Cartelera cinematográfica de la semana

Estas son algunas de las propuestas de cine de esta semana en la provincia de Buenos Aires

Alicia

Jotta está desarmando la casa de Alicia, su madre. Recuerda la lucha que dieron para que ella pudiera morir en su cama y no en un hospital. También su infructuoso paso por varias religiones y las diversas crisis con sus ideas durante el duelo.

El elenco de Alicia cuenta con una particularidad. Acompaña a Martín Vega, literalmente, una familia de actores. Leonor Manso y Patricio Contreras representan en la película a una pareja de separados (lo que también son en la realidad) y Paloma Contreras, hija de ambos, comparte cartel con sus padres.

Palabras del director

Nací y crecí en un entorno de militancia de izquierda. Fui incorporando con “naturalidad” ideas cuya dimensión política recién fui comprendiendo a medida que maduraba. Años después, cuando mi mamá me preguntaba si yo tenía intenciones de hacer una película yo le contestaba, en medio del fervor de la rebelión de principios de siglo de nuestro país, que no, que no soy un artista, que hago cine social, que lo que busco es colectivizar una toma de conciencia. Paradójicamente, su muerte me llevó a escribir un guión en donde ella es el motor de la historia.

Un tiempo antes de su fallecimiento, mientras negaba la posibilidad de ese desenlace, comencé a pensar en la muerte, en la imposibilidad de pensar nuestra no existencia, en los recuerdos y en la trascendencia. Mis inseguridades, mis miedos y mis dudas son las del personaje de Jotta. En el tiempo que me llevó escribir él iba cambiando a medida que yo me adentraba en mi duelo, iba siguiendo mis pasos. Todo ese proceso está expresado en la película.

Además de ese interés inicial, que puede sonar triste y egoísta, fue surgiendo en el proceso la necesidad de jugar con estas contradicciones y reírse de ellas en el camino de restarle solemnidad a la historia. Esa búsqueda y cierta fascinación por la religión, no en términos ideológicos pero sí en cuanto a lo estético de sus imágenes y relatos, fueron metiendo en la película esos recorridos del personaje por lo sacro en la búsqueda de respuestas a su dolor.

La incorporación de lo popular de los cultos, de cierto humor, de lo onírico encontró su apoyo en una fuerte referencia en el cine italiano. Hay una cita específica en la película que hace juego con un texto que fue inspirador para la escritura. Se trata del “Discurso sobre el plano secuencia o el cine como semiología de la realidad” de Pier Paolo Pasolini, donde realiza una comparación entre la vida y el cine: la muerte, en tanto última acción, es la encargada de darle sentido a nuestra vida así como el final de una película le dará un sentido al film.

Completan el elenco Iván Moschner, Silvia Geijo, Sergio Villamil, Pedro Roth y, en su debut en cine, el Pastor Héctor Giménez.

La película está producida por Puente Films (Alejandro Rath); Protón Films (Mariana Luconi); Zebra Films (Juan Martín Hsu) y Mostra Cine (Valeria Bistagnino).

Alejandro Rath  (¿Quién mató a Mariano Ferreyra?) nos presenta, desde el 14 de marzo,  su primer largometraje de ficción “Alicia”  protagonizado por Leonor Manso y Martín Vega, con Patricio y Paloma Contreras.

Sobre Alejandro Rath:

Alejandro Rath nació en 1980 en Buenos Aires. Es egresado de Diseño de Imagen y Sonido.

En 2013 estrenó ¿Quién mató a Mariano Ferreyra? largometraje que dirigió junto a Julián

Morcillo. La película fue nominada como mejor documental en los Premios Sur y los Premios

Cóndor.

Forma parte del colectivo de realizadores Puente Films. En ese marco realizó el montaje del

largometraje documental Pichuco de Martín Turnes y fue asistente de dirección en Carne

propia, largometraje documental de Alberto Romero.

Alicia es su primer largometraje de ficción. Actualmente está filmando Manifiesto, su

segundo documental.

En la ciudad de La Plata se va a presentar en el complejo Eco Select  La Plata los días  14, 15, 17, 18, 19 y 20 a las 17 horas

Reparto

Leonor Manso, Patricio Contreras, Martín Vega, Paloma Contreras,  Iván Moschner, Silvia Geijo, Sergio Villamil, Pedro Roth y, en su debut en cine, el Pastor Héctor Giménez.

