Notas que acompañan

Por GABRIELA CHAMORRO.

No tengo la más mínima idea de cómo se solfea. Es que en música, en la escuela, nunca tuvimos profesoras que nos enseñaran nada de eso. La de primero y segundo grado nos hizo odiar el himno al obligarnos a cantarlo con un énfasis exagerado en las sílabas finales Oiddddd mortalesssss el grito sagrado, Libertadddd libertadddd libertaddddd…. ¿No se daba cuenta que se escuchaba ridículo?

Pero a pesar de mis pocos conocimientos y de que en mi familia cercana nadie tocara ningún instrumento, los ritmos y las melodías se colaron por todos los rincones de mi vida. Aunque pensándolo bien sí tenía un pariente, el tío Freddy que tocaba en la Banda Militar. Tocaba clarinete creo, y algún otro instrumento de viento. Según mi mamá cuando tocaba «El vuelo del Moscardón» todos quedaban admirados.

Así tengo canciones encadenadas a los momentos más felices y si bien mi infancia se inundó de María Elena Walsh y me sé de memoria desde «La reina Batata» al « Brujito de Gulubú» y desde «La vaca estudiosa « a la «Canción del Jacarandá», cuando tuve mis hijos los dormí todas las noches con la Canción de «Faibel, el ratoncito valiente» La había visto por televisión cuando estaba embarazada… y uno en ese estado es bastante influenciable a las emociones. Me la aprendí de memoria y a cada uno de ellos se las canté al oído suavecito mientras los acunaba.

Antes de eso en mis primeros bailes imposible no recordar a mi amiga Ale con sus botas blancas con flecos bailando «Otro muerde el polvo» de Queen y unos años más tarde en los cumpleaños de quince deseando que Javier, el rubio del otro tercer año, me saque, en los lentos, cuando sonara «Todo fuera del amor» de Air Supply

Ahora, con mi amor, cualquier tema es suficiente motivo para abrazarnos y ponernos a bailar desde «Bluer than Blue» de Michael Jhonson, hasta alguno bien meloso de Ismael Serrano.

Y tanto me acostumbré a las melodías que a la mañana muy temprano en la soledad de la oficina, el silencio me resulta tan lúgubre que sintonizo cualquier FM para, como me dicen mis niñas empezar el día ¡bien PUNCHI PUNCHI!