“Hogar”, una película  multipremiada en el Festival de Locarno

La ópera prima de Maura Delpero, HOGAR (Maternal título internacional), este sábado ganó varios galardones en el Festival Internacional de Cine de Locarno, entre los principales premios podemos destacar la Mención Especial del Jurado de la Competencia Internacional, y además recibió otros tres premios: Jurado Ecuménico, segundo Premio del Jurado de la Juventud (Giovani) y Europa Cinemas Label.

En agosto, en el marco de la competencia oficial del Festival Internacional de Locarno, la película tuvo su estreno internacional,  protagonizada por la actriz italiana Lidiya Liberman, y con el debut actoral de las argentinas Denise Carrizo y Agustina Malale.

El filme es una producción de CAMPO CINE  en coproducción con Disparte (Italia), Vivo Film (Italia) y Rai Cinema (Italia), distribuida internacionalmente por Charades (Francia) y en Argentina por SANTA Cine.

El estreno de HOGAR en Argentina está previsto para este año.

La película cuenta la historia de Luciana (Agustina Malale) y Fátima (Denise Carrizo) comparten un cuarto junto a sus hijos en el «Hogar», un instituto religioso italiano para madres adolescentes ubicado en Buenos Aires.

Son amigas diferentes, opuestas, complementarias. Se pelean todo el tiempo, pero se aman y se necesitan. Son dos niñas repentinamente transformadas en madres. Sus días transcurren intentando construir su temprana maternidad, sobrellevando el encierro junto a sus hijos y adaptando sus necesidades adolescentes a lo que la doctrina religiosa de la institución les permite.

El arribo desde Italia de Sor Paola (Lidiya Liberman), única Hermana joven del Hogar, alterará el equilibrio entre las amigas. Llegada a Argentina para tomar sus votos perpetuos, la monja busca tímidamente su lugar al interior de la institución, descubriéndose más atraída por el mundo de las adolescentes y de sus hijos que por el de las colegas.

Sor Paola, Lu y Fati son tres mujeres muy diferentes. Encontrándose influenciarán sus vidas y su identidad de madres, develando las contradicciones de un lugar en el que conviven la maternidad precoz de las chicas y aquella ausente de las monjas.

A continuación transcribimos una entrevista a su directora:

¿Por qué quise hacer esta película?

Hace muchos años tuve el deseo de hacer una película sobre uno de los eventos humanos más misteriosos: la maternidad. Quería investigar su impacto en la vida de una mujer. Siempre sentí que era una temática muy densa y compleja, que valía la pena no tener apuro y procesarla en mi tiempo personal de mujer y de cineasta. Por eso, a lo largo de los años, mientras hacia otras películas, regularmente entrevisté mujeres embarazadas y con hijos, leí, vi películas, observé. A medida que me acercaba a la cuestión, me daba cuenta de que en nuestra sociedad hay cierta retórica sobre la maternidad, concebida casi exclusivamente como un momento de felicidad y de plenitud indiscutible. Empecé a preguntarme qué le pasaba a todas aquellas mujeres que vivían la maternidad en una forma menos idílica y, siguiendo este interrogante, puse más atención en situaciones menos convencionales.

El encuentro con el embarazo adolescente fue un flechazo: la coexistencia de la carga emocional de esa edad y de aquella que implica la maternidad me atrajo profundamente.

Conozco bien a las adolescentes, trabajo con ellas hace más de diez años como profesora de literatura, tenemos mucha comunicación. Es una edad que me fascina por su intensidad y le veo un gran potencial cinematográfico: en el cuerpo de un adolescente las emociones son muy visibles. También el embarazo es una emoción para los ojos, un espectáculo de la naturaleza. Una adolescente embarazada tiene un fuerte impacto visual porque muestra una contradicción inmediata y conmovedora.

Para investigar sobre el tema empecé a dictar talleres de cine dentro de tres Hogares para madres menores de la ciudad de Buenos Aires. Así, a lo largo de cuatro años, pude compartir con las jóvenes su vida cotidiana y tener un acceso privilegiado a su intimidad. Un trabajo de «mimetización» heredado de mi experiencia de documentalista que me ha permitido absorber su registro lingüístico, su forma de moverse, de relacionarse entre ellas y con esos niños que, no obstante parezcan sus hermanos, son sus hijos.

Sin embargo, mi película tomó realmente forma cuando empecé a trabajar en un Hogar religioso: asistir al encuentro entre mujeres tan diferentes como las monjas y las «madres-niñas» fue epifánico. En ese Hogar vi el film. Si antes había percibido el embarazo adolescente como una bomba emocional en sí, la cercanía entre la maternidad ausente de las hermanas y aquella precoz de las jóvenes creó en mi un cortocircuito emocional que me hizo sentir rotundamente que en ese universo contradictorio había un film por hacer.

Esta película nace de un interrogante íntimo y profundo porque en «Hogar» hay mucho de mí, de mi presente y de mi pasado: el olor a incienso de la niña católica, la «amistad-amor» de la adolescente en búsqueda de emociones, el sentido de maternidad de la mujer. Para las chicas y las hermanas del Hogar ahora soy una figura familiar, empática y al mismo tiempo invisible. Desde este lugar interno, personal y emocional escribí un film sobre la singular historia de las jóvenes madres y sobre su curiosa relación con las religiosas que les dedican su ayuda. «Hogar» responde al deseo de representar cinematográficamente el mundo paradójico y fascinante que se mueve dentro de esta casa femenina especial.

DEJA UNA RESPUESTA