Natacha Ghergo: “Yo no hago política cada dos años”

HURLINGHAM. Natacha Aldana Ghergo, tiene 30 años, dos hijos, es la referente en Hurlingham del Movimiento Evita y es una de las candidatas a concejal del Frente para la Victoria.

Natacha comenzó su militancia de muy chica, cuando terminaba el colegio secundario en el Instituto Cardenal Stepinac.

“Fuimos a un retiro espiritual que me cambió el bocho. Empezó por la lógica de dar la vida por el otro, por ese otro que sufre. De la escuela íbamos a hogares, a comedores y después cuando se terminó el secundario me paso a la iglesia ‘Madre de Dios’ de mi barrio, y estuve unos años coordinando grupos de preadolescentes hasta que nos cambiaron el cura y este nos echó a patadas. Quedaron 120 chicos en la calle y ahí comencé con la búsqueda de cómo sostener el laburo que habíamos hecho en la iglesia. En el medio de eso, empiezo a trabajar en el área de adicciones en la Provincia de Buenos Aires, y conozco las organizaciones políticas juveniles y de entrada me enamoré de la Evita. Así que empecé a militar en la JP Evita como se llamaba en ese momento y rápidamente me dieron la responsabilidad de armar el Movimiento Evita en Hurlingham, eso fue en el año 2006 más o menos”.

Cuando se le dice que ella, es otra de las exponentes jóvenes que tiene la política de Hurlingham, aclara con cierta ironía: “Si, puede ser, pero yo no hago política cada dos años como otros jóvenes de otras listas”.

Natacha Ghergo explica por que es de esas peronistas desde la cuna: “Tengo una familia humilde de trabajadores, de los que sufrieron los 90, mi viejo dice que es hippie y es artesano porque le gusta y él se siente libre y yo le digo que es mentira, que lo hace porque el sistema lo dejó libre. Mi vieja pudo romper con eso. Mis abuelos eran vecinos del barrio Libertad, en Merlo, que veían a Evita en algunos actos y la perseguían y después decían ‘con esta mano le toqué la cara a Evita’. Mi abuela me decía que en su lecho de muerte lo único que me iba a dejar era ‘La razón de mi vida’ y el cuadro que tengo en la cocina de Perón y de Evita. Y es la más maravillosa herencia que me dejó”.

En su relato sobre su vínculo con el peronismo Natacha Ghergo cuenta: “a mi siempre me encantó la actuación, de muy chiquita yo actuaba, me ponía discos, esos de vinilo y mi abuela me había regalado, además del libro, un disco con los discursos de Evita, de Perón, la marcha, tenía varias cosas ese disco, y me aprendí de memoria los discursos de Evita. También me gustaba disfrazarme y tenía un traje -tipo sastre- de alguien muy chiquito que a mi me quedaba bien, y yo tenía siete u ocho años, me lo ponía, me ponía unos tacos y me subía a una silla y recitaba los discursos de Evita y trataba de imitarla hasta en la voz y cuando mi mamá llegaba de donde estudiaba psicología social a la noche, me veía disfrazada y no entendía nada”.

Y como cierre de su presentación explica: “Mi primera lectura fue Mafalda y entre lo que hablaba Mafalda, más lo que mi abuela decía y los discursos de Evita, me hicieron estudiar historia y todo eso me llevó a participar activamente en política, porque a diferencia de otras épocas, ahora es otra la lógica. Ahora  participás, proponés, hacés, presentas proyectos… es otro momento, es un momento histórico el que vivimos y es maravilloso”.

El entusiasmo con el que cuenta ‘su historia’ lo traslada a la militancia y asegura que ella le entusiasma la política. “A mi me entusiasma estar en lugar que tenga que estar. Ahora soy Directora Provincial, me entusiasma estar en el lugar en el que estoy. Me entusiasma si voy a ser Concejal. Pero a mi lo que me gusta es la política, después el lugar es accesorio y circunstancial”.

En cuanto a la actualidad y respecto a su tarea en la campaña, Natacha asegura que “en los barrios reclaman la presencia institucional del Estado, del Estado municipal que está totalmente ausente y de un Estado nacional que está totalmente invisibilizado. Por supuesto, hubo una voluntad política del gobierno local para invisibilizar las conquistas del Gobierno Nacional, para tener después una población cautiva y decirles ‘yo soy el único que hace’. En algún momento le hemos ido a proponer a la conducción de este municipio, actividades que tenían que ver con los derechos de las mujeres que sufren o son victimas de la violencia, o con los pibes que también son victimas de algún tipo de exclusión y nos han dicho que esa política no le servía, por que no se ve. Para el municipio sirve tapar el bache, la obra, el hospital oftalmológico y nosotros creemos que la política tiene que ver con dignificar y con dar derechos a los vecinos y derechos es todo, lo que se ve como la obra pública y lo que no se ve, como la dignidad de la gente”