Los oscuros vidrios de una limousine

Por Gustavo M. Russo.

La procacidad del gobierno de Mauricio Macri, que reduce Ministerios esenciales de gestión pero mantiene intacto los salarios de sus funcionarios, le come la cabeza a los odiadores seriales de la clase media que miran TN y siguen con ansias los titulares del Gran diario argentino. Mientras los macristas hablan del flan, sin saber de qué se trata exactamente, el Senador Esteban Bullrich arenga, desde su banca, que se necesitan huevos para prepararlo, comparándolo con que se debe tener coraje, para tomar decisiones de apresar a los corruptos del gobierno anterior. Como si la corrupción tuviera una bandera política particular o esté en un solo lado.

Infructuosamente, Cambiemos y sus votantes, ven la corrupción en una persona, que los enoja cada vez más, porque no le pueden probar nada para encerrarla. Se sigue sin encontrar, las bóvedas tan anunciadas y ya no alcanzan con utilizar allanamientos, juicio mediáticos y topadoras que escarben en inmediaciones del Mausoleo Néstor Kirchner, ni en ninguna otra propiedad K. Por más violación que se produzca al Estado de Derecho en todas sus formas. El Juez Federal Claudio Bonadío, con un claro enfoque persecutorio, se encuentra en una encerrona mediática a la cual no puede dejar de responder, con acciones que se alejan de la Constitución Nacional y del Código de Procedimiento Penal de la Nación, entre otros. Mientras que las verdaderas bóvedas del Banco Central, cada vez con menos reservas que se escurren como líquido, son invisibles ante la mirada de la Justicia Federal en lo Penal Económico y por una porción importante de periodistas.

Cualquier allanamiento, acorde a la ley de procedimiento, se hace, sin publicidad mediática previa, en presencia de un Abogado Defensor que desee intervenir y no pueden interponer como testigos, a dos claros militantes de Cambiemos, cuyo sesgo queda evidenciado en perjudicar al dueño del domicilio allanado, en este caso a una ex presidenta.

En él mientras tanto, los medios concentrados, no permiten en sus titulares y columnas, que la población  se acuerde o mejor dicho, le intentan hacen olvidar, de que el dólar mantiene su escalada superando los 40 pesos promedio, con una proyección de llegar a 46 pesos antes de marzo, con una inflación del 46 %, al día de hoy  y una alarma frente al pago, de los 7 mil millones de dólares, para los vencimientos de la deuda externa, contraída por el Presidente Macri, en los últimos  meses de su gestión. El peligro ya vivido en épocas de la Alianza. Todo repercutirá en los precios, en las tarifas de los servicios de los meses siguientes y en el incremento de la desocupación. Además que en los dos últimos meses de julio y agosto, se cayeron los depósitos del Banco Central en 20 mil millones de dólares (datos totalmente desactualizados a la publicación de esta columna), con una salido de capitales que parece no terminar nunca.

En la cúpula del gobierno de la alianza Cambiemos, se nota mucho nerviosismo. La economía se derrumba y Cristina Fernández mueve el amperímetro electoral en su favor. Es por ello, que esta situación los lleva a tomar medidas apresuradas. El Banco Central, cuyo titular es Luis Caputo, amigo íntimo del Presidente, interviene por momentos en la compra de divisas pero siempre a destiempo, para impedir la subida del dólar. ¿Será a propósito? La intervención cambiaria en el mercado por parte de Luis Caputo, uno de los más beneficiados de la gestión y más criticado por el establishment nacional, se hace sin correlación de fuerzas. La inflación acompaña, en un caso fenomenal, al dólar de la mano, cuando cualquiera de ambos sube, por ejemplo a 41 puntos, el otro se coloca en el mismo nominal. El fuego amigo es insistente y no acepta un control ante la fuga de capitales. Ni tolera la comunicación Presidencial, en un mensaje vacío de contenido, un rato antes del comienzo de las operaciones financieras. Las reservas que caen a diario, solo fueron a tapar el festín de Lebac y dar comienzo al de las Letes, que ya comienzan su retroceso al aumentar cerca de los 800 puntos el riesgo país. Es decir, la Argentina puede entrar en un estado de cesación de pago y no poder enfrentar sus compromisos cancelatorios de la deuda. ¿Entonces cómo operarán las Letras del Tesoro?

La tasa de interés solicitada por el mercado está en el orden del 60 %. Muy simple, a mayor interés por parte de los bancos, mayor concentración de dinero que evitarán hacer circular en la calle, que es donde se genera empleo, se produce, se industrializa, se abastece y se consume. Por ende, estas decisiones atentan contra la economía local y propone su ulterior enfriamiento pero no disminuyen la inflación, que en 2015 era del 23,8% y hoy asoma entre el 40 % en agosto, faltando 4 meses más para el fin de año.

Respecto al salario y a los futuros paros que se avecinan. Simplemente para analizar. En la Argentina del 2015, un sueldo de un trabajador registrado terminó estando en 589 dólares, hoy en plena baja del poder adquisitivo se encuentra en 315 dólares. Durante toda la era K la inflación fue de 690 % (2003-2015) y los aumentos otorgados solo en los trabajadores no registrados fue de 800%. Por encima de la inflación y de los sueldos registrados llegaron entre el 1.300 % al 1600%. Hoy todo es historia.

Una gran cortina de humo, solo entretiene a quienes no poseen un mínimo replanteo político. Mientras se oculta la realidad económica, con una hiperinflación y aumento de la desocupación cotidiana. Los combustibles volverán a aumentar y las universidades públicas, como las ciencias y la tecnología, seguirán sin presupuestos razonables.
La economía de junio cayó 7 puntos y mantiene su record. Y lo peor de todo, amigo/a, es que a quién se la llama «chorra” suma cada vez más adherentes para su carrera electoral.

Como diría, el líder de Soda Stereo, Gustavo Cerati: “…es amor lo que sangra”
Desde ya, mi más sentido pésame, al derrumbe de la gestión del mejor equipo de los últimos 50 años. Anhelo, al igual que muchos argentinos de bien, que puedan terminar su gobierno en diciembre del 2019, para evitar más degradación a nuestro sistema democrático institucional.

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