Del otro lado del Río

Por REGINA GARRIGA LACAZE

BUENOS AIRES- Ana Prada ha sabido ganarse un lugar en el mundo de la música de su país, Uruguay, siendo en la actualidad una de las intérpretes más reconocidas e influyentes del país vecino. Esto le dio el empujoncito que le faltaba para poder ir más allá y ser reconocida no sólo en Argentina, sino también en el resto de Latinoamérica.

En el año 2006, la artista saca su primer disco: “Soy Sola”. Con este proyecto, Ana emprende el camino hacia una trilogía musical llena de frescura y folclore latinoamericano.

Es así que en el 2009, el segundo CD de Ana, “Soy Pecadora”, se materializa, abriendo camino a la proyección del cierre de esta trilogía: “Soy Otra”, álbum que sale a la luz en julio de 2013. “Soy Otra es un disco que cierra la trilogía de “Soy sola” y Soy pecadora”.  Estos tres discos me han puesto en un lugar en la vida de dedicarme 100% a la música y a mí música”, cuenta la cantautora.

Ana manifiesta que  “cada uno de los discos ha sido producido, desde el punto de vista artístico, en lo que tiene que ver con los arreglos y las canciones, con diferentes personas: el primero con Carlos Casacuberta en Uruguay, el segundo con Matías Chela, grabado aquí en Argentina, en San Luis, en Villa Mercedes, en un estudio gigantesco”.

Con respecto a “Soy Sola”, Prada dice que “he tenido la suerte de que uno de mis músicos, que es Ariel Polenta, formado en La Plata, se animó a ponerse el proyecto al hombro  y producir  artísticamente el disco y lo grabamos con la banda mía  en un estudio de Buenos Aires, Casa Frida,  el año pasado.”

A pesar de que sus producciones artísticas son una continuidad musical, Ana Prada expresa que cada disco tiene una impronta: “una impronta muy particular que es responsabilidad  de los productores artísticos. Yo cuando trabajo con alguien, me gusta que esa persona se sienta libre también de expresar y de poner su sello y así sucedió. Quizás cada disco es distinto porque trabajaron distintas personas con diversos universos sonoros, con la guía, con la homogeneidad de que son canciones mías y, bueno, la que canto soy yo y por eso tienen un “que ver” uno con el otro”.

Ser otra

“Si me lo pongo a pensar cómo me veía yo hace 20 años atrás, no sé si me veía en esta vida, de la cual estoy absolutamente agradecida y feliz”, dice la artista uruguaya cuando se le pregunta acerca de si este desarrollo y reconocimiento laboral le ha ayudado a ser otra.

“Hay un  crecimiento laboral que hay que agradecer y festejar, siendo que una se dedica  a esto y es como la posibilidad de ir viendo que vas como cosechando los frutos del trabajo y el esfuerzo que venís haciendo desde hace años, no sólo yo, sino con todo mi equipo de gente que me ha apoyado siempre”.

Ana comenta que cada canción es una parte de ella y que la representa en determinadas situaciones de la vida. En relación con su momento actual, Prada explica que hay un tema que “me gusta mucho del último disco que  un poco describe este momento que también tiene la esencia de esa sensación de ser otra que se llama “No te podría quitar”, que es una canción muy introspectiva que escribí en Buenos Aires sola, extrañando mucho y un poco cuestionándome, sin renegar y sin quejarme, pero cuestionándome  qué ha pasado con mi vida”.

“Y qué más”

Tanta influencia musical y cultural expandió Ana Prada, que en el año 2013 grabó junto a la correntina Teresa Parodi un disco que propone el intercambio cultural.

“Teresa para mí fue antes que nada un regalo de la vida, un honor increíble estar al lado de una mujer con tanta trayectoria y con tantas canciones hermosas que ya forman parte del acervo cultural latinoamericano”, afirma la cantautora.

“Primero nos hicimos amigas y después surgió la idea de componer, se dio naturalmente: ella me mandó un texto, yo le puse música;  después yo le mandé la música, ella le puso letra. Hicimos todo entreverado, incluso varias canciones la compusimos juntas en su casa con la guitarrita”, comenta Ana, que a su vez expresa lo maravilloso y enriquecedor que fue poder compartir con esta música argentina este proyecto.  “Fue una experiencia de agradecer a la vida”, afirma.