Abrazando la doctrina Chocobar el carnicero que aplastó con su auto a un ladrón es candidato de Juntos por el Cambio

En 2016 aplastó con su auto contra un semáforo a un ladrón que lo había asaltado en su local y le provocó la muerte. En septiembre de 2018 fue declarado «no culpable» por un jurado popular. Mauricio Macri lo había defendido en el momento de su detención. Ahora, Juntos por el Cambio lo propone en la lista de candidatos a concejal.

Daniel Oyarzún, el dueño de una carnicería de Zárate que en 2016 aplastó con su auto contra un semáforo a un ladrón que lo había asaltado y le provocó la muerte, y en 2018 fue considerado no culpable por un jurado popular, será candidato a concejal de esa ciudad por Juntos por el Cambio, la nueva versión nominal de Cambiemos. La propuesta no debiera sorprender. En 2016, cuando Oyarzún fue detenido por homicidio, el presidente Mauricio Macri salió a los medios en su defensa para decir que «es un ciudadano sano, querido, reconocido por la comunidad» y que «debería estar con su familia tranquilo, tratando de reflexionar todo lo que pasó». Oyarzún reflexionó y es candidato por la alianza que instaló la doctrina Chocobar.

Oyarzún, dueño de la carnicería Billy Yoou, en Zárate, fue asaltado por dos hombres el 13 de septiembre de 2016, poco después del mediodía. El carnicero atinó a golpear con su cuchillo en la sierra sinfìn y logró asustarlos. Los asaltantes tomaron cinco mil pesos de la caja y escaparon en una moto. Oyarzún decidió perseguirlos para recuperar su dinero. Unas cuatro cuadras después, logró darles alcance. Tocó la moto con el auto lo que provocó que cayeran. Uno de los asaltantes logró escapar. El otro, Brian González, quedó atrapado entre el semáforo y el paragolpes del auto. Varios vecinos que rodearon la escena aprovecharon para golpear al herido que no podía moverse. Finalmente, producto del aplastamiento, González falleció.

El comerciante quedó detenido en una comisaría. Al día siguiente, medio centenar de vecinos entró a la intendencia para reclamar la libertad de Oyarzún. Al día siguiente, como haría un año y medio después con Chocobar, el presidente Maurico Macri salió a terciar en el caso, se puso del lado del comerciante y presionó a la jueza que debía decidir sobre la libertad o detención y opinó, abiertamente: “Quiero decir que más allá de toda la reflexión que tenga que hacer la Justicia en la investigación, si no hay riesgo de fuga porque es un ciudadano sano, querido, reconocido por la comunidad, él debería estar con su familia tranquilo, tratando de reflexionar todo lo que pasó, mientras la Justicia decide por qué pasó, por qué sucedió esta muerte que tuvimos”.

La reacción posdatada (decidió perseguirlos y recorrió 400 metros antes de aplastar a González) de Oyarzún fue considerada por un jurado popular como un acto en defensa propia, y lo declaró no culpable, con lo que el comerciante recuperó la libertad. La misma suerte corrió el médico Lino Villar Cataldo en Loma Hermosa, quien había baleado a un asaltante dos semanas antes que el caso de Zárate, y en abril pasado fue también declarado no culpable por un jurado popular.

La alianza Juntos por el Cambio (Cambiemos) leyó en términos emocionales el resultado del juicio. Coherente con la idea de defender por encima de cualquier ley los bienes personales –Chocobar es un modelo de esta línea–, y haciendo caso omiso de la reciente muerte a manos de un policía bonaerense del médico Ricardo Tassara en Burzaco, convocó a Oyarzún para arrastrar votos.

«»Estoy muy orgulloso de poder participar, contar mi historia de vida de trabajador honesto y poder ayudar para seguir trabajando por los derechos de las víctimas, yo fui víctima», dijo Oyarzún, en esa extraña voltereta que da la moral para justificar ciertas muertes cuando resultan ajenas.

 

 

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