Andrés D’Alessio: Un hombre justo y sensible. Un luchador

El próximo 4 de abril se cumplirán 10 años de la muerte de Andrés D’Alessio. Vecino de Hurlingham, Juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal, que llevó adelante el histórico Juicio a las Juntas militares que se realizó en 1985, Procurador de la Nación entre 1987 y 1989; Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires entre 1994 y 2002, elegido por el voto de profesores, docentes y estudiantes.

Andrés José D’Alessio fue un constante luchador, fiel a sus principios y de incuestionable honestidad. Permanente defensor de los derechos humanos, Andrés D’Alessio fue quien investigó y logró la primera restitución de un hijo de desaparecidos con el caso de Paula Logares, hija de Mónica y Claudio Logares, secuestrados el 18 de mayo de 1978 en Uruguay.

Era un hombre «justo y respetuoso» como lo calificó Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, quién también lo puso como ejemplo para demostrar «que no se pierde la hombría ni la seriedad por ser tierno y humano».

D’Alessio nació el 17 de abril de 1940 en Buenos Aires. De familia docente, se recibió de abogado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En esa Facultad ingresó en 1958, y desde 1965 empezó a dar clases, enseñando y construyendo Democracia. Desde 1972 ha ejercido cargos docentes en la mencionada facultad.

En 1984 fue designado titular interino de derecho penal. Ese mismo año fue designado juez de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. En ese carácter participó en 1985 del Juicio a las Juntas militares que se apoderaron del gobierno en 1976, implantando la dictadura más sangrienta de la historia argentina.

Télam Buenos Aires, 08/12/2008
25 AÑOS DE DEMOCRACIA: 22/04/1985, comienza el juicio a las juntas militares que gobernaron los últimos años el país y cometieron una serie de violaciones a los Derechos Humanos.
Foto: Archivo Télam/jcp

La tarea de aquel tribunal fue reconocida a nivel mundial y motivó no pocos momentos de tensión en una Argentina en la que todavía quedaban muchos resabios de la dictadura. Ocupó ese cargo hasta 1987 año en el que fue nombrado Procurador General de la Nación cargo que ocupó hasta 1989, cuando Carlos Menem le pidió la renuncia.

También en el ‘87 y hasta 1990, fue profesor titular interino de derechos humanos y garantías en la UBA.

En 1994 fue elegido por el voto de profesores, docentes y estudiantes, Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, cargo que ejerció hasta 2002.

Con Ricardo Gil Lavedra fueron compañeros de cátedra de la Facultad de Derecho (UBA), luego integra-ron la Cámara Penal del histórico Juicio a las Juntas, pero también coincidieron en su adhesión a Raúl Alfonsín a principios de los años ’80. Gil Lavedra lo caracteriza como «un defensor de los derechos individuales, de carácter fuerte y de una inteligencia muy clara», en una nota en Página/12 tras la muerte de D’Alessio, Gil Lavedra recordó el día en el que los dos caminaron hasta el comité de la UCR de Charcas y Pueyrredón para afiliarse «porque en ese momento todo el mundo tenía en el horizonte que en la reapertura democrática había que tratar de ser activo».

Andrés D’Alessio mantuvo a lo largo de su vida una dura pelea con su salud. Siendo muy chiquito sufrió de polio-mielitis que lo dejó severas consecuencias. En el 2000 le trasplantaron un riñón y empezó con infecciones por las que terminó perdiendo una pierna. En el verano de 2009 D’Alessio fue internado en la Clínica Favaloro con un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda.

El 12 marzo de ese año falleció su admirado y amigo Raúl Alfonsín. No llegó a enterarse. Había sufrido por esas horas una severa des-compensación. El sábado 4 de abril a la noche Andrés D’Alessio falleció. Tenía 68 años.

 

Siendo muy joven se casó con Ana María Fernández, con la que tuvo nueve hijos: la actual jueza Ana María, la Psicopedagoga María Virginia, el Ingeniero Andrés José, la Licenciado en Relaciones Públicas Luciana, el Licenciado en Ciencias Biológicas Santiago, la Médica Pediatra Marcela, el Ingeniero Electrónico Miguel, la Abogada Julia y el Licenciado en Ciencias Políticas Sebastián.

La ex decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto, recordó que «Andrés era un familiero genuino que armaba recorridos de ida y vuelta a Hurlingham de modo de compatibilizar con los horarios de la mayoría de sus hijos. Todos y cada uno de los logros familiares -los profesionales y los afectivos- eran un motivo de su orgullo. Además, era un admirador de los criterios de Ana y de sus hijos. Por su estilo, armaba grupos grandes y emprendía buenas causas».

Resulta imprescindible que Hurlingham, su ciudad, rinda el merecido reconocimiento a su figura.

Es un acto de justificada reivindicación homenajear a Andrés D’Alessio, y en su nombre, valorizar los Derechos Humanos y a una Justicia de verdad, y con memoria.

 

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