamente a la órbita del Estado) posibilitó ampliar esa cobertura a más del 90% de nuestros jubilados y, la Asignación Universal por Hijo (AUH) igualó en derechos a los hijos de aquellos que aún están sin trabajo, o no gozan de los derechos que le corresponde (trabajo en negro) con los hijos de los trabajadores en relación de dependencia.

    Una forma particular de violación a los Derechos Humanos lo constituye la discriminación al que se considera diferente para luego estigmatizarlo y segregarlo. Esta mirada está muy presente en nuestras sociedades y tiene manifestaciones económicas, sociales, culturales, por etnia, por nacionalidad, por género, por orientación sexual, por discapacidad. La aprobación del matrimonio igualitario así como la Ley de identidad de género marcaron un hito en nuestra historia reciente como símbolo del respeto a los derechos de las minorías

    Se combina así la lucha por nuevos derechos y la restauración de derechos que fueron conculcados durante la primacía de la mirada neo liberal de la economía que llevó a la marginación y exclusión a millones de compatriotas. En este orden se encuentran la aprobación de la Ley del Nuevo Estatuto del Peón Rural con el objeto de combatir la informalidad laboral, así como la Ley de Servicio Doméstico que está dirigida a dignificar a las personas, en su mayoría mujeres, que trabajan en casas particulares.

    En el mismo orden se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, más conocida como Ley de Medios; tal vez la más importante en términos de construcción democrática en la medida que garantiza que toda la pluralidad de voces pueda ser escuchada. Y por eso implica todavía una enorme puja con los monopolios mediáticos y los grandes intereses económicos concentrados que impiden la plena vigencia de la Ley en pos del pensamiento único. Porque lo que la ley posibilita, es la emergencia de otros discursos y por ende la posibilidad de construir otros «sentidos comunes», en un mundo donde la tecnología combinada con la comunicación es fuerte formadora de opinión.

    Finalmente hay un derecho sobre el que se ha avanzado significativamente en estos años y es el Derecho a la Educación. Diez años atrás gran parte de nuestros chicos concurrían a la Escuela para tener la posibilidad de un plato de comida. Hoy, se sancionó la Ley de Educación Nacional, se incrementó el presupuesto a más del 6% del PBI, se incorporó a todos los estudiantes de escuelas secundarias a las nuevas tecnologías a través de las netbooks, se recrearon los colegios industriales porque la industria es la mayor generadora de empleo. Se fomenta y facilita la terminalidad de los distintos niveles educativos. Destaco en este período la generación de nuevas universidades en el conurbano bonaerense como uno de los hechos más dignificantes dado que allí concurren mayoritariamente, jóvenes que son la primera generación familiar en acceder a formación de nivel superior.

    En estos diez años hemos reconstruido una Sociedad. Y lo hemos hecho entre todos y todas restaurando e incorporando nuevos derechos. Aún resta mucho por hacer: hay compatriotas sin trabajo o con trabajo sin derechos, hay miles de jóvenes que ni trabajan ni estudian, hay aún minorías estigmatizadas, hay violencia de género.

    Reivindicando lo hecho debemos comprometernos con lo que falta. Como dijo Cristina: «siempre va a faltar para la victoria definitiva mientras haya un pobre en nuestra patria»

    *Edgardo Binstock es referente de derechos humanos del Movimiento Evita y fue Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires.