Juan Becerra habla de su último libro: “Fenómenos argentinos” y de «la vanguardia pop de la argentina conservadora»

    Por Gabriela Chamorro.

    Juan José Becerra es uno de los escritores más reconocidos y valorados de la nueva literatura argentina. El Ciudadano tuvo la satisfacción de contarlo entre sus columnistas. Autor de más de una docena de libros, -entre ellos los laureados internacionalmente El espectáculo del tiempo (2015) y El artista más grande del mundo (2017)-, su último trabajo es un ensayo imperdible: Fenómenos Argentinos.

    Y Juan José Becerra lo hizo de nuevo. Luego de sus libros Grasa y Patriotas nos regaló hace muy poco el tercer tomo de una especie de trilogía en la que desfilan los personajes más conservadores del presente de nuestro país. Se trata de Fenómenos Argentinos, en él con su agudeza y su prosa filosa, se encarga de cada uno de ellos y los va descartando capítulo tras capítulo porque para él es «catártico».

    Y explica esa sensación: «Yo que soy individualista y no me sale descargarme de manera colectiva o gritando por alguna causa u organización, hago esto, escribo y ahí hay como una pulsión del cuerpo civil que se descarga ahí»

    Encuadrado dentro del ensayo, las siluetas y perfiles de los elegidos son personas que existen en la vida pública pero él asegura que introduce un poco de «indignación» al relato.

    El título del libro remite a Pepe Biondi y Becerra nos asegura que la idea tuvo que ver precisamente con esa ironía con la que el cómico lo usaba «¡Qué fenómeno!» refiriéndose a esos que «creen que se la saben todas y bueno…»  En este sentido considera que los personajes son los «parlantes de la época, parlantes que generan discursos, que nos dicen que esto que está sucediendo es bárbaro, etc».  Ante estos personajes dice «hay gente que tiene debilidad mental (no en el sentido psiquiátrico o patológico) para enfrentarse a esos discursos con los cual esto que dicen penetra directamente en la sensibilidad individual y termina reproduciéndose como robot sin ningún tipo de freno»

    Por eso escribir este libro, además de un análisis que se hace del sujeto también obliga al escritor a un desgastante trabajo intelectual: «Tuve que leer varios libros de Iglesias» (Fernando) ejemplifica con ironía.

    Sin embargo también parece haber algo de militancia cuando nos asegura «me parece que estos personajes públicos que tienen mucho poder y que son capaces de descargar sobre la sociedad la ficha de la indignación de la moral, se merecen como mínimo una lectura crítica»

    Con referencia a las características en común o no de los hombres que figuran en este libro, con los dos anteriores es muy claro. «Me parece que si hacés la lista de todos los personajes de los tres libros hay una confluencia: son todos poderosos, digamos que se acumulan como el polvo en el mismo ángulo de la habitación, son la vanguardia pop de la Argentina conservadora».

    Y aclara que cada uno tiene sus características, Baby Etchecopar un «marginal de la derecha», Marcos Aguinis «el intelectual de derecha», Eduardo Feinmann «un nazi brutal, aunque es un personaje pequeño. Todo es pequeño en él: sus ideas, él mismo es pequeño.  Feinmann representa el ala salvaje de la república conservadora. Pero la representa a la medida de su pequeñez».

    También está el caso de Fernando Iglesias que es un «gorila que no se puede controlar con ningún antídoto». Respecto de éste último asegura que volvió sobre él, sobre quien ya había escrito, porque siempre que leía sus declaraciones le llamaba la atención que él, entre su persona y su obstáculo, siempre ponía sus libros, el decir que era escritor y escribía muchos libros, o sea «usaba como escudo a sus libros».

    De alguna manera al escucharlo terminó convenciéndolo y leyó tres libros de él y el resultado fue que «como lector de literatura que hace muchísimos años que leo literatura me dio la sensación de que si sus libros fueran personas serían incogibles y eso es mucho decir. Por lo cual no entiendo por qué le hace tanta propaganda al libro porque para personas como yo, que caen en la aceptación de leerlos, nos llevamos una gran desilusión»

    Para que no queden dudas Becerra sintetiza lo que van a encontrar los lectores cuando se acerquen a las páginas de Fenómenos Argentinos: «Me da la sensación de que es un libro del star-system de los lenguaraces de la Argentina conservadora. Forman un sistema de estrellas. Veo mucho odio ahí. Uno ve el odio en el discurso, porque es evidente que tienen como objetivo la destrucción de algo, pero al mismo tiempo eso se ve en el cuerpo de esas personas. Dan la sensación de que quieren destruir la Argentina popular, que con todos sus defectos tiene derecho a la existencia. Es muy notable que en todos ellos el cuerpo, el discurso biológico, el énfasis con el que dicen las cosas, es más importante que aquello que digan en el campo verbal. Fernando Iglesias, Jorge Lanata, Feinmann, Alfredo Casero, Marcelo Longobardi a su manera diplomática, odian ese objeto llamado la Argentina popular. Creen que es mejor que no exista. Ahí veo, además del odio, una razón racista. Me parece que ese odio es racista. Estos personajes comprenden a la Argentina popular como una raza inferior»

    POLITICAMENTE INCORRECTO

    ¿A qué mundo común pertenecen Jorge Lanata, Eduardo Feinmann, Jaime Durán Barba, Marcelo Longobardi, Alfredo Casero y Marcelo Bonelli, entre otros personajes de la escena pública nacional? ¿Qué conjunto de valores, qué sistema los agrupa? Según este libro, son unos fenómenos en el sentido del término que popularizaron Pepe Biondi y el tango «¡Qué fenómeno!», grabado por Carlos Gardel. Estas figuras poderosas e influyentes pertenecen, según Juan José Becerra, a la vanguardia pop de la Argentina conservadora. Desafiado por el enigma que representan, el autor se propone ir más allá de los rótulos fáciles para intentar leerlas en profundidad. Con la destreza de un cirujano del lenguaje, desglosa sus discursos mediáticos para exhibir sus desatinos. El resultado es una galería de retratos en clave de comedia, que Becerra perfila con ironía, pasión y una agudeza en las antípodas de cualquier corrección política.

     

    Editorial PLANETA. Número de páginas: 208. Precio: $450.

    DEJA UNA RESPUESTA