 

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A dos metros de ti

Esta es la propuesta romántica de esta semana, destinada sobre todo a adolescentes y que toca, como muchas otras películas un romance entre chicos que padecen alguna enfermedad. En este caso los dos van a tener la misma, la fibrosis quística,  que  los limita a estar cerca de otras personas para evitar cualquier tipo de infección que, con su sintomatología puede ser mortal.

Dirigida por el estadounidense Justin Baldoni se basa en la novela “Cinco pies de distancia” de Rachael Lippincott, la película  traducida al español «A dos metros de ti» narra la historia de Stella y Will, un par de jóvenes que padecen una enfermedad que los obliga a seguir una regla: mantenerse alejados a precisamente esa distancia que explica el título.

Ellos se van a conocer en el hospital y van a caer indefectiblemente en las redes del amor. Con caracteres distintos ella que le gusta controlar todo lo que puede pero sabe que su situación no se lo permite decide vivir sin límites y sin reglas pero alejada de todos para evitar cualquier infección. Su enamorado sólo quiere alejarse de las paredes de un hospital que lo asfixia.

 

La temática se va a centrar en cómo dos jóvenes que no pueden usar su tacto en una relación amorosa  logran igual conectar y valorar sobradamente todo aquello que los demás pueden hacer y para ellos está vedado.

Reparto

Haley Lu Richardson, Cole Sprouse, Moises Arias, Kimberly Hebert Gregory, Parminder Nagra, Claire Forlani, Kaleb Williams

Trailer

 

Maligno

También de Estados Unidos llega la clásica de terror de la semana y que, como muchas de su género utiliza la imagen candorosa de un niño con una especie de doble personalidad para aterrar a quienes se sienten en las butacas.

El 22 de agosto de 2010 el asesino serial Edward Scarka (Paul Fauteux) muere en Ohio a manos de la policía. Prácticamente al mismo tiempo, en Pensilvania, el matrimonio de Sarah y John Blume (Taylor Schilling y Peter Mooney) están viendo nacer a su hijo, Miles (Jackson Robert Scott). Debido a esta particular coincidencia, el alma de Scarka entra en el cuerpo del recién nacido Miles y anida ahí. Al crecer Miles va demostrando cualidades de un niño genio, sin causar mayor conflicto. Sin embargo, al cumplir 8 años, Scarka poco a poco va apoderándose del pequeño para saciar su sed de venganza.

Sarah es la actriz que se hizo conocida por su participación en la serie Orange is the New Black y como madre amorosa si bien se da cuenta del comportamiento perturbador de su hijo jamás sospecharía lo que en realidad pasa. Por esto lo lleva a un doctor en hipnosis quien será el que descubra el oscuro secreto que esconde en su interior y cómo una fuerza paranormal lo quiere controlar.

Esta película está dirigida  por Nicholas McCarthy (El pacto) y va a recrear todas  las fórmulas efectistas de casi todas las películas de terror: puertas que se abren de la nada, escenas que resultan ser un sueño (pero no, pero sí), silencios que se rompen intempestivamente, animales descuartizados, etcétera.

Jeff Buhler, guionista de la nueva adaptación de la novela de Stephen King Cementerio maldito y de una nueva versión de The Grudge prevista para 2020, hace que la historia gire alrededor de un tema actual: este desaforado amor por los hijos que cega a los protectores padres a niveles alarmantes. Incapaces de dejarlos sobreponerse a las frustraciones propias de la vida, hacen lo posible por evitarles cualquier sufrimiento, incluso si eso implica pasar por alto atrocidades que perturban y violentan el entorno o tomar decisiones radicales que incluso implican el sacrificio de un tercero.

Jackson Robert Scot, el niño, es el que lleva el peso de la historia entregando una interesante actuación.

Reparto

Taylor Schilling, Brittany Allen, Jackson Robert Scott

Trailer

 

La decisión

El cine iraní llega de la mano de Vahid Jalilvand  con su segundo largometraje, con una historia original que en el idioma original se llama «No Date, No Signature», que traducido literalmente significaría Sin fecha, sin firma.

