En Almirante Brown se derrumbó el circo de Giustozzi

    Por DANIELA BAMBILL*

    Almirante Brown está viviendo un momento político muy interesante. En 2007 cuando Darío Giustozzi asumió como Intendente Municipal, lo hizo sobre las banderas de cambio rotundo en la gestión y en la lógica de construcción política, hasta el momento supuestamente personalista y sin rumbo. Lo cierto es que a poco de asumir comenzó a montar un circo que duró 8 años. En enero de 2008 la primera situación poco clara fue un supuesto atentado contra su vehículo. No dudó en convocar a todas las fuerzas políticas que de buena fe acudieron a una marcha por la libertad democrática en el Distrito. A poco de andar se supo que el atentado no había sido tal, pero el efecto social sirvió durante unos meses.

    El maquillaje de los centros urbanos y la hiperquinesia en la gestión anunciaban un cambio de gestión que no fue. Giustozzi centralizó la gestión municipal en Adrogué y las arterias principales, el resto del distrito se sumía en la postergación lentamente.

    En 2009 tuvo un intento de alejamiento del Frente para la Victoria en el armado frustrado por Néstor Kirchner que lideraban Sergio Massa y Pablo Bruera, en las elecciones legislativas apostó por la “lista espejo” y quiso hacer valer una supremacía ficticia respecto de los votos en el Conurbano.

    Luego de la muerte de Néstor Kirchner, las aguas parecieron aquietarse en Almirante Brown y 2011 lo encontró siendo el único candidato del Frente para la Victoria. Pero esa calma sencillamente precedía la tormenta, en 2013 fue el primero en defeccionar para constituir junto a Massa el Frente Renovador.

    Los dos años que siguieron en el derrotero de Darío Giustozzi son conocidos públicamente debido a que ha sido la espada mediática de las embestidas opositoras de Massa contra el Gobierno Nacional, como Jefe de la Bancada del Frente Renovador tuvo un desempeño mediocre, cediendo la palabra a diferentes diputados de su bancada según el tema a tratar en el Congreso.

    Luego del escandaloso intento por derrocar a la Presidenta en enero último, con el caso Nisman, del que fuera adalid de las banderas contra el Gobierno Nacional y frente a la imposibilidad numérica del Oráculo de las encuestas, Giustozzi pegó nuevamente el portazo y volvió al Frente para la Victoria con la intención de recuperar el territorio perdido, candidateándose a Intendente Municipal nuevamente.

    Pero esta vez en Almirante Brown las cosas no le eran favorables, el peronismo de Almirante Brown siguió construyendo y reacomodando sus fichas después de la deslealtad giustozzista.

    Desde el llano algunos dirigentes, otros ostentando representatividad institucional comenzaron un trabajo que terminó cristalizándose en la lista de Unidad que llevó a Mariano Cascallares, actual Presidente del IPS como Candidato a Intendente.

    Con una propuesta sólida y el apoyo de toda la militancia del Frente para la Victoria, Cascallares recorrió Almirante Brown y resultó electo como Candidato a Intendente por el 61, 52 % de los votos en las PASO del FPV.

    Los resultados generales arrojaron un 53% para el FPV en total, seguido de Cambiemos con un 20,66, lo que hace suponer que en octubre Cascallares será elegido Intendente Municipal de este distrito del Conurbano.

    Faltan 60 días para definir el futuro de Almirante Brown, los desafíos en gestión son enormes y en términos políticos también, sin embargo, un clima de euforia y optimismo se vive hoy en el Frente para la Victoria que en estos años ha tenido que soportar diferentes avatares y de los cuales ha salido fortalecido.

    Mariano Cascallares ha conformado una síntesis con las distintas vertientes del FPV y se perfila como el nuevo conductor del espacio localmente.

    La construcción está conformada en su mayoría por dirigentes generacionalmente pares, con entusiasmo y responsabilidad para afrontar los desafíos que se vienen.

     

    *Dirigente de la Corriente Nacional de la Militancia.