El maestro de vinos: El secreto de la resaca

Por José Carlos Palacios.

Hola, ¡qué tal queridos lectores! Mucho se ha hablado de los beneficios de beber vino, pero algunos detractores resaltan la «resaca» que a veces provoca.

Esta sensación está relacionada con unos elementos que contienen algunos vinos llamado sulfitos, que provocan, en menor medida, una reacción en el cerebro, ciertos impulsos eléctricos o dolor en la sien.

Si bien el 1% de la población es alérgica a los sulfitos presentes en algunos vinos, sobre todo los que llegan de Europa, este químico sirve de conservador del producto para que llegue en buenas condiciones y soporte largos viajes.

En defensa del vino, cualquier bebida alcohólica produce jaqueca, pero algunos vinos provocan esa puntada en la sien al beber solo una copa. Las razones de esto son varias, pero podría reducirlas a dos:

Primero, diremos que hay consumidores de vino que no saben que son alérgicos a determinados compuestos empleados en la elaboración de esta bebida, lo que se traduce en un fuerte malestar. Algunas personas son alérgicas a la caseína (además de los vinos, también está en los quesos) o la albumina de huevo, empleada para clarificar vinos de tipo blanco.

Segundo, al hablar de vinos blancos, y en especial los blancos dulces, suelen tener mayores concentraciones de anhídrido sulfuroso, un conservante empleado en el vino que lo protege de la oxidación. Este elemento podría provocar en algunas personas una leve intoxicación (llámese agudo dolor de cabeza) que desaparecerá en unas horas, cuando pasa el efecto del conservante en el organismo.

Hablando de la parte saludable del vino, estudios en los vinos de uvas tintas confirman los beneficios de este maravilloso producto para la salud, ya que su contenido a base de un proceso de fermentación de uvas impulsa la acción de antioxidantes, elimina los radicales libres, causantes del envejecimiento, y ayuda a evitar enfermedades cancerígenas, cardiovasculares y cerebrales.

Para ver resultados a mediano plazo, se aconseja que el consumo de vino no exceda dos copas diarias, tomar un mínimo de cuatro veces a la semana, acompañar la bebida con comidas y evitar beber en el embarazado.

La recomendación de la semana es que disfrute de unos buenos vinos, hay muchos lugares adonde ir a beber que ofrecen experiencias sensoriales; así puede educar al paladar.

No deje de ir a ese tipo de lugares y más si allí puede encontrar a los expertos que les aconsejan qué probar y qué disfrutar. Entonces, a la hora de beber, investigue con qué tipo o variedad de uva se siente mejor y no le da esa «resaca» que tanto aborrece. Hasta la próxima y ¡Salud!

 

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