Comienza con un patólogo forense, el Dr. Nariman (Amir Agha’ee), quien, cuando es atacado por un auto agresivo que pasa, choca contra una motocicleta que lleva a una familia empobrecida. Comprueba al niño de 8 años que viajaba tenía  una conmoción cerebral, se sienta un momento con él y le pide a la familia que lo lleve a una clínica médica. El padre, Moosa (Navid Mohammadzadeh), inicialmente rechaza la compensación pero  luego cede.

Entonces el niño aparece muerto en el hospital del doctor Nariman.

Sayeh (Hediyeh Tehrani), el colega que realiza la autopsia, determina que la causa de la muerte es el botulismo, algo que una prueba confirma que el niño tenía. ¿Cuáles son las probabilidades? Fue el botulismo la causa inmediata de la muerte, habría muerto el niño en cuestión de días incluso sin haber ocurrido el accidente.

La película se va a meter en la vida del padre del niño y del médico y va a explorar sus vidas antes y después del hecho.

Reparto

Amir Aghaee, Zakieh Behbahani, Saeed Dakh, Navid Mohammadzadeh, Alireza Ostadi, Hediyeh Tehrani.

Trailer

 

Belmonte

 

Esta historia del director uruguayo Federico Veiroj, se centra en la vida de un hombre, Belmonte, pintor él que tiene, unas semanas más tarde una importante exhibición de su obra.

Javier Belmonte ( Gonzalo Delgado)  tiene a su hija Celeste ( Olivia Molinaro Eijó) viviendo con ella por un tiempo. Su actividad artística se entremezcla con su situación personal y con una soledad que lo agobia y con una sensación extraña del hombre en relación a un hermanito que va a tener su hija, cuyo padre no es él.

Belmonte quiere ser un buen padre pero resulta inepto e inmaduro y cuando Celeste exige irse a casa a mitad de la noche, la reacción de él es la de un niño berrinchudo y rencoroso que exige ser amado y se resiente cuando no recibe lo que quiere.

Belmonte quiere que su hija lo reconozca como pintor y como su padre pero ambos sueños parecen lejanos.

Reparto

Gonzalo Delgado, Olivia Molinaro Eijo, Tomás Wahrmann

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Lobos

Esta semana llega también otra película nacional dirigida por Rodolfo Durán con un elenco masculino compuesto por Luciano Cáceres, Daniel Fanego, Alberto Ajaka y  César Bordón.

Se trata de un policial con guión d eMaría Meira del director de “Cerca de la frontera” y Terapias alternavias”. Es su séptimo largometraje.

Cuando a Luciano Cáceres lo llamaron para la película y le dijeron que estaba Daniel Fanego, no lo dudó, sentía que era una deuda pendiente trabajar con ese actor que admira.

Cáceres, que por estos días está filmando en Montevideo la segunda parte de Impuros, una serie sobre narcos, de producción brasileña para la cadena Fox, asegura que en esta película no se cuenta sólo una historia, sino muchas a la vez

La película está filmada en las localidades de Avellaneda y Lobos y relata una historia enmarcada en las tramas del poder.

Hay comisarios que trabajan para la política, política financiada por trabajos espurios, y una familia que quiere sobrevivir y sueña con el progreso y la tranquilidad de un futuro seguro.

«La vida los fue llevando a eso y la delincuencia se volvió el sustento y la supervivencia. Con temores y tensiones obvias. Pero acá se muestra que lo más terrible es que ahí hay una familia chiquita que se quiere cuidar, que quiere salir de ese tipo de vida», dice Cáceres, que encarna al hijo rebelde de una familia de delincuentes. «Mi personaje se quiere ir a las antípodas de esa vida, prefiere ser seguridad privada, pero no robar. Está un poco más conectado con la meditación, no quiere pasar por eso de la adrenalina. Pero las situaciones límite a veces nos llevan a tener que enfrentarnos a lo que no queremos. Es como que el mandato de sangre está siempre pesando sobre él», destaca.

La película despliega una trama dinámica, donde abundan las traiciones y trampas, las contradicciones de los personajes escapan a los estereotipos.

