Juan Molina, el de las patas en la fuente

Cada  17  de  octubre,  cuando  se conmemora  el  Día  de  la  Lealtad, aparece  como  símbolo  la  foto  que muestra  parte  de  la  concurrencia alrededor  de  la  fuente  en  la  Plaza  de Mayo,  y  en  esa  imagen  de  1945,  la de  dos  jóvenes  en  primer  plano  con los  pies  dentro  de  la  fuente.  Eran los hermanos Molina, obreros de una fábrica de aguas gaseosas.

Uno de ellos, Juan, fue el Secretario General de ATSA-Hurlingham (Asociación Trabajadores de la Sanidad Argentina) y se postuló un par de veces como candidato a intendente de Morón. Fue el propio Juan Molina, quien reveló que fue el historiador Fermín Chávez quien lo reconoció en la foto.

El periodista Pablo Calvo reprodujo el diálogo entre Juan Molina y Chávez.

-Che, Molina, fijate bien, ¿no sos vos el que está en esta foto?

-Uy, sí, y el de al lado es mi hermano mayor. Hasta tenemos el mismo gesto, miramos para el mismo lado.

Juan tenía 17 años. Trabajaba en una fábrica de aguas gaseosas con su hermano mayor. Ese día no fueron a trabajar, su hermano le dijo que “había que ir a rescatar a Perón que estaba en el Hospital Militar en Palermo”. Los dos tomaron el tren en Caseros hasta Palermo, la información era confusa, ya muchos sabían que Juan Domingo Perón estaba detenido en la Isla Martín García. Siguieron a la multitud que por la Av. Santa Fé se dirigían hacia Plaza de Mayo. Cantaron por la libertad del entonces Secretario de Previsión y Trabajo. Corearon junto a la multitud: «La Patria sin Perón, es un barco, sin timón» y también “los que sean de Perón que se sumen al montón”.

Muchos años después, Molina recordó: “Llegamos a Plaza de Mayo como a las cinco de la tarde, hacía calor y no había agua en los bebederos. La foto la deben haber tomado a esa hora. Todos los bares y negocios de la zona estaban cerrados. La gente traía y llevaba información sobre Perón, pero no sé de dónde la sacaba, porque no había radios portátiles”.

Fue un miércoles muy caluroso ese 17 de octubre de 1945.  Juancito Molina usaba calzado ortopédico, porque tenía una pierna más corta que la otra, la caminata desde Palermo fue demasiado para él. «Los pies se me hincharon como dos empanadas» recordó y le hizo caso a su hermano y se refrescaron los pies en la fuente de Plaza de Mayo.

Tras el discurso de Perón volvieron caminando hasta Chacarita y desde allí el Urquiza hasta Tropezón, donde vivía en ese entonces, donde llegaron cerca de los 2 de la mañana, cansado pero feliz por haber sido uno de los que llenó la Plaza aún sin saber que habían sido testigos (y protagonistas) del nacimiento del peronismo.

Juan Molina nació en el barrio porteño de Devoto, el 24 de abril de 1928 y desde muy jovencito vivió en Tropezón. En 1948 comienza a funcionar en Hurlingham la Fábrica Argentina de Materiales Adhesivos FADMA SACI, allí comenzó a trabajar Juan. Y Hurlingham se transformó en su lugar en el mundo. Fue en esa fábrica que comenzó a desarrollar su vida sindical, y fue en esa fábrica en la que conoció a Martha, su mujer, con la que tuvo cuatro hijos (dos mujeres y dos varones).

FADMA, que estaba ubicada en Los Arboles y Plumerillo, se dedicaba fundamentalmente a la fábrica de apósitos quirúrgicos y adhesivos para usos medicinales. Ya en 1949 FADMA acuerda con Minnesota Mining & Manufacturing co. -3M-, la fabricación y comercialización de sus productos.

El joven Molina ganó protagonismo en el Sindicato de Trabajadores de la Sanidad Argentina -ATSA- y funda en 1952, la filial Hurlingham. Por su trabajo gremial pido conversar en varias oportunidades con Evita. Ya se había comprado su casita en Villa Club. Pero en noviembre de 1955, tras el derrocamiento de Perón, terminó preso y sin trabajo. Luego fue reincorporado a 3M.

En 1958, Molina fue protagonista de una histórica toma de la fábrica. Empleados y operarios paralizaron la producción de la fábrica de la calle Los Árboles y permanecieron en la planta una semana, hasta que la Justicia intervino y resolvió el conflicto.

Fue Secretario General de ATSA Hurlingham hasta el 2000. También estuvo al frente de la CGT Morón durante muchos años. Representó a los trabajadores argentinos en congresos de la OIT, formó parte de la CGT de Saúl Ubaldini. Fue pre candidato a intendente de Morón en el retorno de la Democracia en 1983, y también fue candidato a intendente en Hurlingham, cuando se sancionó su autonomía en 1995.

Se reconocía como un ferviente admirador de Carlos Menem, pero se sintió defraudado. “Rifó el movimiento obrero y se olvidó de los pobres”, dijo en una entrevista en los 90.

Juan Molina, hincha de San Lorenzo, vecino de Villa Club, peronista desde el mismo día en el que nació el peronismo, murió el 10 de julio de 2010. Un centro de Jubilados de la calle Plumerillo, lleva su nombre. Y cada 17 de octubre cuando el peronismo celebra el Día de la Lealtad, aparece en la mente de los militantes que siguen cantando por Perón, la imagen de Juan Molina con su hermano con sus «patas» en la fuente.

 

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