Cáceres reflexiona sobre el contexto de la historia de Lobos: «Está por demás sabido que la política, la policía y la delincuencia, como el narcotráfico, mantienen entre ellos algún tipo de conexión. Es difícil que no sea así por la magnitud de este tipo de actividades y la impunidad que ejercen. El tema es que dentro de esa realidad pasa de todo, se recauda y la guita circula sin saber qué pasa y cómo. Pero lo que tiene esta película es que el nudo va por dentro: es una historia chica dentro de un tsunami de ilegalidad. En todo el mundo pasa que hay mafias y delincuencia, personas que tienen necesidad de sobrevivir de otra manera o gente con ambiciones tales que llevan a otros a romper reglas básicas de la vida en sociedad. Muchos sectores lamentablemente lo internalizan como algo común y se convive con eso como cualquier otro trabajo. En Lobos eso se ve claro y es lo más potente, creo».

Reparto

Luciano Cáceres, Daniel Fanego, Alberto Ajaka, César Bordón, Anahí Gadda, Fabián Arenillas y Ezequiel Baquero

Trailer Lobos

 

María Callas

Ella se merecía un documental más así que desde Francia para los amantes de esta cantante de ópera llega este documental biográfico que es un íntimo retrato  de la vida y el trabajo de la cantante de ópera Maria Callas. Con testimonios de la propia Callas, Onassis, Marilyn Monroe, Alain Delon, Yves Saint-Lauren, John Fitzgerald Kennedy, Luchino Visconti, Winston Churchill, Grace Kelly, Liz Taylor y otras personalidades que conocieron a la diva

Maria Callas: en sus propias palabras es un documental (interesantísimo y revelador) de Tom Volf

Para los amantes de la música clásica, Callas no es ninguna desconocida. Para todos los demás, tal vez, apenas un nombre. Pues debería quedar claro que, de punta a punta, fue la cantante de ópera más célebre del siglo XX y, mucho antes que Pavarotti y sin ninguna agencia de prensa de por medio, una de las artistas más renombradas del planeta, a la par de las más encumbradas estrellas del cine y de la televisión.

Esta es una  historia mínima de esta cantante que cambió el mundo de la ópera y que se instaló sólida, incomensurable y trascendente tanto en los teatros de ópera como en todos los espacios que el periodismo le dedicaba al jet set, en los palacios más encumbrados y en los cotilleos de la prensa amarilla.

Nació en 1923, en Nueva York, y su nombre fue Cecilia Sophia Maria Kalogeropoulos. Sus padres se separaron en 1937 y su madre se trasladó con ella a Grecia donde comenzó a estudiar canto. Debutó en Atenas en 1941. Tras un paso intrascendente por Estados Unidos, en 1946, llegó a Italia y, al año siguiente, cosechó su primer triunfo cantando La Gioconda, de Ponchielli, en la Arena de Verona. Lo que vino después fue una carrera tan espectacular como fugaz. En 1954, cuando tenía 30, comenzaron sus primeros problemas vocales y hacia 1960, su voz ya estaba sensiblemente deteriorada.

A fuerza de trabajo, no pocas lágrimas, bastantes enfrentamientos, muchísimo talento y enormes y enfermizas cuotas de ambición, a veces reñida con la ética. Callas logró ser «la divina», la reina indiscutida del canto lírico, la única. Y su hermana gemela, «la tigresa», era la diva excéntrica que promovía desplantes ofensivos y enfermedades súbitas, la que conseguía las pagas más altas, la que seleccionaba u objetaba a sus compañeros de actuación. Y la suma de ambas llenaba teatros y maravillaba a las audiencias. Tenía magnetismo, electrizaba al público y, absoluta novedad, fue la que con denodada persistencia insistió en no hacer depender su arte exclusivamente de la voz.

Su voz, con ese color tan característico que hasta hoy sigue deleitando a quienes nunca la escucharon en vivo, no era quizás tan extraordinariamente pulcra y afinada como las de Joan Sutherland o Renata Tebaldi. Pero su presencia en un escenario lograba resultados inigualados. Su capacidad interpretativa la diferenciaba enormemente del resto. Callas demostraba una preocupación ostensible por profundizar en los aspectos sicológicos de sus personajes, por ubicarlos en su contexto dramático. Y a pesar de que sus representaciones distaban mucho de ser dignas del actor studio, fue su apartamiento innovador y rupturista para con ciertos paradigmas operísticos, que indicaban que la actuación era lo de menos, lo que la entronizó lejos del resto y lo que transformó a sus personajes en seres creíbles.

En sus 13 años de actividad frenética, hasta 1960, interpretó cuarenta y siete roles diferentes, saltando sin treguas ni precauciones de ningún tipo de Bellini a Wagner, de Carmen a Madame Butterfly, del bel canto al verismo y de Rossini a cuanto recital pudiera ofrecer. Tenía una capacidad de trabajo inagotable. Galopaba sin descanso por Europa y Estados Unidos sin fijarse en calendarios u oportunidades. Además, sus presentaciones podían cancelarse por decisiones/caprichos de dudosa justificación o porque debía estar presente en algún desfile de modas o en una fiesta de la alta sociedad europea. En la década del 50, Callas vivió cada minuto como si hubiera sido el último. Nunca intuyó que, desde el punto de vista musical, en efecto, así habría de ser.

A medida que pasaban los años de abuso y la voz se iba oscureciendo, Callas profundizó en la interpretación y redujo el repertorio. Desde 1954, se concentró solo en ocho óperas. Y así como Maya Plisetskaya, en su ocaso, con sabiduría, reemplazó la magia de sus piernas cansadas por los increíbles movimientos de sus brazos, Callas actuaba e interpretaba cada vez mejor. Asimismo, siempre cuidó su estampa y en contra de esas sopranos voluminosas y alejadas de los estereotipos femeninos que el cine imponía, Callas encarnaba Toscas o Medeas sensuales y atractivas.

Su vida transcurría, además, con noticias impactantes como su relación con Aristóteles Onassis que llenó las páginas de los diarios y de las revistas del corazón. Apasionada con Onassis, Callas desapareció de los escenarios durante casi un año. Cuando volvió, en 1960, sus problemas vocales eran manifiestos. Desde entonces, solo cantó tres óperas: Norma, de Bellini, Medea, de Cherubini, y Tosca, de Puccini. En 1965, a los 42 años, una edad increíblemente prematura para alejarse de la actividad, Maria Callas se retiró definitivamente de la ópera.

Siguió percibiendo fortunas por sus grabaciones y solo salió de su clausura para algunas pocas actividades. En 1971, protagonizó Medea, la película de Pasolini, ofreció sus hoy recordadísimas clases magistrales en la Juilliard School y, en 1973, retornó, fugazmente, para ofrecer algunos recitales. Se encerró en París y tras casi una década de silencio lírico acumulado, murió a los 53 años con la fama y el prestigio intactos.

En Maria Callas: en sus propias palabras, Volf rastreó en infinitos archivos y encontró entrevistas que la revelan en su intimidad y que demuestran, además, una gran inteligencia y una capacidad notable para verbalizar sus pensamientos, sus sentimientos y su intimidad. Con todo, lo más maravilloso de esta película está en las arias y las actuaciones que aparecen a lo largo de todo el documental. En el comienzo, infaltable, está «Casta diva», de Norma. Pero con un gran sentido de la teatralidad, Volf deja para el final dos momentos gloriosos de la Callas. Uno es el de «O mio babbino caro», de Gianni Schicchi, de Puccini, cantada en uno de sus conciertos de despedida. Pero la escena musical más lograda de Maria Callas: en sus propias palabras es cuando se la escucha, en off, cantando «La mamma morta», de la ópera Andrea Chénier, de Umberto Giordano, un aria de alto dramatismo, en un registro tomado cuando Callas estaba en su plenitud y que sería esencial en Filadelfia, cuando, palabra por palabra, es explicada por Tom Hanks a un Denzel Washington que queda anonadado tanto por la pasión del personaje como por la voz de la cantante.

Falleció a los 53, el 16 de setiembre de 1977 y el mundo se conmocionó aun cuando no estaba en el esplendor de su actividad sino casi recluida en su departamento de París, lejos de los escenarios que la habían tenido como figura principal. Maria Callas, entre el mito y la leyenda, cada día canta mejor. Hace veinte años, cuando la industria discográfica estaba en pleno auge, con un número inmenso de placas discográficas, entre las auténticas y aquellas con delictivo olor a piratería, era la cantante femenina que más vendía, la que nunca decaía, la única que se constituía en una alternativa musical-comercial seria a la moda de los tres tenores.

Trailer

https://www.youtube.com/watch?v=j2pdLa3SPDQ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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